viernes, 1 de mayo de 2015

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Un día con Fidel [Documental]



Un día con Fidel es un documental sobre la Revolución cubana que gira en torno a una entrevista personal al Comandante Fidel Castro realizada por el periodista italiano Gianni Minà. La entrevista tuvo lugar el día 27 de junio de 1987, y junto con la mirada en perspectiva del autor, constituye un documento audiovisual capaz de situarnos en el contexto histórico de los acontecimientos políticos de aquella época. En el documental podemos ver a un rejuvenecido Fidel Castro haciendo balance de una Revolución triunfante y orgullosa, anterior al periodo especial, a la vez que describe a los personajes políticos con los que tuvo relación.

Relata además algunos de los episodios clave que pueden verse reflejados en la actualidad, como por ejemplo la estrategia de ataque a Cuba con la excusa de los Derechos Humanos, puesta en marcha por el más reaccionario e inmoral de los presidentes del imperio, Ronald Reagan. Es expuesto también el paradigmático caso de Armando Valladares; el policía batistiano que pasó de manejar explosivos y bombas incendiarias contra los civiles de la Habana a embajador de los Estados Unidos en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU a nombre de los EEUU y la CIA.

Lo cierto es que en la historia de la Revolución cubana no hay ni un solo caso documentado de tortura, ni un solo caso de manifestaciones reprimidas con gases, ni balas de goma o con perros, como vemos casi a diario en las democracias capitalistas. Ni un solo periodista aseinado, ni un solo asesinato político, ni una sola desaparición. Nunca se maltrató a un prisionero, ni siquiera en tiempo de guerra. Jamás. En la parte final es analizada en profundidad la que se conoce como la primera gran derrota del imperialismo, antes de Vietnam, en sus aspectos políticos y militares, además de hacer un somero análisis de la personalidad de los líderes de la URSS y de la crisis de los misiles.



martes, 14 de abril de 2015

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Seguridad alimentaria y Salud: conceptos que van de la mano


Nos atrae hablar de un tema muy de moda estos días en los medios pero al que no le
prestamos la atención que merece: la seguridad alimentaria. Al amparo de la celebración cada
7 de abril (el pasado martes) del Día Mundial de la Salud (fecha que se lleva celebrando a cabo
por la Organización Mundial de la Salud desde hace 65 años) hemos observado un aumento de
la popularidad de este tema y queremos hablar y dar opinión acerca de él.

Cada año, para dicho Día Mundial de la Salud, se escoge un tema específico de salud y este año
ha sido “la defensa o búsqueda de la inocuidad de los alimentos” como algo extremadamente
importante y sobre todo, necesario, para minimizar y prever posibles enfermedades, es decir,
para la mejora de la calidad de vida a través de la seguridad alimentaria.

La OMS (organización Mundial de la Salud) ha puesto a la disposición de todos los ciudadanos
contenido e información para prevenir las distintas intoxicaciones, enfermedades o problemas
de salud provocadas por los alimentos, y que podemos resumir en cinco conceptos básicos:

- Es muy importante separar los alimentos crudos de los cocinados, para así evitar la
conocida y peligrosa “contaminación cruzada”

- Una vez elaborados, los alimentos han de estar a temperaturas seguras (por encima de
60º si se van a consumir en caliente o de inmediato y por debajo de los 5º si se van a

servir en frío o a guardar).

- Mantener una extrema limpieza e higiene tanto personal como de las superficies y
utensilios empleados a la hora de procesar los distintos alimentos.

- Cocinar a temperaturas por encima de los 70º para aquellos alimentos que necesiten
ser cocinados.

- Por último, y muy importante, elegir materias primas seguras o con suficientes
garantías con el fin de elaborar comidas con el mínimo riesgo de infección e
intoxicación, para lo que si comemos fuera de casa, hemos de estar seguros que el
personal de cocina tiene la preparación y certificaciones necesarias para cocinar, como
puede ser el carnet de manipulador de alimentos, certificado y avalado por una
empresa de seguridad alimentaria.

En definitiva, unas prácticas que sin duda nos ayudarán a mejorar nuestra calidad y esperanza
de vida, y que en ocasiones, nos pueden incluso salvar la vida. Una oportunidad para alertar a
todas aquellas personas que trabajan en los sectores de elaboración y producción de los
alimentos sobre la importancia de la seguridad de estos, para la mejora de calidad de vida de
las personas y de la sociedad en general.

martes, 24 de febrero de 2015

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Falla el putsch de Obama en Venezuela

  Una vez más, la administración Obama trata de cambiar por la fuerza un régimen que se resiste a sus designios. El 12 de febrero de 2015, un avión propiedad de Academi (ex Blackwater) disfrazado con las insignias de las fuerzas armadas de Venezuela debía bombardear el palacio presidencial de Caracas para eliminar físicamente al presidente Nicolás Maduro. Los conspiradores tenían previsto poner en el poder a la ex diputada María Corina Machado y hacerla aclamar de inmediato por varios ex presidentes latinoamericanos.



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El presidente Obama con su consejero para Latinoamérica, Ricardo Zúñiga. Al fondo, la consejera de Seguridad Nacional, Susan Rice.
© White House
El presidente Obama había emitido un claro aviso. Lo puso por escrito en su nueva doctrina de defensa (National Security Strategy): «Estamos del lado de los ciudadanos cuyo pleno ejercicio de la democracia está en peligro, como los venezolanos». Siendo Venezuela, desde la adopción de la Constitución de 1999, uno de los Estados más democráticos del mundo, esa frase presagiaba lo peor en materia de intentos destinados a impedir su marcha por el camino de la independencia y la redistribución de la riqueza nacional.
Era el 6 de febrero de 2015. Washington terminaba de planificar el derrocamiento de las instituciones democráticas de Venezuela. El golpe de Estado estaba planificado para el 12 de febrero.
La «Operación Jericó» contaba con la supervisión del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), bajo la responsabilidad de Ricardo Zúñiga. Este «diplomático» es el nieto de otro Ricardo Zúñiga, el presidente del Partido Nacional de Honduras que organizó los golpes militares de 1963 y de 1972 a favor del general López Arellano. El Ricardo Zúñiga que ahora trabaja en la Casa Blanca dirigió desde 2009 hasta 2011 la estación de la CIA en La Habana, donde reclutó agentes y los financió para fabricar una oposición contra Fidel Castro a la vez que negociaba la reanudación de las relaciones diplomáticas con Cuba, finalmente anunciada en 2014.
Como siempre en ese tipo de operaciones, Washington se esfuerza por no parecer implicado en los acontecimientos que sin embargo dirige. La CIA organiza y dirige a los golpistas a través de organizaciones supuestamente no gubernamentales: la NED (National Endowment for Democracy) y sus dos tentáculos de derecha, el International Republican Institute (IRI) y de izquierda, el National Democratic Institute (NDI); la Freedom House y el International Center for Non-Profit Law.
Además, Estados Unidos siempre recurre a sus aliados utilizándolos como contratistas en ciertos aspectos del putsch. Esta vez participaron al menos Alemania –a cargo de la protección de los ciudadanos de los países de la OTAN durante el golpe–, Canadá –a cargo del control del aeropuerto internacional civil de Caracas–, Israel –encargado de garantizar los asesinatos de varias personalidades chavistas– y el Reino Unido –a cargo de la propaganda de los golpistas. Finalmente, también moviliza sus redes políticas para que reconozcan a los golpistas: en Washington, el senador Marco Rubio; en Chile, el ex presidente Sebastián Piñera; en Colombia, los ex presidentes Álvaro Uribe Vélez y Andrés Pastrana; en México, los ex presidentes Felipe Calderón y Vicente Fox; en España, el ex presidente del gobierno José María Aznar.
Para justificar el putsch, la Casa Blanca había estimulado grandes empresas venezolanas a retener en sus almacenes enormes cantidades de productos de primera necesidad. La no distribución de esos productos tenía como objetivo provocar grandes colas ante los comercios y el estallido de motines estimulados por la acción de provocadores infiltrados entre los consumidores descontentos. La maniobra fracasó ya que, a pesar de la escasez artificialmente provocada durante enero y febrero y de las colas ante las tiendas, los venezolanos nunca llegaron a atacar los comercios.
Para reforzar el sabotaje económico, el presidente Obama había firmado, el 18 de diciembre de 2014, una ley que impone sanciones contra Venezuela y contra varios de sus dirigentes. Oficialmente, Washington decía querer sancionar a las personalidades responsables de la represión contra manifestaciones estudiantiles. En realidad, desde el inicio del año, Washington estaba pagando un salario -4 veces superior al ingreso medio de los venezolanos– a los miembros de pandillas que se dedicaban a agredir a las fuerzas del orden. Estos falsos estudiantes asesinaron a 43 personas en varios meses y sembraban el terror en las calles de Caracas.
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El ex número 2 de la ISAF en Afganistán, general Thomas W. Geary, actualmente al mando de la inteligencia del SouthCom.
La acción militar estaba bajo la supervisión del general Thomas W. Geary, desde la sede del SouthCom en Miami, y de Rebecca Chavez, desde el Pentágono. Como subcontratista de la parte militar del golpe aparecen el ejército privado Academi (ex Blackwater); una firma actualmente administrada por el almirante Bobby R. Inman (ex jefe de la NSA) y John Ashcroft (ex secretario de Justicia de la administración Bush).
Según esa parte del plan, un avión militar Super Tucano, matrícula N314TG, comprado por Academi en Virginia, en 2008, para asesinar a Raúl Reyes, número 2 de las FARC colombianas, avión falsamente identificado con las insignias de las fuerzas armadas de Venezuela, debía bombardear el palacio presidencial de Miraflores y otros objetivos entre los que se encontraban la sede del ministerio de Defensa, la dirección de Inteligencia y la sede de TeleSur, el canal de televisión multinacional creado por el ALBA. El avión se hallaba en Colombia, el cuartel general de los putchistas había sido instalado en la embajada de Estados Unidos en Bogotá –la capital colombiana– con la participación del embajador estadounidense Kevin Whitaker y de su segundo, Benjamin Ziff.
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Varios oficiales superiores, activos y retirados, habían grabado de antemano un mensaje a la Nación anunciando que habían tomado el poder para restaurar el orden en el país. También estaba previsto que suscribirían el plan de transición, publicado en la mañana del 12 de febrero de 2015 en el diario El Nacional y redactado por el Departamento de Estado estadounidense. El plan incluía la formación de un nuevo gobierno, encabezado por la ex diputada María Corina Machado.
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El golpe de Estado pondría en el poder a María Corina Machado. El 26 de enero de 2015, la ex diputada recibía en Caracas a sus principales cómplices extranjeros.
María Corina Machado fue presidenta de Súmate, la asociación que organizó y perdió el referéndum revocatorio contra el presidente Hugo Chávez Frías, en 2004, utilizando para ello –ya en aquel momento– los fondos de la NED (National Endowment for Democracy) y los servicios del publicista francés Jacques Seguela. A pesar de aquella derrota, María Corina Machado fue recibida con honores por el presidente George W. Bush en el Buró Oval de la Casa Blanca el 21 de marzo de 2005. Después de ser electa en 2011 como representante del Estado de Miranda, el 21 de marzo de 2014 María Corina Machado se presentó ante la Organización de Estados Americanos (OEA) como jefa de la delegación de Panamá a ese foro continental y fue inmediatamente destituida de su cargo de diputada por haber violado así los artículos 149 y 191 de la Constitución de Venezuela.
Para facilitar la coordinación del putsch, María Corina Machado organizó en Caracas, el 26 de enero, un coloquio denominado «Poder ciudadano y Democracia hoy», en el que participaron la mayoría de las personalidades venezolanas y extranjeras vinculadas a la intentona golpista.
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¡Mala suerte! La Inteligencia Militar venezolana estaba vigilando a las personalidades sospechosas de haber fomentado un complot anterior para asesinar al presidente Maduro. En mayo de 2014, el fiscal de Caracas había acusado a María Corina Machado, el gobernador Henrique Salas Romer, el ex diplomático Diego Arria, el abogado Gustavo Tarre Birceño, el banquero Eligio Cedeño y el hombre de negocios Pedro M. Burelli, quienes negaron haber escrito sus propios e-mails afirmando que habían sido falsificados por la Inteligencia Militar. Por supuesto, todos eran cómplices.
Al seguir la pista de estos conspiradores, la Inteligencia Militar descubrió la «Operación Jericó». En la noche del 11 de febrero, los principales líderes de la conspiración y un agente del Mosad israelí fueron arrestados y se reforzó la protección aérea de la capital venezolana. Otros implicados fueron arrestados el 12 de febrero. El día 20, las confesiones de los arrestados permitieron la detención de otro cómplice: el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma.
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El alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, era el agente de enlace con Israel. Ledezma había viajado secretamente a Tel Aviv, el 18 de mayo de 2012, para reunirse con el primer ministro israelí Benyamin Netanyahu y con el ministro de Relaciones Exteriores Avigdor Lieberman actuando como representante del jefe de la oposición venezolana, Henrique Capriles Radonski.
El presidente Nicolás Maduro compareció de inmediato en televisión denunciando a los conspiradores. Mientras tanto, en Washington, la portavoz del Departamento de Estado hacía reír a los periodistas que recordaban el golpe de Estado organizado por Obama en 2009 en Honduras o más recientemente, en enero de 2015, en la intentona golpista de Macedonia, al declarar: «Esas acusaciones, como todas las anteriores, son ridículas. Es una política de hace tiempo, Estados Unidos no apoya las transiciones políticas por medios no constitucionales. Las transiciones políticas deben ser democráticas, constitucionales, pacíficas y legales. Hemos visto varias veces que el gobierno venezolano trata de desviar la atención de sus propias acciones acusando a Estados Unidos u otros miembros de la comunidad internacional por los acontecimientos en el interior de Venezuela. Esos esfuerzos reflejan falta de seriedad de parte del gobierno de Venezuela al enfrentar la grave situación que está confrontando.»
Para los venezolanos, este golpe de Estado abortado plantea un grave dilema: ¿Cómo mantener la democracia cuando los principales líderes de la oposición están en la cárcel por haber preparado crímenes en contra de la democracia?
Para quienes aún creen, erróneamente, que Estados Unidos ha cambiado, que ese país ha dejado de ser una potencia imperialista y que ahora defiende la democracia en el mundo, la «Operación Jericó» es un obligado tema de reflexión.
Estados Unidos contra Venezuela
- En 2002, Estados Unidos organizó un golpe de Estado contra el presidente democráticamente electo Hugo Chávez Frías [1] y posteriormente asesinó al juez venezolano a cargo de la investigación, Danilo Anderson [2].
- En 2007, Estados Unidos intentó un cambio de régimen organizando en Venezuela una «revolución de color» con la participación de grupos trotskistas [3].
- En 2014, Estados Unidos pareció renunciar a su objetivo y respaldó grupos anarquistas que realizaron innumerables actos vandálicos para desestabilizar Venezuela, lo que los venezolanos llaman la Guarimba [4].



[1] «Implicación de las redes secretas de la CIA para derribar a Chávez», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 18 de mayo de 2002.
[2] «Nuestro amigo Danilo Anderson asesinado en Caracas», «¿La CIA detrás del asesinato de Danilo Anderson? », por Marcelo Larrea, Red Voltaire, 20 de noviembre y 20 de noviembre de 2004. “FBI and CIA identified as helping Plan Venezuelan Prosecutor’s Murder”, por Alessandro Parma, Voltaire Network, 11 de noviembre de 2005.
[3] «Venezuela: conclusion d’une année déterminante», por Romain Migus, Réseau Voltaire, 10 de octubre de 2008. Ver también la respuesta de Gene Sharp a nuestras acusaciones: « La Albert Einstein Institution: no violencia según la CIA», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 10 de febrero de 2005.
[4] «Estados Unidos contra Venezuela: la guerra fría se calienta», por Nil Nikandrov, Strategic Culture Foundation, Red Voltaire, 12 de marzo de 2014. «Las “guarimbas” de Venezuela: derecha embozada», por Martín Esparza Flores, Contralínea (México), Red Voltaire , 28 de abril de 2014.

sábado, 21 de febrero de 2015

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Oveja Churra

Región de origen: Castilla y León
Peso: Machos 80-90 kg Hembras 50-70 kg
Utilización: Producción de leche
http://www.mastinesibericos.es/el-mast%C3%ADn-defensor-de-los-reba%C3%B1os/la-oveja-churra/




jueves, 5 de febrero de 2015

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Entrevista a Bachar al-Assad






Foreign Affairs: Quisiera comenzar interrogándole sobre la guerra, que ya dura casi 4 años y usted conoce las estadísticas: más de 200 000 muertos, un millón de heridos y más de 3 millones de sirios han huido del país, según la ONU. Las fuerzas de usted también han sufrido gran cantidad de bajas. La guerra no puede continuar por siempre. ¿Cómo concibe usted el fin de esta guerra.
Bachar al-Assad: Todas las guerras en cualquier lugar del mundo se terminan con soluciones políticas porque la guerra misma no es la solución. La guerra es un instrumento de la política, así que se le pone fin con una solución política. Así es como yo lo veo. Eso es lo fundamental.
Foreign Affairs: ¿No piensa usted que esta guerra se terminará por la vía militar?
Bachar al-Assad: No. Todas las guerras terminan con soluciones políticas.
Foreign Affairs: Su país está cada vez más dividido en 3 mini-Estados: uno controlado por el gobierno, otro controlado por el ISIS [Emirato Islámico. Nota de la Red Voltaire.] y el Frente al-Nusra, y otro bajo control de la oposición más secular de sunnitas y kurdos. ¿Cómo podría usted lograr nuevamente la unidad de Siria?
Bachar al-Assad: Primero que todo, esa imagen no es exacta porque no se puede hablar de mini-Estados sin hablar de la gente que vive en esos mini-Estados. El pueblo sigue estando a favor de la unidad de Siria, sigue apoyando a su gobierno. Las facciones que usted ha mencionado controlan ciertas áreas pero se desplazan de un lugar a otro, no son estables, y no hay líneas claras de separación entre las diferentes fuerzas. A veces se mezclan y se mueven. Pero lo importante es la población.
La población sigue respaldando el Estado, independientemente del hecho de que lo apoye o no políticamente. Lo que quiero decir es que la población apoya el Estado como representante de la unidad de Siria. Así que mientras el pueblo sirio siga creyendo en la unidad, cualquier gobierno y cualquier representante del gobierno podrá unificar Siria. Si el pueblo estuviese dividido en 2, 3 o 4 grupos, nadie podría unificar este país. Ese es mi punto de vista.
Foreign Affairs: ¿Usted cree realmente que los sunnitas y los kurdos sigue creyendo en una Siria unificada?
Bachar al-Assad: Si usted va a Damasco ahora mismo podrá ver los diferentes, digamos, colores de nuestra sociedad viviendo juntos. O sea que las divisiones en Siria no tienen bases sectarias ni étnicas. Incluso entre los kurdos que usted menciona tenemos dos colores diferentes: tenemos más árabes que kurdos. O sea que no es una cuestión de etnias sino de facciones que controlan ciertas áreas militarmente.

«Hay establecer la diferencia entre las formaciones nacionales y las marionetas»

Foreign Affairs: Hace un año la oposición y los gobiernos extranjeros estuvieron insistiendo en que usted renunciara como condición previa para las conversaciones. Yo no insisten en eso. Los diplomáticos están buscando ahora un arreglo temporal que le permita a usted conservar un papel. Precisamente hoy, The New York Times publicó un artículo que habla del creciente respaldo de Estados Unidos a las iniciativas de paz de Rusia y de la ONU. El artículo menciona «la tranquila retirada de Occidente y de sus exigencias sobre la inmediata renuncia del presidente de Siria». Teniendo en cuenta ese cambio en la actitud de Occidente, ¿está usted ahora más abierto a una solución negociada del conflicto, [solución] que llevaría a una transición política?
Bachar al-Assad: Hemos estado abiertos desde el principio. Iniciamos un diálogo con cada una de las partes en Siria. “Parte” no quiere decir partido político. Puede ser un partido, una corriente o alguna personalidad, puede ser cualquier entidad política. Hemos modificado la Constitución y estamos abiertos a todo.
Pero cuando usted quiere hacer algo, no se trata de la oposición o del gobierno sino de los sirios. A veces puede existir una mayoría que no pertenece a ninguna de las partes. Así que cuando usted quiere cambiar algo, si se trata de un problema nacional, cada sirio debe tener la oportunidad de expresarse al respecto. Cuando usted tiene un diálogo, no es entre el gobierno y la oposición, es entre las diferentes partes y entidades sirias. Así es como vemos el diálogo. Eso es lo primero.
Lo segundo es que, sea cual sea la solución deseada, al final hay que volver [a consultar] con el pueblo a través de un referéndum porque estamos hablando de la Constitución, modificando el sistema político o lo que sea. Hay que volver [a consultar] con el pueblo sirio. Así que iniciar un diálogo no es lo mismo que tomar decisiones, lo que no han hecho el gobierno ni la oposición.
Foreign Affairs: O sea, está usted diciendo que estaría de acuerdo con cualquier tipo de transición política mientras haya un referéndum que la respalde?
Bachar al-Assad: Exactamente. Debe decidir el pueblo y nadie más.
Foreign Affairs: ¿Significa eso que no hay espacio para la negociación?
Bachar al-Assad: No. Nosotros iremos a Rusia, iremos a esas negociaciones. Pero aquí aparece otra pregunta: ¿Con quién vamos a negociar? Como gobierno, nosotros tenemos instituciones, tenemos un ejército y tenemos influencia, positiva o negativa, en cualquier dirección y en cualquier momento. Pero, la gente con quien vamos a negociar ¿a quién representan?
Esa es la cuestión. Cuando se habla de oposición, eso tiene que querer decir algo. La oposición, en general, tiene que tener representantes en la administración local, en el parlamento, en instituciones; debe tener una base que representar. En la crisis actual, hay que preguntarse cuál es la influencia de la oposición en el terreno. Hay que recordar lo que los rebeldes han anunciado públicamente cuando han dicho repetidamente que la oposición no los representa a ellos. [Esa oposición] carece de influencia. Si queremos hablar de un diálogo fructífero, tiene que ser entre el gobierno y esos rebeldes.
Hay otra cuestión. Oposición significa nacional, significa trabajar por los intereses del pueblo sirio. No se puede considerar una oposición si se trata de una marioneta de Qatar, de Arabia Saudita o de cualquier país occidental, incluyendo a Estados Unidos, pagada desde el exterior. Tiene que ser siria. Nosotros tenemos una oposición nacional. No estoy excluyéndola. No estoy diciendo que toda oposición es ilegítima. Pero hay establecer la diferencia entre las formaciones nacionales y las marionetas. No cualquier diálogo puede ser fructífero.
Foreign Affairs: ¿Quiere decir eso que usted no quisiera reunirse con las fuerzas de la oposición que cuentan con respaldo de países extranjeros?
Bachar al-Assad: Nosotros nos reuniremos con todo el mundo. No ponemos condiciones.
Foreign Affairs: ¿Sin condiciones?
Bachar al-Assad: Sin condiciones.
Foreign Affairs : ¿Ustedes desean reunirse con todo el mundo?
Bachar al-Assad: Si, nos reuniremos con todo el mundo. Pero hay que preguntarle a cada uno de ellos: ¿A quién representa usted? Eso es lo que quiero decir.
Foreign Affairs: Si no me equivoco, el segundo del representante de la ONU, Staffan de Mistura, está en Siria en este momento. Está proponiendo como medida provisional un cese del fuego y el congelamiento de la situación en Alepo. ¿Usted aceptaría eso?
Bachar al-Assad: Sí, por supuesto. Nosotros hicimos eso antes de que de Mistura recibiera su misión. Hicimos eso en otra ciudad llamada Homs, en otra gran ciudad. Lo hicimos en una escala más pequeña en diferentes –digamos– suburbios, localidades, etc., y fue un éxito. Así que la idea es muy buena, pero depende de los detalles. De Mistura vino a Siria con varios objetivos fundamentales y ahora nosotros estamos esperando que presente un plan detallado o un calendario. Eso estamos discutiendo con su adjunto.
Foreign Affairs: En el pasado usted insistió, como condición previa para un cese del fuego, en que los rebeldes tenían que deponer las armas primero. Lo cual, evidentemente, desde el punto de vista de ellos era imposible. ¿Sigue siendo esa la condición previa de usted?
Bachar al-Assad: Nosotros optamos por diferentes escenarios o diferentes formas de reconciliación. En ciertas áreas les hemos permitido que salieran de las zonas habitadas como medio de evitar víctimas entre los civiles. Y se fueron de esas áreas con su armamento. En otras áreas ellos entregaron su armamento y se fueron. Eso depende de lo que ellos proponen y de lo que se les propone.
Foreign Affairs: No entiendo bien su respuesta. ¿Usted quiere insistir en que tienen que deponer las armas?
Bachar al-Assad: No, no. No es lo que estoy diciendo. En ciertas áreas, ellos se fueron con su armamento. Eso es lo que estoy diciendo.
Foreign Affairs: ¿Se siente usted optimista en cuanto a las negociaciones de Moscú?
Bachar al-Assad: Lo que habrá en Moscú no son negociaciones sobre la solución. Sólo son los preparativos para la conferencia.
Foreign Affairs: Entonces, ¿son conversaciones sobre las conversaciones?
Bachar al-Assad: Exactamente, sobre cómo preparar las conversaciones. Cuando se empieza a hablar sobre la conferencia, ¿cuáles son los principios de la conferencia? Vuelvo a la misma cuestión.
Permítame hablar con franqueza. Algunos grupos son marionetas, como ya dije, de otros países. Tienen que implementar una agenda y yo sé que otros países –como Francia, por ejemplo– no tienen interés en que esa conferencia tenga éxito. Así que les dan órdenes para hacerla fracasar. Hay otras personalidades que no representan más que a sí mismas, no representan a nadie en Siria. Algunas nunca vivieron en Siria y no saben nada del país. Por supuesto, hay otras personalidades que trabajan a favor del interés nacional. O sea, cuando se habla de la oposición como de una entidad, ¿quién va influir en la otra? Esa es la cuestión y eso no está claro todavía. Así que hablar de optimismo sería exagerado. Pero yo no diria que me siento pesimista. Diría más bien que tenemos esperanza en todo lo que se hace.

«Hay desconfianza entre los sirios y Estados Unidos.»

Foreign Affairs: Parece que en los últimos días los estadounidenses se han vuelto más favorables a las conversaciones de Moscú. Al principio no lo eran. Ayer, el secretario de Estado Kerry decía algo que sugiere que Estados Unidos espera que esas conversaciones avancen y que tengan éxito.
Bachar al-Assad: Ellos [Estados Unidos] siempre están diciendo algo. Pero lo importante es qué van a hacer. Y, ¿sabe usted?, hay desconfianza entre los sirios y Estados Unidos. Así que es mejor esperar a ver qué va a pasar en la conferencia.
Foreign Affairs: Entonces, ¿qué ve usted como la mejor manera de llegar a un acuerdo entre las diferentes facciones en Siria?
Bachar al-Assad: Tratar directamente con los rebeldes. Pero hay dos tipos diferentes de rebeldes. Ahora, la mayoría son de al-Qaeda –o sea del Emirato Islámico y de al-Nusra–, con otras facciones similares que pertenecen a al-Qaeda pero que son más pequeñas. Y entonces ¿qué es lo que queda? Lo que Obama ha llamado la «fantasía», lo que ha llamado «oposición moderada», no es una oposición: son rebeldes. Muchos de ellos se han unido a al-Qaeda, y algunos se han reintegrado al ejército recientemente. Durante la última semana, muchos de ellos abandonaron esos grupos y vinieron al ejército [1].
Foreign Affairs: ¿Son ex desertores que vuelven?
Bachar al-Assad: Sí, han vuelto al ejército. Han dicho: «No queremos seguir luchando.» Así que lo que queda es muy poco.
A fin de cuentas, ¿se puede negociar con al-Qaeda y con los demás? Estos no están dispuestos a negociar, tienen su propio plan. La reconciliación que hemos iniciado y que el señor de Mistura proseguirá es la solución práctica en el terreno. Ese es el primer punto.
El segundo es que hay que implementar en el terreno la resolución 2170 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre al-Nusra y el Emirato Islámico, que se aprobó hace unos meses. Y esa resolución es muy clara en cuanto a que hay impedir que alguien respalde a esas facciones militarmente, financieramente o en el plano logístico. Pero eso es lo que siguen haciendo Turquía, Arabia Saudita y Qatar. Si eso no se aplica no podemos hablar de una solución verdadera porque mientras esos países sigan poniendo dinero seguirán los obstáculos.
Tercero, los países occidentales tienen que retirar la protección que algunos llaman aún «apoyo a la oposición moderada». Ellos saben que estamos fundamentalmente ante al-Qaeda, el Emirato Islámico y al-Nusra.
Foreign Affairs: ¿Estaría usted dispuesto a tomar algún tipo de medidas para crear una situación de confianza antes de las conversaciones? Por ejemplo, intercambiar prisioneros o poner fin al bombardeo con barriles de explosivos o liberar prisioneros políticos para que la otra parte pueda confiar en que usted quiere negociar de buena fe?
Bachar al-Assad: No se trata de una relación personal. Se trata de mecanismos. En política sólo se trata de mecanismos. Usted no tiene que confiar en alguien para hacer algo. Si usted tiene un mecanismo claro se puede obtener un resultado. Eso es lo que quiere el pueblo. Así que la cuestión es ¿cuál es el mecanismo que podemos crear? Lo cual nos lleva nuevamente a la misma pregunta: ¿Quiénes son esta gente? ¿A quién representan? ¿Con qué influencia cuentan? ¿Vale la pena crear confianza con gente que no tiene influencia?
Foreign Affairs: Cuando dos partes se reúnen suele ser útil que una de las partes le demuestre a la otra que está realmente interesada en avanzar dando pasos unilaterales para reducir las tensiones. Las medidas que mencioné tendrían ese efecto.
Bachar al-Assad: Nosotros tenemos algo concreto, que es la reconciliación. Hay gente que depuso las armas. Les hemos concedido amnistía, están viviendo una vida normal. Eso es un ejemplo real. Así que eso es una medida de confianza. Y del otro lado, ¿qué relación existe entre esa oposición y los prisioneros? Ninguna. No consideran a esos prisioneros como su gente para nada. Así que el problema es completamente diferente.
Foreign Affairs: Entonces, ¿usted ha amnistiado combatientes?
Bachar al-Assad: ¡Sí, por supuesto! Y lo hemos hecho varias veces.
Foreign Affairs: ¿Cuántas? ¿Tiene usted cifras?
Bachar al-Assad: No tengo las cifras exactas pero no son cientos sino miles, miles de militantes.
Foreign Affairs : ¿Y está usted dispuesto a decirle a toda la oposición que si deponen las armas contarán con una seguridad total?
Bachar al-Assad: Sí, lo he dicho públicamente en uno de mis discursos.
Foreign Affairs: ¿Cómo puede usted garantizarles la seguridad? Ellos tienen razones para desconfiar de su gobierno.
Bachar al-Assad: No se puede. Pero, a fin de cuentas, digamos que si el éxito es más de un 50%, más del 50% de éxito en tales circunstancias sería un éxito. O sea que ese es el camino. Nada es absoluto. Usted tiene que prever que puede haber algunos aspectos negativos pero no son esos los aspectos más importantes.

«La hegemonía estadounidense»

Foreign Affairs: Permítame cambiar un poco de tema. El Hezbollah, la fuerza Al-Quds iraní y las milicias chiitas entrenadas por Irán están desempeñando ahora un papel significativo en la lucha contra los rebeldes aquí en Siria. Ante esta implicación, ¿siente usted preocupación ante la influencia de Irán en el país? Después de todo, Irak e incluso el Líbano demuestran que cuando un poder militar extranjero se instala en un país puede ser muy difícil lograr que se vaya.
Bachar al-Assad: Irán es un país importante en esta región y tuvo influencia antes de la crisis. Esa influencia no tiene que ver con la crisis sino con su papel, con su posición política en general. Cuando se habla de influencia hay varios factores que hacen que un país sea influyente. En el Medio Oriente, en nuestra región, tenemos la misma sociedad, la misma ideología, varias cosas similares, las mismas tribus que viajan a través de las fronteras. Así que si usted goza de influencia en un plano, esa influencia cruzará fronteras. Eso es parte de nuestra forma de ser. No tiene que ver con el conflicto. Por supuesto, cuando hay conflicto y anarquía, otro país puede gozar de más influencia en el país de usted. Cuando usted no tiene la voluntad de tener un país soberano, esa influencia va a manifestarse.
Ahora, la respuesta a la pregunta que usted me hace es que Irán no tiene ninguna ambición en Siria. Y como país, como Siria, nosotros nunca admitiríamos que ningún país ejerciese influencia en nuestra soberanía. Nosotros no lo aceptaríamos y los iraníes tampoco buscan eso.
Permitimos la cooperación. Pero si uno permite que cualquier país goce de influencia, ¿por qué no permitir que los estadounidenses tengan influencia en Siria? Ese es el problema con los estadounidenses y con Occidente, lo que quieren es influencia sin cooperación.
Foreign Affairs: Permítame que le lleve un poco más lejos. La semana pasada un comandante de los Guardianes de la Revolución iraní, de su comando aéreo, Hajizadeh, dijo en entrevista concedida a Der Spiegel que el líder supremo de Irán ordenó a sus fuerzas que construyan y operen plantas en Siria. Eso sugiere que Irán está desempeñando un papel más importante y que está haciéndolo por su cuenta.
Bachar al-Assad: No, no. Desempeñar un papel a través de la cooperación es muy distinto a desempeñar un papel a través de la hegemonía.
Foreign Affairs: Entonces, ¿todo lo que Irán está haciendo…?
Bachar al-Assad: Por supuesto, es en total cooperación con el gobierno sirio. Y es siempre de esa manera.
Foreign Affairs: Tratar con Irán como país es una cosa. Pero usted también tiene milicias que son actores infraestatales y eso es más complicado. Un problema en el trabajo con esos grupos es que, contrariamente a un gobierno, puede ser que no estén dispuestos a cooperar y no siempre resulta claro con quién hay que hablar. ¿Le preocupa a usted tener la habilidad para controlar esas fuerzas y poder controlarlas de ser necesario? Y, una cuestión vinculada a eso, esta semana Israel atacó las fuerzas del Hezbollah en las alturas del Golán y los israelíes sugieren que las atacaron porque el Hezbollah estaba planeando un ataque contra Israel desde territorio sirio. ¿No evidencia eso el peligro que implica dejar que las milicias, con sus propios objetivos, que no son necesariamente los de usted mismo, participen en la guerra?
Bachar al-Assad: ¿Habla usted de las milicias sirias o de todas en general?
Foreign Affairs: Me refiero en particular al Hezbollah y a las milicias iraquíes.
Bachar al-Assad: Es natural decir que sólo las instituciones del gobierno, digamos del Estado, son la garantía de la estabilidad y para poner las cosas en orden. Cualquier actor que pueda desempeñar un papel paralelo al gobierno puede ser positivo, en ciertas circunstancias, pero siempre habrá efectos colaterales negativos. Eso es algo natural.
Tener milicias que apoyan al gobierno es un efecto colateral de la guerra. Eso existe pero usted va a tratar de controlar ese efecto colateral. Todos se sentirán más tranquilos si están tratando con instituciones del gobierno, incluyendo el ejército y la policía, etc.
Pero hablar de lo que pasó en Quneitra es completamente diferente. Desde el cese del fuego de 1974, nunca ha habido una operación contra Israel a través de las alturas del Golán. Nunca ha sucedido eso. Así que cuando Israel habla de una operación que está muy lejos de la realidad, eso no pasa de ser una excusa, porque lo que querían era asesinar a alguien del Hezbollah.
Foreign Affairs: Pero los israelíes han tenido, desde el principio de la guerra, mucho cuidado de no implicarse, exceptuando cuando han sentido que sus intereses estaban directamente amenazados.
Bachar al-Assad: Eso no es cierto porque ellos han estado atacando Siria desde hace ya 2 años, sin razón alguna.

«¿al-Qaeda no tiene aviación?
¡Tiene la fuerza aérea de Israel!»

Foreign Affairs: Pero en cada caso ellos [los israelíes] dicen que Irán envía armas a través de Siria.
Bachar al-Assad: Ellos atacan posiciones del ejército [sirio]. ¿Dónde está la relación entre el Hezbollah y el ejército?
Foreign Affairs: Son los casos en que el ejército habría bombardeado accidentalmente…
Bachar al-Assad: Eso es falso.
Foreign Affairs: Entonces, ¿cuáles piensa usted que son los objetivos de Israel?
Bachar al-Assad: [Israel] está dando apoyo a los rebeldes en Siria. Eso es evidente porque cada vez que nosotros avanzamos en algún lugar, ellos [los israelíes] atacan para debilitar el ejército [sirio]. Es muy evidente. Por eso muchos en Siria bromean diciendo: «¿Cómo se puede decir que al-Qaeda no tiene fuerza aérea? ¡Tiene la fuerza aérea israelí!»
Foreign Affairs: Para volver a mi pregunta sobre las milicias, ¿está usted seguro de poder controlarlas cuando termine esta guerra? Porque, después de todo, para que la soberanía sea efectiva todo gobierno tiene que disponer de lo que se conoce como el monopolio de la fuerza y eso es muy difícil cuando existen estos grupos armados independientes.
Bachar al-Assad: Eso es evidente, el Estado no puede cumplir su misión ante la sociedad si no es el único capaz de garantizar el orden.

«Siria tiene una verdadera Constitución laica»

Foreign Affairs: Pero usted puede ver en Irak lo difícil que resulta. Ahora es muy difícil para el gobierno controlar todas las milicias chiitas a las que se les dio poder durante la guerra.
Bachar al-Assad: Hay una razón muy importante en Irak. Es porque Paul Bremer [2] no creó una Constitución para el Estado sino que creó una para las facciones. Mientras que en Siria ¿por qué se ha mantenido firme el Ejército durante 4 años a pesar del embargo, de esta guerra y de las decenas de países de todo el mundo que atacan a Siria y apoyan a los rebeldes? Porque hay una Constitución verdadera, una verdadera Constitución laica. Esa es la razón. En Irak, [la Constitución] es sectaria. Cuando se habla de una Constitución sectaria, eso no es una Constitución.
Foreign Affairs: ¿Pero qué va a hacer usted con todas esas milicias cuando se acabe la guerra?
Bachar al-Assad: Las cosas tendrán que volver a la normalidad, como antes de la guerra.
Foreign Affairs: ¿Y usted confía…?
Bachar al-Assad: Sí. No tenemos otra opción. Ese es el papel del gobierno. Es evidente.
Foreign Affairs: ¿Qué impacto tiene la caída de los precios del petróleo sobre la guerra en Siria? Después de todo dos de sus aliados más cercanos, Irán y Rusia, son muy dependientes de los precios del petróleo y sus presupuestos se han visto grandemente afectados durante los últimos meses a causa de la caída de los precios. ¿Siente usted preocupación sobre la capacidad de ellos para seguir ayudándole?
Bachar al-Assad: No, porque ellos no nos dan dinero así que eso no afecta a Siria. Incluso si nos ayudaran sería en forma préstamos. Somos como cualquier otro país, tenemos préstamos. A veces pagamos y a veces recibimos préstamos.
Foreign Affairs: Pero el apoyo militar les cuesta dinero y ellos tienen menos dinero para pagar sus propios organismos militares. ¿No se convertirá eso en un problema?
Bachar al-Assad: No, porque cuando usted paga por el armamento o por cualquier otra mercancía, usted no tiene ningún problema.
Foreign Affairs: Entonces, ¿está usted diciendo que todo lo que usted recibe de los rusos y los iraníes…?
Bachar al-Assad: Hasta ahora no hemos visto cambios. Así que no puedo decirle cuáles son las consecuencias para ellos.
Foreign Affairs: Usted ha dicho en otras entrevistas que usted y su gobierno han cometido errores durante el transcurso de la guerra. ¿Qué errores son esos? ¿Hay algo que usted deplora?
Bachar al-Assad: Todos los gobiernos, todas las personas cometen errores, así que eso también es obvio. Pero si usted quiere hablar de errores políticos tiene que preguntarse a sí mismo cuáles son las principales decisiones tomadas desde el inicio de la crisis.
Nosotros tomamos 3 decisión fundamentales:
- Primero que todo, estar abiertos al diálogo.
- Segundo, modificamos la Constitución y la ley en función de lo que muchos en la oposición alegaban como razón de la crisis.
- Tercero, tomamos la decisión de defender nuestro país, de defendernos, de luchar contra los terroristas.
Así que no creo que esas 3 decisiones puedan ser descritas como equivocaciones o errores. Si usted quiere hablar sobre la práctica, cualquier funcionario en cualquier lugar puede cometer errores pero ahí reside la diferencia entre errores de aplicación y errores políticos.
Foreign Affairs: ¿Puede usted describir algunos errores prácticos?
Bachar al-Assad: Tendría que volver a los funcionarios en el terreno y no tengo nada en mente al respecto. Prefiero hablar sobre política.
Foreign Affairs: ¿Se siente usted responsable de algún error político?
Bachar al-Assad: Ya mencioné las decisiones fundamentales.
Foreign Affairs: Pero usted dice que no fueron errores.
Bachar al-Assad: ¿Defender el país contra el terrorismo? Si dijese que eso fue un error implicaría que es correcto apoyar el terrorismo.
Foreign Affairs: Me pregunto si hay algo que usted hizo y que retrospectivamente quisiera haber hecho de otra manera.
Bachar al-Assad: En lo tocante a esas 3 decisiones, fueron correctas y estoy seguro de ello.
Foreign Affairs: ¿En términos de errores prácticos de menor nivel, hay personas consideradas responsables, digamos, de abusos con los derechos humanos, de uso excesivo de la fuerza o ataques indiscriminados contra los civiles, de ese tipo de cosas?
Bachar al-Assad: Sí. Hubo personas arrestadas por violar la ley en ese sentido, cosas que por supuesto suceden en estas circunstancias.
Foreign Affairs: ¿Por como trataron a civiles o a manifestantes? ¿A eso se refiere?
Bachar al-Assad: Sí, durante las manifestaciones iniciales. Sí.

«Estados Unidos no es serio en materia de lucha contra el terrorismo»

Foreign Affairs: Desde que Estados Unidos comenzó su campaña aérea contra el Estado Islámico, Siria y Estados Unidos se han convertido en una extraña especie de socios y han cooperado eficazmente en ese aspecto de la lucha. ¿Ve usted la posibilidad de una mayor cooperación con Estados Unidos?
Bachar al-Assad: Sí, el potencial existe porque nosotros hemos venido solicitando la cooperación internacional contra el terrorismo desde hace 30 años.
Pero ese potencial exige voluntad.
La pregunta que nosotros planteamos es esta: ¿Estados Unidos combate realmente el terrorismo en el terreno? Hasta ahora no hemos visto nada concreto, a pesar de sus ataques contra el Emirato Islámico en el norte de Siria. No hay nada concreto en eso. Lo que hemos visto hasta ahora es, digamos, una vitrina y nada más. Desde el inicio de esos ataques, el Emirato Islámico ha ganado más terreno en Siria e Irak.
Foreign Affairs: ¿Y los golpes aéreos sobre Kobane? ¿Han sido eficaces en frenar al Emirato Islámico?
Bachar al-Assad: Kobane es una ciudad pequeña, de unos 50 000 habitantes. Han pasado más de 3 meses desde el inicio de esos ataques y todavía no han terminado. En las mismas zonas, frente a las mismas facciones de al-Qaeda, el ejército sirio ha liberado el terreno en menos de 3 semanas. Eso quiere decir que [Estados Unidos] no es serio en materia de lucha contra el terrorismo.
Foreign Affairs: ¿Entonces, dice usted que quiere una mayor implicación de Estados Unidos en la guerra contra el Estado Islámico?
Bachar al-Assad: No es cuestión de mayor implicación militar porque no se trata solamente de una cuestión militar. Se trata de que Estados Unidos tenga la voluntad de influir sobre los turcos. Porque si los terroristas son capaces de resistir los ataques aéreos eso significa que los turcos siguen enviándoles armamento y dinero.
¿Ha ejercido Estados Unidos algún tipo de presión para que Turquía cese su apoyo a al-Qaeda? No lo han hecho. Así que no es cuestión de implicación militar. Eso es lo primero.
Lo segundo es que, si usted quiere hablar de implicación militar, los funcionarios estadounidenses reconocen públicamente que sin tropas en el terreno no pueden lograr nada concreto. ¿Con qué tropas en el terreno cuentan ustedes?
Foreign Affairs: Entonces, ¿sugiere usted que [Estados Unidos] debería enviar tropas?
Bachar al-Assad: No tropas estadounidenses. Estoy hablando del principio militar. No he dicho tropas estadounidenses. Si usted dice que quiere hacerle la guerra al terrorismo tiene que contar con tropas en el terreno.
La pregunta que usted tiene que hacerle a los estadounidenses es: ¿Con qué tropas cuentan? Por supuesto, tienen que ser tropas sirias. Esta es nuestra tierra. Este es nuestro país. Nosotros somos responsables. No solicitamos absolutamente ningún tipo de tropas estadounidenses.

No solicitamos absolutamente ningún tipo de tropas estadounidenses

Foreign Affairs: Entonces, ¿qué quiere usted de Estados Unidos? Usted mencionó más presión sobre Turquía…
Bachar al-Assad: Presión sobre Turquía, sobre Arabia Saudita, sobre Qatar, para que cesen su apoyo a los rebeldes.
Y en segundo lugar, legalizar la cooperación con Siria comenzando por pedir la autorización de nuestro gobierno para la realización de esos ataques. No lo han hecho y eso es ilegal.
Foreign Affairs: Lo siento pero este punto no está claro. ¿Usted quiere que [Estados Unidos] legalice…?
Bachar al-Assad: Por supuesto. Cuando se quiere realizar cualquier tipo de acción en otro país hay que pedir autorización [a ese país].
Foreign Affairs: Ya veo. ¿O sea, un acuerdo formal entre Washington y Damasco para permitir incursiones aéreas?
Bachar al-Assad: El formato podemos discutirlo después pero habría que comenzar por la autorización. ¿Existe un acuerdo? ¿Hay un tratado? Ese es otro problema.
Foreign Affairs: ¿Y estaría usted dispuesto a dar pasos para facilitar la cooperación con Washington?
Bachar al-Assad: Estamos dispuestos a cooperar con cualquier país que sea serio en materia de lucha contra el terrorismo.
Foreign Affairs: ¿Qué pasos estaría usted listo a dar para mostrarle a Washington que usted está dispuesto a cooperar?
Bachar al-Assad: Pienso que son ellos [en Washington] quienes tienen que mostrar esa disposición. Nosotros ya estamos luchando en el terreno. Eso no tenemos que mostrarlo.
Foreign Affairs: Estados Unidos está formando 5 000 combatientes que están programados para entrar en Siria en mayo [de 2015]. Sin embargo, el general estadounidense John Allen ha tomado la precaución de decir que esas tropas no están dirigidas contra el gobierno sirio sino que se concentrarán únicamente en el Estado Islámico. ¿Qué harán ustedes cuando esas tropas entren en el país? ¿Permitirán ustedes su entrada? ¿Las atacarán?
Bachar al-Assad: Cualquier tropa que no actúe en colaboración con el ejército sirio es ilegal y debe ser combatida. Eso está muy claro.
Foreign Affairs: ¿Aunque eso les lleve a un conflicto con Estados Unidos?
Bachar al-Assad: Sin cooperación con las tropas sirias, [esas fuerzas] son ilegales y son marionetas de otro país. Así que van a luchar, como cualquier otra milicia ilegal, en contra del ejército sirio.
Pero eso nos lleva a otra cuestión sobre esas tropas. Obama había dicho que eran una fantasía. Entonces, ¿cómo fue que esa fantasía se convirtió en realidad?

«El extremismo no puede ser “moderado”»

Foreign Affairs: Pienso que con ese programa de entrenamiento.
Bachar al-Assad: Pero el extremismo no puede ser “moderado”.
Foreign Affairs: Todavía hay miembros moderados en la oposición. Con el tiempo se debilitan cada vez más pero creo que el gobierno de Estados Unidos está tratando muy cuidadosamente de garantizar que los combatientes que entrena no sean radicales.
Bachar al-Assad: Pero la cuestión es ¿por qué los llaman «oposición moderada»? Ustedes los llaman «oposición» pero nosotros los llamamos «rebeldes».
¿Y por qué se debilitan cada vez más? Se debilitan debido a la evolución de la crisis siria. Traer 5 000 combatientes del extranjero tendrá como resultado que la mayoría de ellos acabarán uniéndose al Emirato Islámico y a otros grupos, que es lo que ya sucedió el año pasado [2014].
Por eso digo que todo es una ilusión. Los 5 000 combatientes no son una ilusión pero la idea misma es una ilusión.
Foreign Affairs: Si Estados Unidos está tan renuente a cooperar con usted es en parte por las alegaciones sobre serias violaciones de los derechos humanos por parte de su gobierno. Estas alegaciones no vienen solamente del gobierno de Estados Unidos sino también de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, la Comisión Investigadora Especial de la ONU. Estoy seguro de que usted conoce bien esas alegaciones. Incluyen la negación de acceso a la ayuda a los campamentos de refugiados, bombardeos indiscriminados contra objetivos civiles, evidencia fotográfica proporcionada por un desertor llamado «Cesar», quien hizo una presentación ante el Congreso de Estados Unidos mostrando terribles torturas y abusos en prisiones sirias. ¿Está usted dispuesto a hacer algo sobre esos problemas para facilitar la cooperación con Estados Unidos?
Bachar al-Assad: Lo extraño de esta administración es que es la primera de la historia que toma en serio a sus medios sociales. Nosotros le llamamos a eso una administración de medios sociales, en vez de ser [una administración] política.
Ninguna de esas alegaciones que usted acaba de mencionar es concreta. Todas son alegaciones. Usted puede traer fotos de cualquiera y decir que eso es tortura. ¿Quién tomó esas fotos? ¿Quién es esa persona? Nadie lo sabe. No existe verificación alguna de esa evidencia así que son alegaciones sin pruebas.

«Estados Unidos y Occidente son
responsables de la mayoría de
las matanzas en la región»

Foreign Affairs: Pero las fotos de «Cesar» fueron analizadas por investigadores independientes europeos.
Bachar al-Assad: No, no. Eso está financiado por Qatar y ellos dicen que es una fuente anónima. O sea que no hay nada claro ni demostrado. Esa fotos no son claras y no se sabe quiénes son las personas mostradas. Son imágenes, por ejemplo, de una cabeza y algunos cráneos. ¿Quién dice que eso lo hizo el gobierno y no los rebeldes? ¿Quién dice que es una víctima siria y no de otro lugar? Por ejemplo, las fotos publicadas al principio de la crisis venían de Irak y de Yemen.
Segundo, Estados Unidos en particular y Occidente en general no están en posición de hablar de derechos humanos. Ellos son responsable de la mayoría de las matanzas en la región, especialmente Estados Unidos, después de agredir Irak, y el Reino Unido después de haber invadido Libia y provocado la situación en Yemen. Son responsables de lo ocurrido en Egipto por su apoyo a la Hermandad Musulmana y del terrorismo en Túnez. Todos esos problemas surgieron por culpa de Estados Unidos. Ellos son los primeros en pisotear el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad, no nosotros.
Foreign Affairs: Eso puede ser cierto o no, pero son diferentes cuestiones que no exoneran de responsabilidad a su gobierno.
Bachar al-Assad: No, no. Estados Unidos nos acusa, así que tenemos que responder a esto. No he dicho que el gobierno no tiene ninguna responsabilidad. Eso es otra cuestión. La segunda parte de la pregunta que usted me hizo es sobre las alegaciones. Siguen siendo sólo eso: alegaciones.
Si usted quiere que yo le conteste, yo tengo que contestar sobre algo que es concreto, que está comprobado y verificado.
Foreign Affairs: ¿Está usted dispuesto a negar categóricamente la existencia de torturas y de malos tratos a los prisioneros en Siria?
Bachar al-Assad: Si existe una manera no sesgada y justa de verificar esas alegaciones, por supuesto que estamos dispuestos. Sería en nuestro interés.
Foreign Affairs: ¿Qué impacto tendría para Siria un acuerdo sobre el tema nuclear entre Estados Unidos e Irán?
Bachar al-Assad: Ninguno porque la crisis aquí nunca ha formado parte de esas negociaciones e Irán rechazó incluirla. Y eso es lo correcto porque no hay ningún vínculo entre ambos temas.
Foreign Affairs: Pero muchos, en Estados Unidos, prevén que si Irán y Estados Unidos concluyen un acuerdo, la cooperación entre los dos países será mucho más fácil. Así que muchos se preguntan si Irán puede decidir reducir su apoyo a Siria como un favor al gobierno estadounidense.
Bachar al-Assad: Nunca hemos tenido información que confirme eso, nunca. No puedo hablar de algo sobre lo que no tengo información.
Foreign Affairs: ¿En qué aspecto le parece a usted que la guerra va bien para el gobierno? Analistas independientes han sugerido que su gobierno controla actualmente entre un 45 y el 50% del territorio de Siria.
Bachar al-Assad: Primeramente, si se quiere describir el contexto, no es una guerra entre dos países, entre dos ejércitos, con incursiones en las que se pierde territorio que usted quiere recuperar. No es así.
Estamos hablando de rebeldes que se infiltran en áreas habitadas por civiles. Existen terroristas sirios que apoyan a terroristas extranjeros para que vengan y se escondan entre los civiles. Lanzan lo que se conoce como ataques de guerrillas. Ese es el tipo de guerra que tenemos. O sea que no puede verse como una guerra por territorio.
Segundo, donde quiera que el ejército sirio ha querido intervenir, lo ha hecho con éxito. Pero el ejército sirio no puede estar presente en cada kilómetro de territorio sirio. Eso es imposible. Hemos logrado avances en los últimos 2 años.
Pero si usted me pregunta si la guerra «va bien», le digo que toda guerra es mala, porque siempre se pierde, siempre hay destrucción en una guerra.
La pregunta fundamental es ¿qué hemos ganado en esta guerra? Lo que hemos ganado en esta guerra es que el pueblo sirio ha rechazado a los terroristas, que el pueblo sirio apoya más a su gobierno, que el pueblo sirio apoya más a su ejército.
Antes de hablar de territorio, hay que hablar de ganar los corazones y las mentes y del apoyo del pueblo sirio. Eso es lo que hemos ganado. Lo demás es logística, es de orden técnico. Es cuestión de tiempo. La guerra avanza de forma positiva. Pero eso no quiere decir que no haya pérdidas a nivel nacional. Porque se pierden vidas, se pierde infraestructura. La guerra misma tiene efectos sociales muy negativos.
Foreign Affairs: ¿Piensa usted poder derrotar a los rebeldes militarmente?
Bachar al-Assad: Si no contaran con apoyo externo, si no contaran –digamos– con aprovisionamiento y reclutamiento de nuevos terroristas en Siria, no habría problemas para derrotarlos. Incluso hoy no tenemos problema en el plano militar. El problema es que siguen contando con aprovisionamiento sostenido, principalmente de Turquía.
Foreign Affairs: Entonces, Turquía parece ser el vecino que más le preocupa a usted.
Bachar al-Assad: Exactamente. Logísticamente. Y el financiamiento del terrorismo desde Arabia Saudita y Qatar pero a través de Turquía.
Foreign Affairs: ¿Usted culpa a Erdogan personalmente?
Bachar al-Assad: Sí, porque él pertenece a la ideología de la Hermandad Musulmana que es la base de al-Qaeda. Fue la primera organización política islámica que promovió un islam político violento a principios del siglo 20. [Erdogan] sigue creyendo en eso. Es muy fanático y por eso sigue apoyando al Emirato Islámico. Él es personalmente responsable de lo que ha sucedido.
Foreign Affairs: ¿Ve usted otro socio potencial en la región? Por ejemplo, ¿el general al-Sissi en Egipto?
Bachar al-Assad: Yo no hablaría de él personalmente, pero dado que Egipto y el ejército egipcio están luchando contra el mismo tipo de terroristas en Irak es evidente que podemos considerar a esos países para cooperar con ellos en la lucha contra el mismo enemigo.
Foreign Affairs: Dos preguntas finales, si me permite. ¿Puede usted imaginar un escenario en el que Siria regrese al status quo anterior al inicio de los combates, hace ya casi 4 años?
Bachar al-Assad: ¿En qué sentido?
Foreign Affairs: En el sentido de que una Siria reunida nuevamente, no dividida, con control de sus fronteras, emprende la reconstrucción y es un país pacífico y predominantemente laico.
Bachar al-Assad: Si usted mira un mapa militar en este momento verá que el ejército sirio está presente en cada punto cardinal. No en cada lugar pero sí en cada punto cardinal. Quiero decir norte, sur, este, oeste y entre esos puntos cardinales. Si no se creyera como gobierno en una Siria unificada, en que Siria puede recuperar su posición, el ejército no sería enviado allí. Si no se creyera en esto como pueblo, usted vería a la gente en Siria aislada en diferentes ghettos basados en identidades étnicas y sectarias o religiosas. Como no es esa la situación, la gente vive junta, el ejército está en todas partes, el ejército se compone de todos los colores de la sociedad siria, del tejido sirio.
Eso quiere decir que todos nosotros creemos que Siria puede volver a ser como era. No tenemos ninguna otra opción porque si no volvemos a esa situación anterior eso afectará a todos los países que nos rodean. Es un tejido, un efecto de dominó que tendrá consecuencias desde el Atlántico hasta el Pacífico.
Foreign Affairs: Si usted pudiera enviar un mensaje al presidente Obama, ¿cuál sería?
Bachar al-Assad: Pienso que lo que normalmente se le pide a cualquier mandatario en el mundo es que trabaje en el interés de su pueblo. Y lo que yo quisiera preguntar a todos los estadounidenses es ¿qué han ganado respaldando el terrorismo en nuestro país, en nuestra región?
¿Qué han ganado respaldando a la Hermandad Musulmana hace unos años en Egipto y en otros países? ¿Qué han ganado respaldando a alguien como Erdogan?
Un representante de su país [Estados Unidos] me preguntó hace 7 años, en Siria, al final de una reunión: «¿Cómo piensa usted que podemos resolver el problema en Afganistán?»
Yo le dije: «Ustedes tienen que ser capaces de tratar con mandatarios que no sean marionetas, que sean capaces de decirles a ustedes “No”.»
Para Estados Unidos, buscar mandatarios marionetas y Estados clientes no es la manera de servir los intereses de su propio país. Ustedes son el poder más grande del mundo en este momento, tienen demasiadas cosas que aportar por todo el mundo –conocimiento, innovación, tecnología informática– con sus repercusiones positivas. ¿Cómo pueden ustedes ser los mejores en todo eso y ser a la vez lo peor en materia de política? Eso es una contradicción.
Lo que yo pienso es que el pueblo estadounidense debe analizar y cuestionar. ¿Por qué fracasan ustedes en cada guerra? Ustedes pueden crear guerras, pueden crear problemas pero no pueden resolver ningún problema. Veinte años de proceso de paz en Palestina y siguen siendo incapaces de hacer nada con eso, aún siendo ustedes un gran país.
Foreign Affairs: Pero, en el contexto de Siria, ¿cuál le parece que sería la mejor política?
Bachar al-Assad: Una política que preserve la estabilidad en el Medio Oriente. Siria es el corazón del Medio Oriente. Todo el mundo lo sabe. Si el Medio Oriente está enfermo, el mundo entero será inestable. En 1999, cuando iniciamos el proceso de paz, teníamos mucha esperanza. Ahora, después de más de 20 años, estamos mucho peor que antes.
Así que la política debe ser contribuir a la paz en la región, luchar contra el terrorismo, promover el laicismo, respaldar la región económicamente, ayudar al progreso de la mentalidad y de la sociedad, como lo hacen ustedes en su propio país. Esa debería ser la misión de Estados Unidos en vez de dedicarse a iniciar guerras. Emprender guerras no convierte a nadie en un gran poder.
[1] El presidente sirio se refiere aquí al Ejército Árabe Sirio, o sea a las fuerzas armadas de la República Árabe Siria. Nota de la Red Voltaire.
[2] En 2003, Washington puso Irak bajo el control de una firma privada pomposamente designada “Autoridad de la Coalición”, bajo la dirección de Paul Bremer, ex asistente de Henry Kissinger.