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miércoles, 8 de noviembre de 2017

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Centenario de la Revolución de Octubre


En estos días se celebran los 100 años de la Revolución Rusa, Lenin y los Bolcheviques toman el Palacio de Invierno poniendo fin al tiránico gobierno zarista.
La Revolución de Octubre condiciono el siglo entero a favor de los trabajadores tanto en la URSS como en todos los países capitalistas.



martes, 8 de noviembre de 2016

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La historia del Octubre Rojo (I)

Fuente
I PARTE: ANTECEDENTES HISTÓRICOS. LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA
La segunda mitad del siglo XIX en Rusia
En la segunda mitad del siglo XIX, a la vez que se fortalecía la autocracia zarista, estaban teniendo lugar cambios muy importantes en Rusia.
El régimen zarista, tras la derrota en la guerra de Crimea y en medio de revueltas campesinas contra los terratenientes, se vio forzado a abolir oficialmente en 1861 el régimen de servidumbre, que ataba a los campesinos a los terratenientes (ukase: Decreto de emancipación). Esta servidumbre era una pervivencia del régimen feudal, que ataba al campesinado a la tierra por lazos jurídicos (en dos categorías, por un lado los siervos estatales y eclesiásticos y, por otro, los siervos dependientes de la nobleza). La situación de los campesinos, no obstante y a pesar de que teóricamente eran “libres”, siguió siendo parecida y dependiente de la clase terrateniente y de sus arbitrariedades y abusos, empobreciéndose cada vez más. El fortalecimiento de los kulaks, agricultores ricos y especuladores que explotaban sin piedad a los campesinos más pobres, vino a incrementar la pauperización del campesinado. Por otra parte, los campesinos se convirtieron en deudores del Estado por las tierras recibidas, sin que pudiesen hacer frente a la deuda.
Al mismo tiempo, esta abolición del régimen de servidumbre facilitó el desarrollo de las relaciones capitalistas de producción en Rusia y de la industrialización. La acumulación originaria de capital facilitada por la abolición de la servidumbre y la migración de campesinos a las ciudades —convertidos en un ejército de reserva de mano de obra barata—, catalizaron la industrialización rusa y el desarrollo del capitalismo. Y con ello el crecimiento de la clase obrera. En apenas 25 años, entre 1865 y 1890, solo en las grandes fábricas y en la construcción de ferrocarriles la fuerza de trabajo obrera empleada se duplicó (pasó de 706.000 a 1.443.000). Tal desarrollo se aceleró todavía más en la década de los 90 del siglo XIX. La construcción de ferrocarriles fue una de las grandes fuerzas impulsoras de esa industrialización (entre 1890 y 1900 se construyeron más de 21.000 km de líneas de ferrocarril).
De esta forma, y a pesar de que Rusia seguía siendo un país eminentemente rural (en 1897, más del 80% de la población seguía trabajando en la agricultura, según Lenin en su obra El desarrollo del capitalismo en Rusia), asistimos a la creación de un proletariado industrial numeroso concentrado en grandes empresas capitalistas.
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Expansión del Imperio de Rusia en Europa y Asia hasta 1917.
Las condiciones de vida de este proletariado eran en extremo dramáticas. En los años 80 del siglo XIX, en las fábricas y empresas la jornada laboral no bajaba de las 12 horas y en algunos sectores, como la industria textil, llegaba a las 14 ó 15 horas diarias. Los salarios recibidos apenas llegaban para vivir y la explotación de los trabajadores todavía era mayor en el caso de los niños y de las mujeres, que recibían salarios muy inferiores a los recibidos por los hombres adultos, trabajando el mismo tiempo (incluso en el caso de los niños). La ausencia de medidas de protección en el trabajo originaba continuos accidentes mortales entre los obreros, que además carecían de cualquier tipo de seguro: en caso de enfermedad, la asistencia médica estaba al alcance únicamente de quien podían pagarla. Esta clase obrera rusa vivía demás en unas condiciones inhumanas de hacinamiento y no resultaba extraño que diez personas o más incluso, tuviesen que compartir alcoba.
En este contexto, tales condiciones de vida de la clase obrera rusa  provocaron que ésta empezara a organizarse para reivindicar mejoras. Surgen así las primeras organizaciones sindicales y políticas obreras para hacer frente a los abusos de los capitalistas. Y con ello aparecen las primeras huelgas en las décadas de 1870 y 1880. Todo esto en un escenario político en el que régimen autócrata de los zares se mantenía gracias a una represión permanente. La policía secreta —la Ojrana, creada en 1881 por el zar Alejandro III— se encargaba de reprimir o en su caso eliminar cualquier conato de disidencia.
1875. Se crea en Odesa la Unión de Obreros del Sur de Rusia. Fue la primera organización obrera en sentido estricto, pero apenas existió durante unos meses, ya que enseguida fue desarticulada por la policía zarista.
1878. Constitución en la capital rusa, Petesburgo (a partir de 1914 Petrogrado; Leningrado desde 1924 hasta 1991), de la Unión de Obreros del Norte de Rusia, una de las primeras organizaciones políticas revolucionarias de la clase obrera. Su objetivo era alcanzar una revolución socialista. Fue desmantelada por la policía zarista en 1879 y la mayoría de sus miembros fueron encarcelados.
1883. Primera organización marxista en Rusia. Gueorgui Plejánov y otros crean en Ginebra (Suiza) el grupo Emancipación del Trabajo, que sería la primera organización marxista rusa. A Plejánov se le considera el primer introductor del pensamiento marxista en Rusia. Su organización participó en 1889 en el congreso fundacional de la II Internacional representando a los socialdemócratas rusos. Emancipación del Trabajo continuó existiendo hasta el II Congreso del POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia), celebrado en 1903.
1889. Fundación de la II Internacional. 14 de de julio se celebra en París el Congreso fundacional de la II Internacional.
1894. Coronación del último zar de todas las Rusias. El 1 de noviembre es coronado zar Nicolás II, alias Nicolás el Sanguinario, quien sería el último de los zares de Rusia. Continuará con la autocracia establecida por su padre Alejandro III, apoyándose igual que él en la Iglesia y en la Ojrana, la temida policía secreta.
1894. Se funda en Ginebra la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero, impulsada —y dirigida en principio— por el Grupo Emancipación del Trabajo de Plejánov. Posteriormente, el I Congreso del POSDR reconocería a la Unión como representante del Partido en el exterior. Más tarde, el Grupo Emancipación del Trabajo se desmarcó de la Unión, después de que fuese tomada por oportunistas (los llamados economistas). Fue disuelta en el II Congreso del POSDR.
1894. Creación de la Unión Obrera de Moscú.
1895. Creación de Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera. En otoño de 1895, organizada por Lenin, se crea la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera. Agrupaba a una veintena de grupos obreros de Petersburgo. Su objetivo era llevar a cabo la fusión del socialismo con el movimiento obrero por primera vez en Rusia. Según Lenin fue el embrión del partido obrero, marxista y revolucionario, apoyado en el movimiento obrero y actuando como eje director de la lucha de clases. No obstante, sus dirigentes fueron detenidos el 20 de diciembre y la organización quedó prácticamente desmantelada. La idea de Lenin al crear la Unión de Lucha era la de vincularla estrechamente con el movimiento obrero de masas y dirigir éste políticamente.
1895. Lenin es detenido el 20 de diciembre en la operación policial contra la Unión de Lucha. Tras permanecer un año en prisión, es deportado a Siberia, donde permanecerá entre 1897 y 1900.
1896. Se realizan grandes huelgas obreras en Petersburgo. El detonante fue la huelga que comenzó el 23 de mayo en la fábrica Kalinkin, una importante empresa textil. A partir de ahí, la huelga se extendió a todas las fábricas textiles y luego a otros sectores de la industria. Fue la primera vez que se articuló un amplio movimiento de huelgas organizado contra los patronos, siendo impulsado y liderado  por la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera, creada por Lenin un año antes. Su importancia radicó en que contribuyó enérgicamente a desarrollar el movimiento obrero en otras partes de Rusia, tanto en Moscú como en otras ciudades. Se consiguió la reducción de la jornada laboral en las fábricas a 11 horas y media.
1898. Fundación del POSDR. En marzo se celebra en la clandestinidad el congreso fundacional del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) en la ciudad de Minsk. Su Comité Central y buena parte de sus miembros más destacados fueron enseguida detenidos por la policía. Lenin estaba en ese momento deportado en Siberia. El POSDR agrupaba a diversas organizaciones marxistas rusas. Su creación llevaba ya tiempo preparándose, tomando impulso definitivo el año anterior en la conferencia preparatoria celebrada en Suiza en mayo-junio de 1897.
1899. Lenin publica El desarrollo del capitalismo en Rusia.
1900. A comienzos de ese año, tras liberarse del destierro siberiano, Lenin planeó la idea de crear el periódico clandestino Iskra (И́скра, La Chispa), para combatir los defectos y errores del POSDR, tanto a nivel organizativo como ideológico y de praxis política. El primer número saldría finalmente en diciembre de 1900. Su lema era “De una chispa el fuego se reavivará” (“Из искры возгорится пламя”). Esta publicación marxista buscaba además dar mayor cohesión al POSDR y evitar su dispersión ideológica. Para evitar que la policía zarista pudiese actuar contra el periódico, Lenin dispuso que se editase en el extranjero y que se introdujera clandestinamente en Rusia, aunque algunos números se imprimieron dentro de Rusia en imprentas clandestinas.
Los comienzos del siglo XX
Con el inicio del siglo XX, se abre un período en el que los acontecimientos que van transcurriendo servirán de caldo de cultivo para la Revolución de 1905.
El primer lustro del siglo XX estuvo acompañado por un fuerte impulso del movimiento revolucionario. La crisis industrial que estalló en Europa a finales del siglo XIX, terminó por afectar a Rusia y tuvo su parangón en la crisis de 1900 a 1903. Multitud de grandes y pequeñas empresas cerraron sus puertas por todo el país, disparando el desempleo y provocando también una fuerte disminución de los salarios. Esta situación fue aprovechada por los patronos para revocar las pocas mejoras que había conseguido la clase obrera en el período anterior. En tales circunstancias, el movimiento obrero se radicalizó hacia posiciones más revolucionarias. Ya no se trataba sólo de reivindicaciones y huelgas por motivos económicos, las reivindicaciones políticas del movimiento obrero contra el régimen autocrático zarista pasaban a primer plano.
Las huelgas y manifestaciones eran reprimidas con extrema violencia, lo que a su vez reaviva todavía más la protesta. Entre las huelgas durante este primer lustro del siglo XX, destacaron la del 1º de Mayo de 1901 en la factoría Obujov de Petersburgo; las huelgas y movilizaciones en marzo de 1902 en Batum; también en 1902, la huelga de Rostov; en 1903, el reguero de huelgas políticas que tuvieron lugar en el sur de Rusia y Ucrania… Es importante señalar que en todo este movimiento que se concreta en huelgas y movilizaciones, el POSDR era ya capaz de actuar como motor de las mismas, desempeñando un protagonismo decisivo; en otras palabras, en estos momentos tenemos ya al PSODR ejerciendo el liderazgo en la clase obrera rusa.
Las revueltas no solo tuvieron lugar en las ciudades, protagonizadas por la clase obrera, sino que también el campesinado se movilizó en algunas regiones. Fue el caso de las revueltas campesinas contra los terratenientes en la primavera y verano de 1902 en Ucrania y en la región del Volga. El movimiento de protesta también tuvo eco entre los estudiantes, con huelgas como la del invierno de 1901 a 1902.
La reacción del régimen zarista fue la represión: además de las muertes provocadas a manos de policías y tropas del Ejército, multitud de militantes opositores acabaron en la cárcel. Las prisiones del régimen zarista y los lugares de deportación se llenaron de obreros y campesinos comprometidos con las movilizaciones. Además de recurrir a la represión, el régimen zarista intentó controlar el movimiento de agitación y protesta infiltrándose en el movimiento obrero, mediante la creación —por parte de la policía— de organizaciones obreras en diferentes ciudades que seguían las instrucciones de las autoridades (lo que se llamó socialismo policial). De 1901 a 1903 fue un período especialmente intenso de huelgas y movilizaciones.
1901. Sobre la base de varios grupos populistas, se crea el Partido Social-Revolucionario, PSR o eseristas. Acabaría siendo un fuerte rival del los bolcheviques. Fue un partido integrado sobre todo por intelectuales pero con cierto arraigo en el campesinado.
1902. Lenin publica ¿Qué hacer?
1903. División en el POSDR entre bolcheviques y mencheviques. Entre el 30 de julio y el 23 de agosto tuvo lugar el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Comenzó en Bruselas, pero la presión policial provocó que los delegados tuviesen que abandonar Bélgica y continuar el II Congreso en Londres.
El II Congreso aprobó el programa que previamente había sido propuesto por Iskra, bajo la dirección de Lenin, y se estructuraba en torno a unos objetivos máximos y a unos objetivos mínimos. Entre los primeros, se mencionaba cuál era la misión fundamental del POSDR: el derrocamiento del poder de los capitalistas y la puesta en marcha de la revolución socialista. Entre los objetivos mínimos o inmediatos, aquellos que podrían lograrse antes de que fuese superado el capitalismo, figuraban el derrocamiento del régimen autocrático de los zares, la implantación de una República democrática, la consecución de la jornada de 8 horas, la devolución a los campesinos de las tierras arrebatadas por la clase terrateniente, etc.
Sin embargo, en este II Congreso del POSDR hubo fuertes discrepancias sobre la forma de organizar, articular y concebir el Partido, refrendándose los principios defendidos por Lenin frente a los defendidos por Martov. También en la elección de los órganos del Partido se impusieron los partidarios de Lenin frente a los  martovistas. A partir de ese momento se empezó a denominar bolcheviques (mayoría) a los partidarios de Lenin, mientras que a los partidarios de Martov y el resto, que habían quedado en minoría, se les denominó mencheviques (minoría). Posteriormente al II Congreso, la disputa y confrontación entre bolcheviques y mencheviques iría haciéndose cada vez mayor. En vísperas de la primera revolución rusa de 1905, bolcheviques y mencheviques aparecían ya como dos grupos políticamente independientes.
1904. El pope (sacerdote ortodoxo) Gueorgui Gapón crea la Asociación de los Obreros Industriales Rusos de Petersburgo. Era parte de la estrategia zarista de infiltrar el movimiento obrero para controlarlo, ya que quien estaba detrás de la organización era la Ojrana, la policía secreta del zar. La organización de Gapón, que tenía un claro carácter religioso, alcanzó cierto éxito en Petersburgo. Gapón siempre estuvo vinculado a la Ojrana, razón por la cual el Partido Social-Revolucionario (PSR) ordenó su ejecución en 1906.
1904. En diciembre de 1904, impulsada por los bolcheviques, tiene lugar una gran huelga de los obreros de la ciudad petrolera de Bakú. Los huelguistas consiguen que los patronos de la industria del crudo acepten concertar un Contrato Colectivo de Trabajo para todos los trabajadores (lo que hoy en día llamaríamos un convenio colectivo). Era la primera vez en la Historia de Rusia que el movimiento obrero conseguía un convenio colectivo.
1904-1905. Estalla la Guerra ruso-japonesa (8 de febrero de 1904 – 5 de septiembre de 1905), cuyo desarrollo desfavorable para Rusia, con humillantes derrotas militares, debilitó todavía más al régimen zarista, colocándolo al borde del abismo. El Tratado de Portsmouth, firmado en EEUU el  5 de septiembre de 1905, puso fin a la guerra en condiciones muy desfavorables para Rusia. Fue una guerra provocada por las aspiraciones de expansión imperialista tanto de la Rusia zarista como de Japón. Y si la crisis económica de 1900 a 1903 había colocado a la clase obrera en condiciones de vida muy difíciles, la guerra vino a agudizar las calamidades sufridas por la clase trabajadora.
1905. III Congreso del POSDR. Entre abril y mayo de 1905 tuvo lugar en Londres el . Fue un congreso exclusivamente de los bolcheviques, ya que los mencheviques lo boicotearon, organizando una conferencia propia en Ginebra, Suiza. En este congreso se decidió la clausura de los diarios Iskra y Vperiod y la creación de un nuevo órgano oficial del POSDR, Proletarii.
Las diferencias entre bolcheviques y mencheviques no hicieron sino acrecentarse todavía mucho más. Para los primeros, la clase obrera y sus aliados naturales, los campesinos, debían ser el motor de la revolución bajo la dirección política del Partido, descartando cualquier alianza con la burguesía liberal, al considerar que tenían intereses antagónicos. Aunque por el momento se tratase de superar la autocracia zarista y llegar a una democracia burguesa sin que se pudiera romper el marco del capitalismo (una revolución burguesa), los bolcheviques rechazaban cualquier entendimiento con esa burguesía liberal. Por el contrario, los mencheviques consideraban que como se trataba, por el momento, de una revolución burguesa, había que buscar la alianza con la burguesía liberal, que debía ejercer la dirección y liderazgo de tal revolución; los mencheviques sostenían que debía ser esa burguesía —y no el campesinado, como defendían los bolcheviques— el aliado natural de la clase obrera.
De la Revolución de 1905 a la Gran Guerra
El 15 de enero de 1905, los 12.600 trabajadores de la fábrica Putilov (más tarde llamada Kirov), fueron a la huelga para conseguir la readmisión de cuatro compañeros despedidos, pero también para exigir mejoras como la jornada de 8 horas, la atención médica, mínimos salariales, etc. La huelga se extendió a otras fábricas y empresas de Petersburgo hasta transformarse en una huelga general en la capital, que terminaría siendo el detonante de la Revolución de 1905. Todo Petersburgo quedó paralizado.
El 22 de enero tuvo lugar el llamado Domingo Sangriento. El sacerdote Gueorgui Gapón, que había creado en Petersburgo la Asociación de los Obreros Industriales Rusos de Petersburgo, siguiendo orientaciones de la policía secreta zarista (Ojrana) para infiltrar y reventar el movimiento obrero, convocó entonces una marcha pacífica para el domingo 22 de enero, con la intención de concentrarse ante el Palacio de Invierno (la residencia de Nicolás II) y hacerle llegar al zar una lista con algunas peticiones de mejoras sociales. A pesar de las advertencias de los bolcheviques de que las tropas acuarteladas podrían reprimir violentamente la manifestación, no lograron evitar que las asambleas de la ciudad respaldaran la marcha-concentración; Gapón había conseguido alcanzar cierto poder de convocatoria, sabiendo manipular muy bien los sentimientos religiosos de los obreros. Los bolcheviques acabaron sumándose, para no quedarse atrás.
Muchos de los manifestantes que acudieron a esta llamada del pope, entonaban canciones religiosas y portaban iconos ortodoxos, cruces y retratos del zar, en señal de sumisión y apoyo al mismo. Gapón les había convencido de que el zar saldría a recibirlos (aunque ni siquiera se encontraba aquel día en Petersburgo), les escucharía y atendería sus demandas. Se calcula que al menos 150.000 personas se sumaron a la marcha.
Pero al llegar ante el Palacio, las unidades militares desplegadas abrieron fuego indiscriminado contra la multitud desarmada, provocando una matanza, asesinando a cientos de trabajadores, incluyendo niños que estaban con sus madres en la concentración. A continuación, los soldados y cosacos se lanzaron a la caza del hombre, persiguiendo y disparando durante horas por las calles a los supervivientes que huían. Aunque nunca se consiguió fijar con exactitud la cifra de muertos, la prensa de la época habló de 2.000 muertos, hombres, mujeres y niños, cifra a la que hay que sumar un número también muy elevado de heridos (otros medios hablan de 1.000 muertos y 2.000 heridos).
Gapón en realidad había organizado una encerrona para que la Ojrana zarista pudiese dar un escarmiento a los obreros en huelga, de manera que el terror provocado con la masacre hiciera recapacitar a la clase obrera de la capital. Pero tal estrategia se volvió en contra del régimen zarista. La fe en el zar que pudiera quedar entre la clase obrera se disipó aquel Domingo Sangriento. La noticia de la masacre enfureció a toda la clase obrera rusa y en multitud de ciudades se declararon huelgas y levantamientos contra la matanza realizada por el zar, con la consigna ¡Abajo la autocracia! Sólo en la capital rusa (Petersburgo), a finales de enero el número de huelguistas alcanzó la cifra de 440.000, más que todos los obreros que se habían puesto en huelga en los 10 años anteriores. El Domingo Sangriento había desencadenado una revolución.
La represión del Domingo Sangriento y la movilización contra el régimen por toda Rusia, hizo converger a grupos sociales motivados no siempre por intereses u objetivos idénticos. Por un lado estaba la clase obrera que actuaba como la gran fuerza social impulsora de la movilización; por otro, los campesinos con sus problemas específicos; también un sector de la burguesía intelectual y liberal que deseaba un cambio político; sectores descontentos del Ejército ya fuera por la derrota en la guerra con Japón, motivos económicos u otros; etc.
Durante todo el año se produjeron levantamientos campesinos en muchas regiones de Rusia; en muchos casos se produjeron ocupaciones de las tierras de los terratenientes, incendiando sus propiedades. El zar ordenó al ejército reprimir las insurrecciones campesinas, recurriendo a detenciones, torturas y asesinatos, pero con escaso éxito porque el movimiento de movilización campesina acabó extendiéndose por todo el centro de Rusia, por la región del Volga y por Transcaucasia.
En cuanto a la clase obrera de las ciudades, se pasó de las huelgas económicas a las huelgas políticas y movilizaciones callejeras e incluso a la resistencia armada contra las tropas del zar en algunos sitios; estos choques armados fueron en aumento a medida que transcurría el tiempo y se incrementaba la represión. La influencia del POSDR crecía de día en día, liderando la revolución. Las revueltas se extendieron a Polonia, donde las masacres de manifestantes a manos de los soldados provocaron una huelga general en Varsovia. En la ciudad industrial polaca de Lodz, los obreros en huelga general tomaron las calles con barricadas, enfrentándose en el mes de junio durante tres días con las tropas zaristas (Lenin consideró estos combates como la primera acción armada de los obreros en Rusia).
En octubre de 1905 las huelgas se recrudecieron. Especialmente importantes fueron las que paralizaron los ferrocarriles en toda Rusia y también en los servicios de Correos y Telégrafos.
También dentro del Ejército se estaban produciendo fisuras. Así, en junio de 1905 los marineros del acorazado Potemkin, de la flota del Mar Negro, se sublevaron y se hicieron con el control del buque (la historia del Potemkin fue posteriormente inmortalizada en la película dirigida por Eisenstein). El Potemkin estaba fondeado frente a la costa de Odesa, que estaba paralizada por la huelga general que mantenían los obreros. Tras hacerse con el control del acorazado, los marineros pusieron rumbo a Odesa para sumarse al levantamiento revolucionario. Fue la primera insurrección revolucionaria en el Ejército y Flota rusas.
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‘El acorazado Potemkin’ (Serguei Eisenstein, 1925) narra la sublevación de los marinos durante la Revolución de 1905 y es considerada una de las obras maestras de la cinematografía mundial.
La amenaza de una revolución obrera y campesina condujo a la burguesía liberal a tratar de alcanzar un acuerdo con Nicolás II para introducir ciertas reformas y tratar de compartir el poder con el zar. De esta forma va tomando fuerza la idea de crear una “Asamblea representativa” o Duma (Parlamento) del Estado. Aconsejado por su ministro el conde Serguéi Witte, el 30 de octubre de 1905 el zar firma el llamado Manifiesto de Octubre, por el que se comprometía a conceder ciertas libertades y derechos civiles así como la elección de una Duma. Las promesas del zar se reforzaron con la de una amnistía política, que nunca llegó a ser realidad más que de manera muy parcial.
Los bolcheviques rechazaron esta salida pero los mencheviques la apoyaron, considerando que era un avance y que había que participar en ella. Los primeros, en aquellos días de octubre, dieron un paso al frente desarrollando una nueva estrategia: la creación de soviets (consejos) de diputados obreros, asambleas de delegados de todas las fábricas que venían a constituir una nueva forma revolucionaria de organizar a las masas, por encima del orden jurídico-político existente. Fueron el precedente de lo que vendría después con la Revolución de 1917. De tal forma, de octubre a diciembre de 1905, se fueron creando soviets en las grandes ciudades y en casi todos los centros obreros, así como intentos de organización de soviets de soldados y marinos.
Los soviets organizados se convirtieron en la punta de lanza de la revolución. Implantaron la jornada de 8 horas, incitaban a no pagar impuestos al gobierno zarista e incluso llegaron en algún caso a confiscar el dinero del erario del zar. La revolución entró en una fase definitiva de levantamiento armado. La influencia bolchevique entre soldados y marinos permitió la creación de organizaciones revolucionarias dentro del Ejército. En varias ciudades se organizaron también milicias obreras armadas y se llegó a adquirir armamento en el extranjero introduciéndolo clandestinamente en Rusia.
Al llegar diciembre, el movimiento revolucionario entró en la fase de insurrección armada definitiva, aunque finalmente la insurrección se centró en Moscú, lo que permitió al zar concentrar su tropas en esta ciudad (en Petersburgo no se conseguió el apoyo necesario, lo cual posiblemente resultó decisivo). El 22 de diciembre se levantaron en Moscú las primeras barricadas. La lucha se mantuvo durante 9 días en las calles moscovitas, pero la tremenda desproporción de fuerzas finalmente hizo que la insurrección fuese aplastada. Aunque la insurrección estuvo focalizada en Moscú, en otras regiones se produjeron también insurrecciones, como en muchas zonas de Georgia y en la cuenca del Donets, en Ucrania. También en Letonia y en Finlandia. Pero todas estas otras insurrecciones corrieron la misma suerte que la de Moscú y resultaron derrotadas.
Mencheviques y bolcheviques valoraron de manera muy diferente el fracaso de la revolución. Para los primeros había sido un error levantarse en armas, ya que sólo consideraban la vía pacífica y política. Por el contrario, para los bolcheviques la experiencia venía a demostrar la viabilidad de la lucha armada: “Por el contrario, lo que se debió hacer fue empuñar las armas más resueltamente, con más energía y mayor acometividad, explicar a las masas la imposibilidad de una huelga puramente pacífica y la necesidad de una lucha armada intrépida e implacable” (Lenin).
La represión zarista estuvo acompañada de la convocatoria de una nueva Duma con poder legislativo, lo que provocó todavía más el repliegue revolucionario.
1906. IV Congreso del POSDR. En abril de 1906 tiene lugar en Estocolmo el IV Congreso del POSDR, también conocido con el nombre de Congreso de Unificación. El Partido quedó temporalmente en manos de los mencheviques, que consiguieron hacerse con la mayoría, a pesar de lo cual ambas facciones siguieron con planteamientos muy diferentes y con organizaciones propias e independientes.
1906-1910. Las reformas agrarias vinieron a fortalecer la penetración del capitalismo en la Rusia rural, favoreciendo el poder económico y la posición de los kulaks (ayudados además por el régiimen zarista con préstamos para que pudieran incrementar sus tierras adquiriendo otras nuevas), en detrimento de un campesinado progresivamente desposeído de la tierra y transformado en un proletariado agrícola cada vez más pauperizado. Cabe destacar la Ley agraria de Stolypin (9 de noviembre de 1906), cuya consecuencia fue la destrucción del régimen comunal de posesión de la tierra, al convertir ésta en una propiedad privada más, susceptible de ser vendida, lo cual antes no era posible. En poco tiempo se aceleró la pérdida de tierras por parte de los campesinos pobres.
1907. V Congreso del POSDR. En mayo de 1907 se reunió en Londres el V Congreso del Partido. Por aquel entonces, el POSDR contaba ya con unos 150.000 afiliados. Los bolcheviques recuperaron el control y dirección del Partido, que habían perdido en el congreso anterior, imponiéndose por mayoría en las decisiones tomadas. Fue el último congreso que celebraron juntas ambas fracciones.
1907-1912. Involución autocrática. El 3 de junio de 1907 tenía lugar un “golpe de Estado” (así lo han llamado algunos) del propio zar, disolviendo la segunda Duma y dictando una nueva ley para elegir la tercera, que sería conocida como la Duma “de los señores, popes y lacayos”, la cual marcó una involución autocrática. Durante este período que va de 1907 a 1912, las huelgas y las movilizaciones volvieron a incrementarse y también la represión, siendo llevados a juicio los diputados socialdemócratas en la Duma y desatándose la persecución contra todos los revolucionarios, resultando encarcelados o deportados y millares de ellos ejecutados. Rusia se convirtió en un gigantesco patíbulo.
En el seno del POSDR  se reabrió el debate entre los mencheviques, favorables a limitarse a ser un partido legal, y los bolcheviques, que consideraban irrenunciable la preservación de la organización clandestina del Partido, a la vez que se luchaba tanto en organizaciones legales como no legales.
1908. Lenin publica Materialismo y empiriocriticismo.
1910-1914. A las puertas de la guerra. Fue un período de expansión económica del país, marcado por el incremento de la producción en los principales sectores. Al par del desarrollo de la industria, también crecía el proletariado, gran parte del cual se concentraba en grandes empresas. Esto vino a favorecer también la expansión del POSDR entre las masas obreras.
1912. VI Congreso del POSDR. En enero tuvo lugar en Praga el VI Congreso del Partido. Tras los fallidos esfuerzos de unificación de las dos fracciones en 1910, los bolcheviques tomaron la decisión de librarse de los mencheviques, poniendo fin a la coexistencia de dos organizaciones en un mismo partido. De facto supuso la expulsión de la facción menchevique. A partir de aquí, los bolcheviques pasarán a denominarse hasta 1918 Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (bolchevique), para diferenciarse de los mencheviques.
1912. Se crea el periódico Pravda. El 5 de mayo de 1912 se publicó el primer número de Pravda (“La Verdad”), el nuevo periódico del Partido, que vino a reforzar la labor del semanario bolchevique Sviesdá que ya se editaba anteriormente. Pravda se imprimía en la capital, en Petersburgo.
1912-1914. Reactivación de las huelgas y movilizaciones y también de la represión. Crecimiento del Partido bolchevique: labor clandestina y labor legal. El 4 de abril de 1912 tuvo lugar una huelga  en las minas de oro del Lena (Siberia). Las tropas zaristas abrieron fuego contra los huelguistas, provocando medio millar de muertos y heridos. La masacre fue contestada con huelgas y manifestaciones masivas en Petersburgo y Moscú. El movimiento de respuesta se extendió por la región báltica, la región del Volga y sur de Rusia, principalmente. Y en 1913, se extendió a Polonia y al Cáucaso. El impulso del movimiento huelguístico entre 1912 y 1914, hacía recordar la situación rusa en los primeros tiempos de la Revolución de 1905.
También en el campo el movimiento de respuesta al régimen se incrementó, reactivándose significativamente la lucha de los campesinos contra los terratenientes y kulaks, registrándose más de 13.000 acciones campesinas entre los años 1910 a 1914.
El Partido Bolchevique durante este período creció de manera muy relevante, desarrollando por un lado una labor clandestina (creando organizaciones clandestinas, editando propaganda ilegal, etc.), y por otro desarrollando actividad y ganando influencia en organizaciones obreras legales, sindicatos, universidades, mutualidades obreras, etc. de la clase obrera. Mediante la infiltración en estas organizaciones e instituciones legales, el Partido buscaba convertirlas en focos de resistencia. Prueba del éxito de esta estrategia de combinar el trabajo clandestino y el trabajo en la legalidad, fue la hegemonía que el Partido empezó a tener en buena parte de los sindicatos de Petersburgo y Moscú. Mencionar también la presencia bolchevique en la cuarta Duma.
1914-1918. La Primera Guerra Mundial
El 1 de agosto de 1914, Rusia entra oficialmente en guerra con Alemania. La primera de las guerras mundiales fue una guerra entre potencias imperialistas, por la apropiación de nuevos territorios y saqueo de las materias primas de las colonias y la conquista de nuevos mercados. El imperialismo era una consecuencia del capitalismo, y la guerra una consecuencia también inevitable del imperialismo.
En 1907 se había constituido la llamada Triple Entente, la alianza imperialista entre Inglaterra, Francia y Rusia. Enfrente estaba otra alianza de imperios rivales, formada por Alemania Austria-Hungría y también Italia, aunque esta última tras estallar la guerra abandonó este bando para adherirse a la Entente; La alianza germano-austrohúngara contó con el apoyo de Bulgaria y Turquía.
La aspiración de la Rusia zarista era participar en el reparto de Turquía y hacerse con el control de los estrechos que comunican el Mar Negro con el Mediterráneo, pero también aspiraba a anexionarse algunas regiones de Austria-Hungría.
El Partido bolchevique fue el único que adoptó una postura contraria a la guerra, considerando que era una guerra entre capitalistas y que por encima de los intereses de éstos estaba la solidaridad y el internacionalismo proletarios. La lucha del Partido bolchevique era contra la guerra imperialista, contra los capitalistas y terratenientes en cuyo interés se hacía la guerra y contra el régimen autocrático de los zares. Entre tanto, los mencheviques y los partidos burgueses, cerraban filas con la burguesía rusa.
Ruptura de la II Internacional. El estallido de la guerra provocó la ruptura de la II Internacional. Sobre el papel, la Internacional había adoptado una postura contraria a las guerras que pudieran emprender los capitalistas. En el Congreso de Copenhague (1910) se acordó que los socialistas estarían obligados a votar en contra de los créditos de guerra en los parlamentos de sus respectivos países. Y en el siguiente congreso celebrado en Basilea en 1912, en plena guerra en los Balcanes, se asumió que la clase obrera de los distintos países capitalistas no debía luchar entre sí, ya que eso suponía defender los intereses de los capitalistas. Sin embargo todo esto fue papel mojado al estallar la guerra. Los principales líderes de la II Internacional se alinearon con la burguesía de sus países. Los socialdemócratas y socialistas de Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica y demás países implicados, votaron a favor de los créditos de guerra en sus parlamentos.
Tras la ruptura de la II Internacional, en el manifiesto contra la guerra que en noviembre de 1914 sacó el Comité Central del Partido bolchevique, se deja entrever ya la idea de organizar una nueva Internacional. La fundación de esta III Internacional, que será conocida como la Internacional Comunista (abreviadamente en ruso e inglés Komintern y Comintern respectivamente), se demoraría hasta marzo de 1919, después del triunfo de la revolución, siendo fundada en Petrogrado y agrupando a los diferentes partidos comunistas del mundo.
La estrategia de los bolcheviques contra la guerra imperialista. Los mencheviques y las organizaciones social-revolucionarias consideraban que la prioridad era ganar la guerra y mantener la cohesión con las fuerzas burguesas y el apoyo al régimen. Por el contrario, el Partido bolchevique consideraba que la paz estaba vinculada al triunfo de la revolución socialista. El derrocamiento del poder burgués mediante la revolución, permitiría alcanzar una paz justa. De esta forma, la estrategia del Partido bolchevique fue tratar de transformar la guerra imperialista en una guerra contra el poder de la burguesía mediante una guerra civil. Los obreros y los campesinos movilizados para la guerra, debían rebelarse y utilizar sus armas contra la burguesía. En este contexto, los bolcheviques boicotearon los Comités de la industria de guerra apoyados por los mencheviques, creados para apoyar el esfuerzo bélico e intensificar la producción de armamento.
El Partido también fue creando células revolucionarias dentro del Ejército y de la Marina de guerra, tanto en el frente como en retaguardia. Por otro lado, se creó el Grupo central de la organización militar de Kronstadt, adscrito al Comité del Partido en Petrogrado. La labor de agitación en la tropa iba consiguiendo que el Partido fuese ganando apoyos cada vez más sólidos.
1915. Lenin desarrolla su teoría sobre el imperialismo en su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo.
1916. Deterioro de la situación en Rusia. En el tercer año de guerra, el pueblo ruso se encontraba ya en una situación extremadamente dramática (el saldo al final de la guerra fue alrededor de 3,5 millones de muertos entre civiles y militares, y entre 4 y 6 millones de heridos). Muerte, destrucción, epidemias y enfermedades, hambre y privaciones de todo tipo, todo ello estaba llevando al pueblo ruso al abismo. Las continuas derrotas militares agravaban la situación. El descontento era generalizado y cada vez era más evidente que Rusia no podría ganar la guerra.
1917. Lenin publica El Estado y la revolución.
1917: De la Revolución de Febrero a la Revolución de Octubre
En enero y febrero de 1917, la crisis de abastecimiento de materias primas y combustibles acabó resultando catastrófica, al cortarse el abastecimiento a Petrogrado y Moscú. Las fábricas comenzaron a cerrar y la clase obrera se veía abocado al paro forzoso. En este contexto se intensificó la actividad del movimiento revolucionario.
El 9 de enero de 1917, las huelgas y manifestaciones se sucedieron en Petrogrado, Moscú, Bakú y Nizhni-Nóvgorod. La policía disolvió violentamente las manifestaciones de Moscú, pero en Petrogrado los soldados se unieron a los manifestantes.
A partir de enero de 1917 la situación interna, empeorada por el curso desfavorable de la guerra con Alemania y las instigaciones revolucionarias, sumadas a las intervenciones políticas de la emperatriz, hicieron que la Cuarta Duma cediera a la presión de los revolucionarios y se formara un Gobierno provisional, liderado por Kérenski.
El 18 de febrero de 1917 tiene lugar en Petrogrado la huelga en la fábrica Putilov. Cuatro días después, el 22 de febrero, entraban en huelga los obreros de la mayoría de las grandes fábricas. El 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, las obreras se lanzaron a la calle convocadas por el Partido bolchevique, manifestándose contra e hambre, la guerra y el régimen zarista; esta manifestación fue apoyada por una huelga general en la capital. Las huelgas y manifestaciones tenían lugar sin interrupción y a partir del 11 de marzo empezaron a darse intentos de insurrección, enfrentándose los obreros a los policías para desarmarlos y hacerse con sus armas. El choque armado terminó con una matanza de manifestantes en la plaza Snamenskaia. Sin embargo, la cuarta compañía del batallón de reserva del regimiento de Pavlovsk desobedeció a sus mandos militares, abriendo fuego contra los destacamentos de guardias que disparaban contra los obreros.
El 2 de marzo de 1917 abdica el zar. Nicolás II, completamente incapaz de controlar la situación, decide abdicar, cediendo el poder a su gobierno. Era el fin de la dinastía Románov.
El 12 de marzo, las tropas de Petrogrado se negaron a acatar la orden de abrir fuego contra los manifestantes y comenzaron a unirse a los mismos. Al llegar la noche, 60.000 soldados se habían unido ya al movimiento de insurrección. Ese mismo día se crea el Soviet de Petrogrado de Diputados de Obreros y Soldados.
Levantados en armas, obreros y soldados comenzaron a detener a ministros y jefes militares zaristas, liberando de las prisiones a los presos políticos. Los últimos focos de resistencia de la guardia zarista no tardaron en ser sofocados por los revolucionarios. El triunfo de los insurrectos en Petrogrado tuvo efecto dominó en el resto del país y en multitud de ciudades los soldados, unidos a los manifestantes, derrocaban a las autoridades zaristas.
El 15 de marzo se formó el Gobierno Provisional, presidido inicialmente por el príncipe Gueorgui Yevguénievich Lvov, que se mantendría al frente del gobierno entre el 23 de marzo y el 21 de julio.
4 de abril. Las tesis de abril de Lenin. En la noche del 3 de abril Lenin regresaba a Petrogrado desde su exilio en Suiza. Al día siguiente, 4 de abril, en el Palacio Táuride, leía un documento que había elaborado con una serie de puntos, en una reunión del Partido bolchevique. Dicho documento se conoce como Las tesis de abril. Está centrado en cómo debía ser el paso a una segunda fase revolucionaria en la que el proletariado y el campesinado tomasen el poder mediante los soviets.
Las tesis de abril abordaban qué posición debían tomar los bolcheviques en relación con el final de la guerra. También la necesidad de no cooperar con el Gobierno provisional en manos de la burguesía y la adopción de medidas como la abolición de la policía, ejército y burocracia estatal, en tanto que eran herramientas del poder burgués que podían obstaculizar la toma del poder por los soviets. Así mismo planteaba un cambio de denominación del Partido, ya que el término socialdemócrata había adquirido un significado negativo al vincularse a organizaciones que por toda Europa habían apoyado las políticas belicistas. Las tesis de abril sentaron parte de las bases ideológicas que habrían de orientar la praxis bolchevique tras la toma del poder en la Revolución de Octubre.
Las Jornadas de julio de Petrogrado. Tuvieron lugar entre el 16 de julio y el 19 de julio de 1917 en la capital, ahora rebautizada Petrogrado. Se conoce con este nombre las marchas y movilizaciones apoyadas por los bolcheviques y los anarquistas para intentar derrocar al Gobierno provisional y establecer el gobierno de los soviets. El rechazo de los mencheviques y demás partidos reformistas hizo fracasar este intento de tomar el poder.
Las Jornadas de julio tuvieron su antecedente el mes anterior, cuando el 18 de junio una treintena de fábricas entraron en huelga y empezaron a producirse algunas manifestaciones armadas. El 6 de julio los obreros de más de 70 fábricas exigieron tomar el control de los medios producción y que el poder político fuese tomado por los soviets.
Por otra parte los soldados acuartelados en Petrogrado se mostraban reacios a que fuesen enviados al frente. El 16 de julio, representantes de un regimiento de ametralladoras contactó con representantes de las demás unidades militares y de los obreros de las fábricas, para derrocar por las armas al Gobierno e instaurar el poder de los soviets. Al llegar la noche, una multitud de soldados de diferentes unidades y de obreros, habían rodeado la sede del Gobierno.  En la madrugada del 17 de julio, buena parte de los concentrados se retiraron a descansar a sus casa con la intención de regresar posteriormente.
Durante el día 17 la situación se reprodujo, produciéndose enfrentamientos armados a lo largo del día, que provocaron más de 400 bajas. El Gobierno provisional estaba en una posición indefensa, aunque ordenó el traslado urgente de tropas desde el frente a Petrogrado, para aplastar la insurrección. Entre tanto, trataba de ganar tiempo. Al acabar el día habían llegado las tropas en defensa del Consejo. A primeras horas de la mañana las tropas leales al Gobierno controlaban ya la mayor parte de la ciudad. Al mediodía del día 19, las negociaciones con los insurrectos conseguían la rendición de éstos, aunque ya habían quedado muy debilitados por el abandono de buena parte de los soldados levantados en armas. Este mismo día se dictó una orden de detención contra Lenin, quien optó por huir y exiliarse en Helsinki.
Tras la dimisión de Lvov, Alexandr Kérenski pasa a presidir el Gobierno provisional, el día 20 de julio de 1917. El Gobierno de Aleksandr Kérenski tomó algunas medidas represivas, tanto con los soldados que se habían sublevado (traslado al frente como castigo) como con los dirigentes bolcheviques (algunos de ellos fueron arrestados). No consiguió desarmar a los obreros que se habían hecho con armamento y tampoco consiguió llevar a cabo la disolución de Partido bolchevique y de sus organizaciones. De hecho, el Partido decidió seguir con sus actividades legales, aunque protegiendo a Lenin enviándolo a Finlandia. A pesar del fracaso de las jornadas de julio, los bolcheviques mantenían el apoyo de obreros y campesinos.
1 de septiembre a 14 de septiembre. Golpe de Estado fallido de Kornílov. El general Lavr Kornílov, comandante en jefe del Ejército ruso, intentó un golpe contrarrevolucionario. Su alzamiento, encaminado a establecer una dictadura militar, fracasó a los pocos días por falta de apoyos. Este acontecimiento reforzó la posición del Partido bolchevique, acelerando sus planes para tomar el poder y desacreditando al Gobierno de Kérenski, que había mantenido conversaciones con Kornílov.
13 de septiembre. Los bolcheviques logran la mayoría en el Soviet de Petrogrado. Lenin plantea la necesidad de tomar el poder definitivamente. La Organización Militar del Partido prepara minuciosamente el asalto final al poder burgués, aprendiendo de los errores cometidos en las Jornadas de julio. Lenin decide regresar a Petrogrado y los bolcheviques ultiman los preparativos.
Octubre Rojo: la Revolución Socialista
lenin
7 de noviembre: la toma del Palacio de Invierno, sede del Gobierno Provisional. El 7 de noviembre (25 de octubre en el calendario juliano a la sazón en vigor), los bolcheviques toman el Palacio de Invierno, derrocando al Gobierno provisional. La toma del Palacio de Invierno fue encargada al Comité Militar Revolucionario de Petrogrado. Dos anillos concéntricos de soldados rodearían el Palacio, al mismo tiempo que se presentaba un ultimátum de rendición. De no producirse ésta, salvas de fogueo de los cañones del crucero Aurora, bajo el mando de un comité de marinos y atracado en el puerto, señalarían el comienzo del asalto al Palacio.
13:00: un grupo de marinos toma la sede del Almirantazgo y arresta a la plana mayor de la Armada.
18:30: se entrega al Estado Mayor el ultimátum de rendición, tanto del Gobierno como de las tropas.
19:10: expira el ultimátum dado. Tropas del Regimiento Pávloski toman el edificio del Estado Mayor del Ejército.
20:00-21:00: un batallón de fuerzas de asalto y un grupo numeroso de cosacos deciden rendirse y abandonar el Palacio de Invierno.
21:35: el crucero Aurora realiza un disparo de fogueo.
23:30: el Aurora descarga una treintena de proyectiles sobre el Palacio de Invierno. Poco después se lanza el asalto definitivo contra el Palacio, sin encontrar prácticamente resistencia.
A las 2 de la madrugada del 8 de noviembre, los asaltantes entran en la sala donde estaba reunido el gabinete y arresta a los ministros del Gobierno, salvo Kérenski y Prokopóvich que no se encontraban allí.
El mismo día 7 de noviembre, ante el Congreso Panruso de los Soviets de diputados obreros, campesinos y soldados, Lenin proclama el poder soviético en Rusia.

jueves, 5 de febrero de 2015

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Entrevista a Bachar al-Assad






Foreign Affairs: Quisiera comenzar interrogándole sobre la guerra, que ya dura casi 4 años y usted conoce las estadísticas: más de 200 000 muertos, un millón de heridos y más de 3 millones de sirios han huido del país, según la ONU. Las fuerzas de usted también han sufrido gran cantidad de bajas. La guerra no puede continuar por siempre. ¿Cómo concibe usted el fin de esta guerra.
Bachar al-Assad: Todas las guerras en cualquier lugar del mundo se terminan con soluciones políticas porque la guerra misma no es la solución. La guerra es un instrumento de la política, así que se le pone fin con una solución política. Así es como yo lo veo. Eso es lo fundamental.
Foreign Affairs: ¿No piensa usted que esta guerra se terminará por la vía militar?
Bachar al-Assad: No. Todas las guerras terminan con soluciones políticas.
Foreign Affairs: Su país está cada vez más dividido en 3 mini-Estados: uno controlado por el gobierno, otro controlado por el ISIS [Emirato Islámico. Nota de la Red Voltaire.] y el Frente al-Nusra, y otro bajo control de la oposición más secular de sunnitas y kurdos. ¿Cómo podría usted lograr nuevamente la unidad de Siria?
Bachar al-Assad: Primero que todo, esa imagen no es exacta porque no se puede hablar de mini-Estados sin hablar de la gente que vive en esos mini-Estados. El pueblo sigue estando a favor de la unidad de Siria, sigue apoyando a su gobierno. Las facciones que usted ha mencionado controlan ciertas áreas pero se desplazan de un lugar a otro, no son estables, y no hay líneas claras de separación entre las diferentes fuerzas. A veces se mezclan y se mueven. Pero lo importante es la población.
La población sigue respaldando el Estado, independientemente del hecho de que lo apoye o no políticamente. Lo que quiero decir es que la población apoya el Estado como representante de la unidad de Siria. Así que mientras el pueblo sirio siga creyendo en la unidad, cualquier gobierno y cualquier representante del gobierno podrá unificar Siria. Si el pueblo estuviese dividido en 2, 3 o 4 grupos, nadie podría unificar este país. Ese es mi punto de vista.
Foreign Affairs: ¿Usted cree realmente que los sunnitas y los kurdos sigue creyendo en una Siria unificada?
Bachar al-Assad: Si usted va a Damasco ahora mismo podrá ver los diferentes, digamos, colores de nuestra sociedad viviendo juntos. O sea que las divisiones en Siria no tienen bases sectarias ni étnicas. Incluso entre los kurdos que usted menciona tenemos dos colores diferentes: tenemos más árabes que kurdos. O sea que no es una cuestión de etnias sino de facciones que controlan ciertas áreas militarmente.

«Hay establecer la diferencia entre las formaciones nacionales y las marionetas»

Foreign Affairs: Hace un año la oposición y los gobiernos extranjeros estuvieron insistiendo en que usted renunciara como condición previa para las conversaciones. Yo no insisten en eso. Los diplomáticos están buscando ahora un arreglo temporal que le permita a usted conservar un papel. Precisamente hoy, The New York Times publicó un artículo que habla del creciente respaldo de Estados Unidos a las iniciativas de paz de Rusia y de la ONU. El artículo menciona «la tranquila retirada de Occidente y de sus exigencias sobre la inmediata renuncia del presidente de Siria». Teniendo en cuenta ese cambio en la actitud de Occidente, ¿está usted ahora más abierto a una solución negociada del conflicto, [solución] que llevaría a una transición política?
Bachar al-Assad: Hemos estado abiertos desde el principio. Iniciamos un diálogo con cada una de las partes en Siria. “Parte” no quiere decir partido político. Puede ser un partido, una corriente o alguna personalidad, puede ser cualquier entidad política. Hemos modificado la Constitución y estamos abiertos a todo.
Pero cuando usted quiere hacer algo, no se trata de la oposición o del gobierno sino de los sirios. A veces puede existir una mayoría que no pertenece a ninguna de las partes. Así que cuando usted quiere cambiar algo, si se trata de un problema nacional, cada sirio debe tener la oportunidad de expresarse al respecto. Cuando usted tiene un diálogo, no es entre el gobierno y la oposición, es entre las diferentes partes y entidades sirias. Así es como vemos el diálogo. Eso es lo primero.
Lo segundo es que, sea cual sea la solución deseada, al final hay que volver [a consultar] con el pueblo a través de un referéndum porque estamos hablando de la Constitución, modificando el sistema político o lo que sea. Hay que volver [a consultar] con el pueblo sirio. Así que iniciar un diálogo no es lo mismo que tomar decisiones, lo que no han hecho el gobierno ni la oposición.
Foreign Affairs: O sea, está usted diciendo que estaría de acuerdo con cualquier tipo de transición política mientras haya un referéndum que la respalde?
Bachar al-Assad: Exactamente. Debe decidir el pueblo y nadie más.
Foreign Affairs: ¿Significa eso que no hay espacio para la negociación?
Bachar al-Assad: No. Nosotros iremos a Rusia, iremos a esas negociaciones. Pero aquí aparece otra pregunta: ¿Con quién vamos a negociar? Como gobierno, nosotros tenemos instituciones, tenemos un ejército y tenemos influencia, positiva o negativa, en cualquier dirección y en cualquier momento. Pero, la gente con quien vamos a negociar ¿a quién representan?
Esa es la cuestión. Cuando se habla de oposición, eso tiene que querer decir algo. La oposición, en general, tiene que tener representantes en la administración local, en el parlamento, en instituciones; debe tener una base que representar. En la crisis actual, hay que preguntarse cuál es la influencia de la oposición en el terreno. Hay que recordar lo que los rebeldes han anunciado públicamente cuando han dicho repetidamente que la oposición no los representa a ellos. [Esa oposición] carece de influencia. Si queremos hablar de un diálogo fructífero, tiene que ser entre el gobierno y esos rebeldes.
Hay otra cuestión. Oposición significa nacional, significa trabajar por los intereses del pueblo sirio. No se puede considerar una oposición si se trata de una marioneta de Qatar, de Arabia Saudita o de cualquier país occidental, incluyendo a Estados Unidos, pagada desde el exterior. Tiene que ser siria. Nosotros tenemos una oposición nacional. No estoy excluyéndola. No estoy diciendo que toda oposición es ilegítima. Pero hay establecer la diferencia entre las formaciones nacionales y las marionetas. No cualquier diálogo puede ser fructífero.
Foreign Affairs: ¿Quiere decir eso que usted no quisiera reunirse con las fuerzas de la oposición que cuentan con respaldo de países extranjeros?
Bachar al-Assad: Nosotros nos reuniremos con todo el mundo. No ponemos condiciones.
Foreign Affairs: ¿Sin condiciones?
Bachar al-Assad: Sin condiciones.
Foreign Affairs : ¿Ustedes desean reunirse con todo el mundo?
Bachar al-Assad: Si, nos reuniremos con todo el mundo. Pero hay que preguntarle a cada uno de ellos: ¿A quién representa usted? Eso es lo que quiero decir.
Foreign Affairs: Si no me equivoco, el segundo del representante de la ONU, Staffan de Mistura, está en Siria en este momento. Está proponiendo como medida provisional un cese del fuego y el congelamiento de la situación en Alepo. ¿Usted aceptaría eso?
Bachar al-Assad: Sí, por supuesto. Nosotros hicimos eso antes de que de Mistura recibiera su misión. Hicimos eso en otra ciudad llamada Homs, en otra gran ciudad. Lo hicimos en una escala más pequeña en diferentes –digamos– suburbios, localidades, etc., y fue un éxito. Así que la idea es muy buena, pero depende de los detalles. De Mistura vino a Siria con varios objetivos fundamentales y ahora nosotros estamos esperando que presente un plan detallado o un calendario. Eso estamos discutiendo con su adjunto.
Foreign Affairs: En el pasado usted insistió, como condición previa para un cese del fuego, en que los rebeldes tenían que deponer las armas primero. Lo cual, evidentemente, desde el punto de vista de ellos era imposible. ¿Sigue siendo esa la condición previa de usted?
Bachar al-Assad: Nosotros optamos por diferentes escenarios o diferentes formas de reconciliación. En ciertas áreas les hemos permitido que salieran de las zonas habitadas como medio de evitar víctimas entre los civiles. Y se fueron de esas áreas con su armamento. En otras áreas ellos entregaron su armamento y se fueron. Eso depende de lo que ellos proponen y de lo que se les propone.
Foreign Affairs: No entiendo bien su respuesta. ¿Usted quiere insistir en que tienen que deponer las armas?
Bachar al-Assad: No, no. No es lo que estoy diciendo. En ciertas áreas, ellos se fueron con su armamento. Eso es lo que estoy diciendo.
Foreign Affairs: ¿Se siente usted optimista en cuanto a las negociaciones de Moscú?
Bachar al-Assad: Lo que habrá en Moscú no son negociaciones sobre la solución. Sólo son los preparativos para la conferencia.
Foreign Affairs: Entonces, ¿son conversaciones sobre las conversaciones?
Bachar al-Assad: Exactamente, sobre cómo preparar las conversaciones. Cuando se empieza a hablar sobre la conferencia, ¿cuáles son los principios de la conferencia? Vuelvo a la misma cuestión.
Permítame hablar con franqueza. Algunos grupos son marionetas, como ya dije, de otros países. Tienen que implementar una agenda y yo sé que otros países –como Francia, por ejemplo– no tienen interés en que esa conferencia tenga éxito. Así que les dan órdenes para hacerla fracasar. Hay otras personalidades que no representan más que a sí mismas, no representan a nadie en Siria. Algunas nunca vivieron en Siria y no saben nada del país. Por supuesto, hay otras personalidades que trabajan a favor del interés nacional. O sea, cuando se habla de la oposición como de una entidad, ¿quién va influir en la otra? Esa es la cuestión y eso no está claro todavía. Así que hablar de optimismo sería exagerado. Pero yo no diria que me siento pesimista. Diría más bien que tenemos esperanza en todo lo que se hace.

«Hay desconfianza entre los sirios y Estados Unidos.»

Foreign Affairs: Parece que en los últimos días los estadounidenses se han vuelto más favorables a las conversaciones de Moscú. Al principio no lo eran. Ayer, el secretario de Estado Kerry decía algo que sugiere que Estados Unidos espera que esas conversaciones avancen y que tengan éxito.
Bachar al-Assad: Ellos [Estados Unidos] siempre están diciendo algo. Pero lo importante es qué van a hacer. Y, ¿sabe usted?, hay desconfianza entre los sirios y Estados Unidos. Así que es mejor esperar a ver qué va a pasar en la conferencia.
Foreign Affairs: Entonces, ¿qué ve usted como la mejor manera de llegar a un acuerdo entre las diferentes facciones en Siria?
Bachar al-Assad: Tratar directamente con los rebeldes. Pero hay dos tipos diferentes de rebeldes. Ahora, la mayoría son de al-Qaeda –o sea del Emirato Islámico y de al-Nusra–, con otras facciones similares que pertenecen a al-Qaeda pero que son más pequeñas. Y entonces ¿qué es lo que queda? Lo que Obama ha llamado la «fantasía», lo que ha llamado «oposición moderada», no es una oposición: son rebeldes. Muchos de ellos se han unido a al-Qaeda, y algunos se han reintegrado al ejército recientemente. Durante la última semana, muchos de ellos abandonaron esos grupos y vinieron al ejército [1].
Foreign Affairs: ¿Son ex desertores que vuelven?
Bachar al-Assad: Sí, han vuelto al ejército. Han dicho: «No queremos seguir luchando.» Así que lo que queda es muy poco.
A fin de cuentas, ¿se puede negociar con al-Qaeda y con los demás? Estos no están dispuestos a negociar, tienen su propio plan. La reconciliación que hemos iniciado y que el señor de Mistura proseguirá es la solución práctica en el terreno. Ese es el primer punto.
El segundo es que hay que implementar en el terreno la resolución 2170 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre al-Nusra y el Emirato Islámico, que se aprobó hace unos meses. Y esa resolución es muy clara en cuanto a que hay impedir que alguien respalde a esas facciones militarmente, financieramente o en el plano logístico. Pero eso es lo que siguen haciendo Turquía, Arabia Saudita y Qatar. Si eso no se aplica no podemos hablar de una solución verdadera porque mientras esos países sigan poniendo dinero seguirán los obstáculos.
Tercero, los países occidentales tienen que retirar la protección que algunos llaman aún «apoyo a la oposición moderada». Ellos saben que estamos fundamentalmente ante al-Qaeda, el Emirato Islámico y al-Nusra.
Foreign Affairs: ¿Estaría usted dispuesto a tomar algún tipo de medidas para crear una situación de confianza antes de las conversaciones? Por ejemplo, intercambiar prisioneros o poner fin al bombardeo con barriles de explosivos o liberar prisioneros políticos para que la otra parte pueda confiar en que usted quiere negociar de buena fe?
Bachar al-Assad: No se trata de una relación personal. Se trata de mecanismos. En política sólo se trata de mecanismos. Usted no tiene que confiar en alguien para hacer algo. Si usted tiene un mecanismo claro se puede obtener un resultado. Eso es lo que quiere el pueblo. Así que la cuestión es ¿cuál es el mecanismo que podemos crear? Lo cual nos lleva nuevamente a la misma pregunta: ¿Quiénes son esta gente? ¿A quién representan? ¿Con qué influencia cuentan? ¿Vale la pena crear confianza con gente que no tiene influencia?
Foreign Affairs: Cuando dos partes se reúnen suele ser útil que una de las partes le demuestre a la otra que está realmente interesada en avanzar dando pasos unilaterales para reducir las tensiones. Las medidas que mencioné tendrían ese efecto.
Bachar al-Assad: Nosotros tenemos algo concreto, que es la reconciliación. Hay gente que depuso las armas. Les hemos concedido amnistía, están viviendo una vida normal. Eso es un ejemplo real. Así que eso es una medida de confianza. Y del otro lado, ¿qué relación existe entre esa oposición y los prisioneros? Ninguna. No consideran a esos prisioneros como su gente para nada. Así que el problema es completamente diferente.
Foreign Affairs: Entonces, ¿usted ha amnistiado combatientes?
Bachar al-Assad: ¡Sí, por supuesto! Y lo hemos hecho varias veces.
Foreign Affairs: ¿Cuántas? ¿Tiene usted cifras?
Bachar al-Assad: No tengo las cifras exactas pero no son cientos sino miles, miles de militantes.
Foreign Affairs : ¿Y está usted dispuesto a decirle a toda la oposición que si deponen las armas contarán con una seguridad total?
Bachar al-Assad: Sí, lo he dicho públicamente en uno de mis discursos.
Foreign Affairs: ¿Cómo puede usted garantizarles la seguridad? Ellos tienen razones para desconfiar de su gobierno.
Bachar al-Assad: No se puede. Pero, a fin de cuentas, digamos que si el éxito es más de un 50%, más del 50% de éxito en tales circunstancias sería un éxito. O sea que ese es el camino. Nada es absoluto. Usted tiene que prever que puede haber algunos aspectos negativos pero no son esos los aspectos más importantes.

«La hegemonía estadounidense»

Foreign Affairs: Permítame cambiar un poco de tema. El Hezbollah, la fuerza Al-Quds iraní y las milicias chiitas entrenadas por Irán están desempeñando ahora un papel significativo en la lucha contra los rebeldes aquí en Siria. Ante esta implicación, ¿siente usted preocupación ante la influencia de Irán en el país? Después de todo, Irak e incluso el Líbano demuestran que cuando un poder militar extranjero se instala en un país puede ser muy difícil lograr que se vaya.
Bachar al-Assad: Irán es un país importante en esta región y tuvo influencia antes de la crisis. Esa influencia no tiene que ver con la crisis sino con su papel, con su posición política en general. Cuando se habla de influencia hay varios factores que hacen que un país sea influyente. En el Medio Oriente, en nuestra región, tenemos la misma sociedad, la misma ideología, varias cosas similares, las mismas tribus que viajan a través de las fronteras. Así que si usted goza de influencia en un plano, esa influencia cruzará fronteras. Eso es parte de nuestra forma de ser. No tiene que ver con el conflicto. Por supuesto, cuando hay conflicto y anarquía, otro país puede gozar de más influencia en el país de usted. Cuando usted no tiene la voluntad de tener un país soberano, esa influencia va a manifestarse.
Ahora, la respuesta a la pregunta que usted me hace es que Irán no tiene ninguna ambición en Siria. Y como país, como Siria, nosotros nunca admitiríamos que ningún país ejerciese influencia en nuestra soberanía. Nosotros no lo aceptaríamos y los iraníes tampoco buscan eso.
Permitimos la cooperación. Pero si uno permite que cualquier país goce de influencia, ¿por qué no permitir que los estadounidenses tengan influencia en Siria? Ese es el problema con los estadounidenses y con Occidente, lo que quieren es influencia sin cooperación.
Foreign Affairs: Permítame que le lleve un poco más lejos. La semana pasada un comandante de los Guardianes de la Revolución iraní, de su comando aéreo, Hajizadeh, dijo en entrevista concedida a Der Spiegel que el líder supremo de Irán ordenó a sus fuerzas que construyan y operen plantas en Siria. Eso sugiere que Irán está desempeñando un papel más importante y que está haciéndolo por su cuenta.
Bachar al-Assad: No, no. Desempeñar un papel a través de la cooperación es muy distinto a desempeñar un papel a través de la hegemonía.
Foreign Affairs: Entonces, ¿todo lo que Irán está haciendo…?
Bachar al-Assad: Por supuesto, es en total cooperación con el gobierno sirio. Y es siempre de esa manera.
Foreign Affairs: Tratar con Irán como país es una cosa. Pero usted también tiene milicias que son actores infraestatales y eso es más complicado. Un problema en el trabajo con esos grupos es que, contrariamente a un gobierno, puede ser que no estén dispuestos a cooperar y no siempre resulta claro con quién hay que hablar. ¿Le preocupa a usted tener la habilidad para controlar esas fuerzas y poder controlarlas de ser necesario? Y, una cuestión vinculada a eso, esta semana Israel atacó las fuerzas del Hezbollah en las alturas del Golán y los israelíes sugieren que las atacaron porque el Hezbollah estaba planeando un ataque contra Israel desde territorio sirio. ¿No evidencia eso el peligro que implica dejar que las milicias, con sus propios objetivos, que no son necesariamente los de usted mismo, participen en la guerra?
Bachar al-Assad: ¿Habla usted de las milicias sirias o de todas en general?
Foreign Affairs: Me refiero en particular al Hezbollah y a las milicias iraquíes.
Bachar al-Assad: Es natural decir que sólo las instituciones del gobierno, digamos del Estado, son la garantía de la estabilidad y para poner las cosas en orden. Cualquier actor que pueda desempeñar un papel paralelo al gobierno puede ser positivo, en ciertas circunstancias, pero siempre habrá efectos colaterales negativos. Eso es algo natural.
Tener milicias que apoyan al gobierno es un efecto colateral de la guerra. Eso existe pero usted va a tratar de controlar ese efecto colateral. Todos se sentirán más tranquilos si están tratando con instituciones del gobierno, incluyendo el ejército y la policía, etc.
Pero hablar de lo que pasó en Quneitra es completamente diferente. Desde el cese del fuego de 1974, nunca ha habido una operación contra Israel a través de las alturas del Golán. Nunca ha sucedido eso. Así que cuando Israel habla de una operación que está muy lejos de la realidad, eso no pasa de ser una excusa, porque lo que querían era asesinar a alguien del Hezbollah.
Foreign Affairs: Pero los israelíes han tenido, desde el principio de la guerra, mucho cuidado de no implicarse, exceptuando cuando han sentido que sus intereses estaban directamente amenazados.
Bachar al-Assad: Eso no es cierto porque ellos han estado atacando Siria desde hace ya 2 años, sin razón alguna.

«¿al-Qaeda no tiene aviación?
¡Tiene la fuerza aérea de Israel!»

Foreign Affairs: Pero en cada caso ellos [los israelíes] dicen que Irán envía armas a través de Siria.
Bachar al-Assad: Ellos atacan posiciones del ejército [sirio]. ¿Dónde está la relación entre el Hezbollah y el ejército?
Foreign Affairs: Son los casos en que el ejército habría bombardeado accidentalmente…
Bachar al-Assad: Eso es falso.
Foreign Affairs: Entonces, ¿cuáles piensa usted que son los objetivos de Israel?
Bachar al-Assad: [Israel] está dando apoyo a los rebeldes en Siria. Eso es evidente porque cada vez que nosotros avanzamos en algún lugar, ellos [los israelíes] atacan para debilitar el ejército [sirio]. Es muy evidente. Por eso muchos en Siria bromean diciendo: «¿Cómo se puede decir que al-Qaeda no tiene fuerza aérea? ¡Tiene la fuerza aérea israelí!»
Foreign Affairs: Para volver a mi pregunta sobre las milicias, ¿está usted seguro de poder controlarlas cuando termine esta guerra? Porque, después de todo, para que la soberanía sea efectiva todo gobierno tiene que disponer de lo que se conoce como el monopolio de la fuerza y eso es muy difícil cuando existen estos grupos armados independientes.
Bachar al-Assad: Eso es evidente, el Estado no puede cumplir su misión ante la sociedad si no es el único capaz de garantizar el orden.

«Siria tiene una verdadera Constitución laica»

Foreign Affairs: Pero usted puede ver en Irak lo difícil que resulta. Ahora es muy difícil para el gobierno controlar todas las milicias chiitas a las que se les dio poder durante la guerra.
Bachar al-Assad: Hay una razón muy importante en Irak. Es porque Paul Bremer [2] no creó una Constitución para el Estado sino que creó una para las facciones. Mientras que en Siria ¿por qué se ha mantenido firme el Ejército durante 4 años a pesar del embargo, de esta guerra y de las decenas de países de todo el mundo que atacan a Siria y apoyan a los rebeldes? Porque hay una Constitución verdadera, una verdadera Constitución laica. Esa es la razón. En Irak, [la Constitución] es sectaria. Cuando se habla de una Constitución sectaria, eso no es una Constitución.
Foreign Affairs: ¿Pero qué va a hacer usted con todas esas milicias cuando se acabe la guerra?
Bachar al-Assad: Las cosas tendrán que volver a la normalidad, como antes de la guerra.
Foreign Affairs: ¿Y usted confía…?
Bachar al-Assad: Sí. No tenemos otra opción. Ese es el papel del gobierno. Es evidente.
Foreign Affairs: ¿Qué impacto tiene la caída de los precios del petróleo sobre la guerra en Siria? Después de todo dos de sus aliados más cercanos, Irán y Rusia, son muy dependientes de los precios del petróleo y sus presupuestos se han visto grandemente afectados durante los últimos meses a causa de la caída de los precios. ¿Siente usted preocupación sobre la capacidad de ellos para seguir ayudándole?
Bachar al-Assad: No, porque ellos no nos dan dinero así que eso no afecta a Siria. Incluso si nos ayudaran sería en forma préstamos. Somos como cualquier otro país, tenemos préstamos. A veces pagamos y a veces recibimos préstamos.
Foreign Affairs: Pero el apoyo militar les cuesta dinero y ellos tienen menos dinero para pagar sus propios organismos militares. ¿No se convertirá eso en un problema?
Bachar al-Assad: No, porque cuando usted paga por el armamento o por cualquier otra mercancía, usted no tiene ningún problema.
Foreign Affairs: Entonces, ¿está usted diciendo que todo lo que usted recibe de los rusos y los iraníes…?
Bachar al-Assad: Hasta ahora no hemos visto cambios. Así que no puedo decirle cuáles son las consecuencias para ellos.
Foreign Affairs: Usted ha dicho en otras entrevistas que usted y su gobierno han cometido errores durante el transcurso de la guerra. ¿Qué errores son esos? ¿Hay algo que usted deplora?
Bachar al-Assad: Todos los gobiernos, todas las personas cometen errores, así que eso también es obvio. Pero si usted quiere hablar de errores políticos tiene que preguntarse a sí mismo cuáles son las principales decisiones tomadas desde el inicio de la crisis.
Nosotros tomamos 3 decisión fundamentales:
- Primero que todo, estar abiertos al diálogo.
- Segundo, modificamos la Constitución y la ley en función de lo que muchos en la oposición alegaban como razón de la crisis.
- Tercero, tomamos la decisión de defender nuestro país, de defendernos, de luchar contra los terroristas.
Así que no creo que esas 3 decisiones puedan ser descritas como equivocaciones o errores. Si usted quiere hablar sobre la práctica, cualquier funcionario en cualquier lugar puede cometer errores pero ahí reside la diferencia entre errores de aplicación y errores políticos.
Foreign Affairs: ¿Puede usted describir algunos errores prácticos?
Bachar al-Assad: Tendría que volver a los funcionarios en el terreno y no tengo nada en mente al respecto. Prefiero hablar sobre política.
Foreign Affairs: ¿Se siente usted responsable de algún error político?
Bachar al-Assad: Ya mencioné las decisiones fundamentales.
Foreign Affairs: Pero usted dice que no fueron errores.
Bachar al-Assad: ¿Defender el país contra el terrorismo? Si dijese que eso fue un error implicaría que es correcto apoyar el terrorismo.
Foreign Affairs: Me pregunto si hay algo que usted hizo y que retrospectivamente quisiera haber hecho de otra manera.
Bachar al-Assad: En lo tocante a esas 3 decisiones, fueron correctas y estoy seguro de ello.
Foreign Affairs: ¿En términos de errores prácticos de menor nivel, hay personas consideradas responsables, digamos, de abusos con los derechos humanos, de uso excesivo de la fuerza o ataques indiscriminados contra los civiles, de ese tipo de cosas?
Bachar al-Assad: Sí. Hubo personas arrestadas por violar la ley en ese sentido, cosas que por supuesto suceden en estas circunstancias.
Foreign Affairs: ¿Por como trataron a civiles o a manifestantes? ¿A eso se refiere?
Bachar al-Assad: Sí, durante las manifestaciones iniciales. Sí.

«Estados Unidos no es serio en materia de lucha contra el terrorismo»

Foreign Affairs: Desde que Estados Unidos comenzó su campaña aérea contra el Estado Islámico, Siria y Estados Unidos se han convertido en una extraña especie de socios y han cooperado eficazmente en ese aspecto de la lucha. ¿Ve usted la posibilidad de una mayor cooperación con Estados Unidos?
Bachar al-Assad: Sí, el potencial existe porque nosotros hemos venido solicitando la cooperación internacional contra el terrorismo desde hace 30 años.
Pero ese potencial exige voluntad.
La pregunta que nosotros planteamos es esta: ¿Estados Unidos combate realmente el terrorismo en el terreno? Hasta ahora no hemos visto nada concreto, a pesar de sus ataques contra el Emirato Islámico en el norte de Siria. No hay nada concreto en eso. Lo que hemos visto hasta ahora es, digamos, una vitrina y nada más. Desde el inicio de esos ataques, el Emirato Islámico ha ganado más terreno en Siria e Irak.
Foreign Affairs: ¿Y los golpes aéreos sobre Kobane? ¿Han sido eficaces en frenar al Emirato Islámico?
Bachar al-Assad: Kobane es una ciudad pequeña, de unos 50 000 habitantes. Han pasado más de 3 meses desde el inicio de esos ataques y todavía no han terminado. En las mismas zonas, frente a las mismas facciones de al-Qaeda, el ejército sirio ha liberado el terreno en menos de 3 semanas. Eso quiere decir que [Estados Unidos] no es serio en materia de lucha contra el terrorismo.
Foreign Affairs: ¿Entonces, dice usted que quiere una mayor implicación de Estados Unidos en la guerra contra el Estado Islámico?
Bachar al-Assad: No es cuestión de mayor implicación militar porque no se trata solamente de una cuestión militar. Se trata de que Estados Unidos tenga la voluntad de influir sobre los turcos. Porque si los terroristas son capaces de resistir los ataques aéreos eso significa que los turcos siguen enviándoles armamento y dinero.
¿Ha ejercido Estados Unidos algún tipo de presión para que Turquía cese su apoyo a al-Qaeda? No lo han hecho. Así que no es cuestión de implicación militar. Eso es lo primero.
Lo segundo es que, si usted quiere hablar de implicación militar, los funcionarios estadounidenses reconocen públicamente que sin tropas en el terreno no pueden lograr nada concreto. ¿Con qué tropas en el terreno cuentan ustedes?
Foreign Affairs: Entonces, ¿sugiere usted que [Estados Unidos] debería enviar tropas?
Bachar al-Assad: No tropas estadounidenses. Estoy hablando del principio militar. No he dicho tropas estadounidenses. Si usted dice que quiere hacerle la guerra al terrorismo tiene que contar con tropas en el terreno.
La pregunta que usted tiene que hacerle a los estadounidenses es: ¿Con qué tropas cuentan? Por supuesto, tienen que ser tropas sirias. Esta es nuestra tierra. Este es nuestro país. Nosotros somos responsables. No solicitamos absolutamente ningún tipo de tropas estadounidenses.

No solicitamos absolutamente ningún tipo de tropas estadounidenses

Foreign Affairs: Entonces, ¿qué quiere usted de Estados Unidos? Usted mencionó más presión sobre Turquía…
Bachar al-Assad: Presión sobre Turquía, sobre Arabia Saudita, sobre Qatar, para que cesen su apoyo a los rebeldes.
Y en segundo lugar, legalizar la cooperación con Siria comenzando por pedir la autorización de nuestro gobierno para la realización de esos ataques. No lo han hecho y eso es ilegal.
Foreign Affairs: Lo siento pero este punto no está claro. ¿Usted quiere que [Estados Unidos] legalice…?
Bachar al-Assad: Por supuesto. Cuando se quiere realizar cualquier tipo de acción en otro país hay que pedir autorización [a ese país].
Foreign Affairs: Ya veo. ¿O sea, un acuerdo formal entre Washington y Damasco para permitir incursiones aéreas?
Bachar al-Assad: El formato podemos discutirlo después pero habría que comenzar por la autorización. ¿Existe un acuerdo? ¿Hay un tratado? Ese es otro problema.
Foreign Affairs: ¿Y estaría usted dispuesto a dar pasos para facilitar la cooperación con Washington?
Bachar al-Assad: Estamos dispuestos a cooperar con cualquier país que sea serio en materia de lucha contra el terrorismo.
Foreign Affairs: ¿Qué pasos estaría usted listo a dar para mostrarle a Washington que usted está dispuesto a cooperar?
Bachar al-Assad: Pienso que son ellos [en Washington] quienes tienen que mostrar esa disposición. Nosotros ya estamos luchando en el terreno. Eso no tenemos que mostrarlo.
Foreign Affairs: Estados Unidos está formando 5 000 combatientes que están programados para entrar en Siria en mayo [de 2015]. Sin embargo, el general estadounidense John Allen ha tomado la precaución de decir que esas tropas no están dirigidas contra el gobierno sirio sino que se concentrarán únicamente en el Estado Islámico. ¿Qué harán ustedes cuando esas tropas entren en el país? ¿Permitirán ustedes su entrada? ¿Las atacarán?
Bachar al-Assad: Cualquier tropa que no actúe en colaboración con el ejército sirio es ilegal y debe ser combatida. Eso está muy claro.
Foreign Affairs: ¿Aunque eso les lleve a un conflicto con Estados Unidos?
Bachar al-Assad: Sin cooperación con las tropas sirias, [esas fuerzas] son ilegales y son marionetas de otro país. Así que van a luchar, como cualquier otra milicia ilegal, en contra del ejército sirio.
Pero eso nos lleva a otra cuestión sobre esas tropas. Obama había dicho que eran una fantasía. Entonces, ¿cómo fue que esa fantasía se convirtió en realidad?

«El extremismo no puede ser “moderado”»

Foreign Affairs: Pienso que con ese programa de entrenamiento.
Bachar al-Assad: Pero el extremismo no puede ser “moderado”.
Foreign Affairs: Todavía hay miembros moderados en la oposición. Con el tiempo se debilitan cada vez más pero creo que el gobierno de Estados Unidos está tratando muy cuidadosamente de garantizar que los combatientes que entrena no sean radicales.
Bachar al-Assad: Pero la cuestión es ¿por qué los llaman «oposición moderada»? Ustedes los llaman «oposición» pero nosotros los llamamos «rebeldes».
¿Y por qué se debilitan cada vez más? Se debilitan debido a la evolución de la crisis siria. Traer 5 000 combatientes del extranjero tendrá como resultado que la mayoría de ellos acabarán uniéndose al Emirato Islámico y a otros grupos, que es lo que ya sucedió el año pasado [2014].
Por eso digo que todo es una ilusión. Los 5 000 combatientes no son una ilusión pero la idea misma es una ilusión.
Foreign Affairs: Si Estados Unidos está tan renuente a cooperar con usted es en parte por las alegaciones sobre serias violaciones de los derechos humanos por parte de su gobierno. Estas alegaciones no vienen solamente del gobierno de Estados Unidos sino también de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la Comisión Investigadora Especial de la ONU. Estoy seguro de que usted conoce bien esas alegaciones. Incluyen la negación de acceso a la ayuda a los campamentos de refugiados, bombardeos indiscriminados contra objetivos civiles, evidencia fotográfica proporcionada por un desertor llamado «Cesar», quien hizo una presentación ante el Congreso de Estados Unidos mostrando terribles torturas y abusos en prisiones sirias. ¿Está usted dispuesto a hacer algo sobre esos problemas para facilitar la cooperación con Estados Unidos?
Bachar al-Assad: Lo extraño de esta administración es que es la primera de la historia que toma en serio a sus medios sociales. Nosotros le llamamos a eso una administración de medios sociales, en vez de ser [una administración] política.
Ninguna de esas alegaciones que usted acaba de mencionar es concreta. Todas son alegaciones. Usted puede traer fotos de cualquiera y decir que eso es tortura. ¿Quién tomó esas fotos? ¿Quién es esa persona? Nadie lo sabe. No existe verificación alguna de esa evidencia así que son alegaciones sin pruebas.

«Estados Unidos y Occidente son
responsables de la mayoría de
las matanzas en la región»

Foreign Affairs: Pero las fotos de «Cesar» fueron analizadas por investigadores independientes europeos.
Bachar al-Assad: No, no. Eso está financiado por Qatar y ellos dicen que es una fuente anónima. O sea que no hay nada claro ni demostrado. Esa fotos no son claras y no se sabe quiénes son las personas mostradas. Son imágenes, por ejemplo, de una cabeza y algunos cráneos. ¿Quién dice que eso lo hizo el gobierno y no los rebeldes? ¿Quién dice que es una víctima siria y no de otro lugar? Por ejemplo, las fotos publicadas al principio de la crisis venían de Irak y de Yemen.
Segundo, Estados Unidos en particular y Occidente en general no están en posición de hablar de derechos humanos. Ellos son responsable de la mayoría de las matanzas en la región, especialmente Estados Unidos, después de agredir Irak, y el Reino Unido después de haber invadido Libia y provocado la situación en Yemen. Son responsables de lo ocurrido en Egipto por su apoyo a la Hermandad Musulmana y del terrorismo en Túnez. Todos esos problemas surgieron por culpa de Estados Unidos. Ellos son los primeros en pisotear el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad, no nosotros.
Foreign Affairs: Eso puede ser cierto o no, pero son diferentes cuestiones que no exoneran de responsabilidad a su gobierno.
Bachar al-Assad: No, no. Estados Unidos nos acusa, así que tenemos que responder a esto. No he dicho que el gobierno no tiene ninguna responsabilidad. Eso es otra cuestión. La segunda parte de la pregunta que usted me hizo es sobre las alegaciones. Siguen siendo sólo eso: alegaciones.
Si usted quiere que yo le conteste, yo tengo que contestar sobre algo que es concreto, que está comprobado y verificado.
Foreign Affairs: ¿Está usted dispuesto a negar categóricamente la existencia de torturas y de malos tratos a los prisioneros en Siria?
Bachar al-Assad: Si existe una manera no sesgada y justa de verificar esas alegaciones, por supuesto que estamos dispuestos. Sería en nuestro interés.
Foreign Affairs: ¿Qué impacto tendría para Siria un acuerdo sobre el tema nuclear entre Estados Unidos e Irán?
Bachar al-Assad: Ninguno porque la crisis aquí nunca ha formado parte de esas negociaciones e Irán rechazó incluirla. Y eso es lo correcto porque no hay ningún vínculo entre ambos temas.
Foreign Affairs: Pero muchos, en Estados Unidos, prevén que si Irán y Estados Unidos concluyen un acuerdo, la cooperación entre los dos países será mucho más fácil. Así que muchos se preguntan si Irán puede decidir reducir su apoyo a Siria como un favor al gobierno estadounidense.
Bachar al-Assad: Nunca hemos tenido información que confirme eso, nunca. No puedo hablar de algo sobre lo que no tengo información.
Foreign Affairs: ¿En qué aspecto le parece a usted que la guerra va bien para el gobierno? Analistas independientes han sugerido que su gobierno controla actualmente entre un 45 y el 50% del territorio de Siria.
Bachar al-Assad: Primeramente, si se quiere describir el contexto, no es una guerra entre dos países, entre dos ejércitos, con incursiones en las que se pierde territorio que usted quiere recuperar. No es así.
Estamos hablando de rebeldes que se infiltran en áreas habitadas por civiles. Existen terroristas sirios que apoyan a terroristas extranjeros para que vengan y se escondan entre los civiles. Lanzan lo que se conoce como ataques de guerrillas. Ese es el tipo de guerra que tenemos. O sea que no puede verse como una guerra por territorio.
Segundo, donde quiera que el ejército sirio ha querido intervenir, lo ha hecho con éxito. Pero el ejército sirio no puede estar presente en cada kilómetro de territorio sirio. Eso es imposible. Hemos logrado avances en los últimos 2 años.
Pero si usted me pregunta si la guerra «va bien», le digo que toda guerra es mala, porque siempre se pierde, siempre hay destrucción en una guerra.
La pregunta fundamental es ¿qué hemos ganado en esta guerra? Lo que hemos ganado en esta guerra es que el pueblo sirio ha rechazado a los terroristas, que el pueblo sirio apoya más a su gobierno, que el pueblo sirio apoya más a su ejército.
Antes de hablar de territorio, hay que hablar de ganar los corazones y las mentes y del apoyo del pueblo sirio. Eso es lo que hemos ganado. Lo demás es logística, es de orden técnico. Es cuestión de tiempo. La guerra avanza de forma positiva. Pero eso no quiere decir que no haya pérdidas a nivel nacional. Porque se pierden vidas, se pierde infraestructura. La guerra misma tiene efectos sociales muy negativos.
Foreign Affairs: ¿Piensa usted poder derrotar a los rebeldes militarmente?
Bachar al-Assad: Si no contaran con apoyo externo, si no contaran –digamos– con aprovisionamiento y reclutamiento de nuevos terroristas en Siria, no habría problemas para derrotarlos. Incluso hoy no tenemos problema en el plano militar. El problema es que siguen contando con aprovisionamiento sostenido, principalmente de Turquía.
Foreign Affairs: Entonces, Turquía parece ser el vecino que más le preocupa a usted.
Bachar al-Assad: Exactamente. Logísticamente. Y el financiamiento del terrorismo desde Arabia Saudita y Qatar pero a través de Turquía.
Foreign Affairs: ¿Usted culpa a Erdogan personalmente?
Bachar al-Assad: Sí, porque él pertenece a la ideología de la Hermandad Musulmana que es la base de al-Qaeda. Fue la primera organización política islámica que promovió un islam político violento a principios del siglo 20. [Erdogan] sigue creyendo en eso. Es muy fanático y por eso sigue apoyando al Emirato Islámico. Él es personalmente responsable de lo que ha sucedido.
Foreign Affairs: ¿Ve usted otro socio potencial en la región? Por ejemplo, ¿el general al-Sissi en Egipto?
Bachar al-Assad: Yo no hablaría de él personalmente, pero dado que Egipto y el ejército egipcio están luchando contra el mismo tipo de terroristas en Irak es evidente que podemos considerar a esos países para cooperar con ellos en la lucha contra el mismo enemigo.
Foreign Affairs: Dos preguntas finales, si me permite. ¿Puede usted imaginar un escenario en el que Siria regrese al status quo anterior al inicio de los combates, hace ya casi 4 años?
Bachar al-Assad: ¿En qué sentido?
Foreign Affairs: En el sentido de que una Siria reunida nuevamente, no dividida, con control de sus fronteras, emprende la reconstrucción y es un país pacífico y predominantemente laico.
Bachar al-Assad: Si usted mira un mapa militar en este momento verá que el ejército sirio está presente en cada punto cardinal. No en cada lugar pero sí en cada punto cardinal. Quiero decir norte, sur, este, oeste y entre esos puntos cardinales. Si no se creyera como gobierno en una Siria unificada, en que Siria puede recuperar su posición, el ejército no sería enviado allí. Si no se creyera en esto como pueblo, usted vería a la gente en Siria aislada en diferentes ghettos basados en identidades étnicas y sectarias o religiosas. Como no es esa la situación, la gente vive junta, el ejército está en todas partes, el ejército se compone de todos los colores de la sociedad siria, del tejido sirio.
Eso quiere decir que todos nosotros creemos que Siria puede volver a ser como era. No tenemos ninguna otra opción porque si no volvemos a esa situación anterior eso afectará a todos los países que nos rodean. Es un tejido, un efecto de dominó que tendrá consecuencias desde el Atlántico hasta el Pacífico.
Foreign Affairs: Si usted pudiera enviar un mensaje al presidente Obama, ¿cuál sería?
Bachar al-Assad: Pienso que lo que normalmente se le pide a cualquier mandatario en el mundo es que trabaje en el interés de su pueblo. Y lo que yo quisiera preguntar a todos los estadounidenses es ¿qué han ganado respaldando el terrorismo en nuestro país, en nuestra región?
¿Qué han ganado respaldando a la Hermandad Musulmana hace unos años en Egipto y en otros países? ¿Qué han ganado respaldando a alguien como Erdogan?
Un representante de su país [Estados Unidos] me preguntó hace 7 años, en Siria, al final de una reunión: «¿Cómo piensa usted que podemos resolver el problema en Afganistán?»
Yo le dije: «Ustedes tienen que ser capaces de tratar con mandatarios que no sean marionetas, que sean capaces de decirles a ustedes “No”.»
Para Estados Unidos, buscar mandatarios marionetas y Estados clientes no es la manera de servir los intereses de su propio país. Ustedes son el poder más grande del mundo en este momento, tienen demasiadas cosas que aportar por todo el mundo –conocimiento, innovación, tecnología informática– con sus repercusiones positivas. ¿Cómo pueden ustedes ser los mejores en todo eso y ser a la vez lo peor en materia de política? Eso es una contradicción.
Lo que yo pienso es que el pueblo estadounidense debe analizar y cuestionar. ¿Por qué fracasan ustedes en cada guerra? Ustedes pueden crear guerras, pueden crear problemas pero no pueden resolver ningún problema. Veinte años de proceso de paz en Palestina y siguen siendo incapaces de hacer nada con eso, aún siendo ustedes un gran país.
Foreign Affairs: Pero, en el contexto de Siria, ¿cuál le parece que sería la mejor política?
Bachar al-Assad: Una política que preserve la estabilidad en el Medio Oriente. Siria es el corazón del Medio Oriente. Todo el mundo lo sabe. Si el Medio Oriente está enfermo, el mundo entero será inestable. En 1999, cuando iniciamos el proceso de paz, teníamos mucha esperanza. Ahora, después de más de 20 años, estamos mucho peor que antes.
Así que la política debe ser contribuir a la paz en la región, luchar contra el terrorismo, promover el laicismo, respaldar la región económicamente, ayudar al progreso de la mentalidad y de la sociedad, como lo hacen ustedes en su propio país. Esa debería ser la misión de Estados Unidos en vez de dedicarse a iniciar guerras. Emprender guerras no convierte a nadie en un gran poder.
[1] El presidente sirio se refiere aquí al Ejército Árabe Sirio, o sea a las fuerzas armadas de la República Árabe Siria. Nota de la Red Voltaire.
[2] En 2003, Washington puso Irak bajo el control de una firma privada pomposamente designada “Autoridad de la Coalición”, bajo la dirección de Paul Bremer, ex asistente de Henry Kissinger.