domingo, 20 de noviembre de 2016

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Ángeles Diez: "Los medios ocultan el papel fundamental que España desempeña en la alianza de la guerra"

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Durante la segunda semana de este mes de noviembre, visitaba la isla de Gran Canaria, invitada por la Plataforma Canaria de Solidaridad con los Pueblos, la socióloga y profesora de la Universidad Complutense de Madrid, Ángeles Diez.
Diez, posiblemente la mayor especialista en medios de comunicación del Estado español, concedió a Canarias-semanal una clarificadora entrevista que, por su amplitud, les ofreceremos en dos entregas.


Canarias-semanal entrevista a la socióloga Ángeles Diez (Iª Parte) from La primera a la izquierda. C-S on Vimeo.

martes, 8 de noviembre de 2016

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La historia del Octubre Rojo (I)

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I PARTE: ANTECEDENTES HISTÓRICOS. LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA
La segunda mitad del siglo XIX en Rusia
En la segunda mitad del siglo XIX, a la vez que se fortalecía la autocracia zarista, estaban teniendo lugar cambios muy importantes en Rusia.
El régimen zarista, tras la derrota en la guerra de Crimea y en medio de revueltas campesinas contra los terratenientes, se vio forzado a abolir oficialmente en 1861 el régimen de servidumbre, que ataba a los campesinos a los terratenientes (ukase: Decreto de emancipación). Esta servidumbre era una pervivencia del régimen feudal, que ataba al campesinado a la tierra por lazos jurídicos (en dos categorías, por un lado los siervos estatales y eclesiásticos y, por otro, los siervos dependientes de la nobleza). La situación de los campesinos, no obstante y a pesar de que teóricamente eran “libres”, siguió siendo parecida y dependiente de la clase terrateniente y de sus arbitrariedades y abusos, empobreciéndose cada vez más. El fortalecimiento de los kulaks, agricultores ricos y especuladores que explotaban sin piedad a los campesinos más pobres, vino a incrementar la pauperización del campesinado. Por otra parte, los campesinos se convirtieron en deudores del Estado por las tierras recibidas, sin que pudiesen hacer frente a la deuda.
Al mismo tiempo, esta abolición del régimen de servidumbre facilitó el desarrollo de las relaciones capitalistas de producción en Rusia y de la industrialización. La acumulación originaria de capital facilitada por la abolición de la servidumbre y la migración de campesinos a las ciudades —convertidos en un ejército de reserva de mano de obra barata—, catalizaron la industrialización rusa y el desarrollo del capitalismo. Y con ello el crecimiento de la clase obrera. En apenas 25 años, entre 1865 y 1890, solo en las grandes fábricas y en la construcción de ferrocarriles la fuerza de trabajo obrera empleada se duplicó (pasó de 706.000 a 1.443.000). Tal desarrollo se aceleró todavía más en la década de los 90 del siglo XIX. La construcción de ferrocarriles fue una de las grandes fuerzas impulsoras de esa industrialización (entre 1890 y 1900 se construyeron más de 21.000 km de líneas de ferrocarril).
De esta forma, y a pesar de que Rusia seguía siendo un país eminentemente rural (en 1897, más del 80% de la población seguía trabajando en la agricultura, según Lenin en su obra El desarrollo del capitalismo en Rusia), asistimos a la creación de un proletariado industrial numeroso concentrado en grandes empresas capitalistas.
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Expansión del Imperio de Rusia en Europa y Asia hasta 1917.
Las condiciones de vida de este proletariado eran en extremo dramáticas. En los años 80 del siglo XIX, en las fábricas y empresas la jornada laboral no bajaba de las 12 horas y en algunos sectores, como la industria textil, llegaba a las 14 ó 15 horas diarias. Los salarios recibidos apenas llegaban para vivir y la explotación de los trabajadores todavía era mayor en el caso de los niños y de las mujeres, que recibían salarios muy inferiores a los recibidos por los hombres adultos, trabajando el mismo tiempo (incluso en el caso de los niños). La ausencia de medidas de protección en el trabajo originaba continuos accidentes mortales entre los obreros, que además carecían de cualquier tipo de seguro: en caso de enfermedad, la asistencia médica estaba al alcance únicamente de quien podían pagarla. Esta clase obrera rusa vivía demás en unas condiciones inhumanas de hacinamiento y no resultaba extraño que diez personas o más incluso, tuviesen que compartir alcoba.
En este contexto, tales condiciones de vida de la clase obrera rusa  provocaron que ésta empezara a organizarse para reivindicar mejoras. Surgen así las primeras organizaciones sindicales y políticas obreras para hacer frente a los abusos de los capitalistas. Y con ello aparecen las primeras huelgas en las décadas de 1870 y 1880. Todo esto en un escenario político en el que régimen autócrata de los zares se mantenía gracias a una represión permanente. La policía secreta —la Ojrana, creada en 1881 por el zar Alejandro III— se encargaba de reprimir o en su caso eliminar cualquier conato de disidencia.
1875. Se crea en Odesa la Unión de Obreros del Sur de Rusia. Fue la primera organización obrera en sentido estricto, pero apenas existió durante unos meses, ya que enseguida fue desarticulada por la policía zarista.
1878. Constitución en la capital rusa, Petesburgo (a partir de 1914 Petrogrado; Leningrado desde 1924 hasta 1991), de la Unión de Obreros del Norte de Rusia, una de las primeras organizaciones políticas revolucionarias de la clase obrera. Su objetivo era alcanzar una revolución socialista. Fue desmantelada por la policía zarista en 1879 y la mayoría de sus miembros fueron encarcelados.
1883. Primera organización marxista en Rusia. Gueorgui Plejánov y otros crean en Ginebra (Suiza) el grupo Emancipación del Trabajo, que sería la primera organización marxista rusa. A Plejánov se le considera el primer introductor del pensamiento marxista en Rusia. Su organización participó en 1889 en el congreso fundacional de la II Internacional representando a los socialdemócratas rusos. Emancipación del Trabajo continuó existiendo hasta el II Congreso del POSDR (Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia), celebrado en 1903.
1889. Fundación de la II Internacional. 14 de de julio se celebra en París el Congreso fundacional de la II Internacional.
1894. Coronación del último zar de todas las Rusias. El 1 de noviembre es coronado zar Nicolás II, alias Nicolás el Sanguinario, quien sería el último de los zares de Rusia. Continuará con la autocracia establecida por su padre Alejandro III, apoyándose igual que él en la Iglesia y en la Ojrana, la temida policía secreta.
1894. Se funda en Ginebra la Unión de Socialdemócratas Rusos en el Extranjero, impulsada —y dirigida en principio— por el Grupo Emancipación del Trabajo de Plejánov. Posteriormente, el I Congreso del POSDR reconocería a la Unión como representante del Partido en el exterior. Más tarde, el Grupo Emancipación del Trabajo se desmarcó de la Unión, después de que fuese tomada por oportunistas (los llamados economistas). Fue disuelta en el II Congreso del POSDR.
1894. Creación de la Unión Obrera de Moscú.
1895. Creación de Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera. En otoño de 1895, organizada por Lenin, se crea la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera. Agrupaba a una veintena de grupos obreros de Petersburgo. Su objetivo era llevar a cabo la fusión del socialismo con el movimiento obrero por primera vez en Rusia. Según Lenin fue el embrión del partido obrero, marxista y revolucionario, apoyado en el movimiento obrero y actuando como eje director de la lucha de clases. No obstante, sus dirigentes fueron detenidos el 20 de diciembre y la organización quedó prácticamente desmantelada. La idea de Lenin al crear la Unión de Lucha era la de vincularla estrechamente con el movimiento obrero de masas y dirigir éste políticamente.
1895. Lenin es detenido el 20 de diciembre en la operación policial contra la Unión de Lucha. Tras permanecer un año en prisión, es deportado a Siberia, donde permanecerá entre 1897 y 1900.
1896. Se realizan grandes huelgas obreras en Petersburgo. El detonante fue la huelga que comenzó el 23 de mayo en la fábrica Kalinkin, una importante empresa textil. A partir de ahí, la huelga se extendió a todas las fábricas textiles y luego a otros sectores de la industria. Fue la primera vez que se articuló un amplio movimiento de huelgas organizado contra los patronos, siendo impulsado y liderado  por la Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera, creada por Lenin un año antes. Su importancia radicó en que contribuyó enérgicamente a desarrollar el movimiento obrero en otras partes de Rusia, tanto en Moscú como en otras ciudades. Se consiguió la reducción de la jornada laboral en las fábricas a 11 horas y media.
1898. Fundación del POSDR. En marzo se celebra en la clandestinidad el congreso fundacional del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR) en la ciudad de Minsk. Su Comité Central y buena parte de sus miembros más destacados fueron enseguida detenidos por la policía. Lenin estaba en ese momento deportado en Siberia. El POSDR agrupaba a diversas organizaciones marxistas rusas. Su creación llevaba ya tiempo preparándose, tomando impulso definitivo el año anterior en la conferencia preparatoria celebrada en Suiza en mayo-junio de 1897.
1899. Lenin publica El desarrollo del capitalismo en Rusia.
1900. A comienzos de ese año, tras liberarse del destierro siberiano, Lenin planeó la idea de crear el periódico clandestino Iskra (И́скра, La Chispa), para combatir los defectos y errores del POSDR, tanto a nivel organizativo como ideológico y de praxis política. El primer número saldría finalmente en diciembre de 1900. Su lema era “De una chispa el fuego se reavivará” (“Из искры возгорится пламя”). Esta publicación marxista buscaba además dar mayor cohesión al POSDR y evitar su dispersión ideológica. Para evitar que la policía zarista pudiese actuar contra el periódico, Lenin dispuso que se editase en el extranjero y que se introdujera clandestinamente en Rusia, aunque algunos números se imprimieron dentro de Rusia en imprentas clandestinas.
Los comienzos del siglo XX
Con el inicio del siglo XX, se abre un período en el que los acontecimientos que van transcurriendo servirán de caldo de cultivo para la Revolución de 1905.
El primer lustro del siglo XX estuvo acompañado por un fuerte impulso del movimiento revolucionario. La crisis industrial que estalló en Europa a finales del siglo XIX, terminó por afectar a Rusia y tuvo su parangón en la crisis de 1900 a 1903. Multitud de grandes y pequeñas empresas cerraron sus puertas por todo el país, disparando el desempleo y provocando también una fuerte disminución de los salarios. Esta situación fue aprovechada por los patronos para revocar las pocas mejoras que había conseguido la clase obrera en el período anterior. En tales circunstancias, el movimiento obrero se radicalizó hacia posiciones más revolucionarias. Ya no se trataba sólo de reivindicaciones y huelgas por motivos económicos, las reivindicaciones políticas del movimiento obrero contra el régimen autocrático zarista pasaban a primer plano.
Las huelgas y manifestaciones eran reprimidas con extrema violencia, lo que a su vez reaviva todavía más la protesta. Entre las huelgas durante este primer lustro del siglo XX, destacaron la del 1º de Mayo de 1901 en la factoría Obujov de Petersburgo; las huelgas y movilizaciones en marzo de 1902 en Batum; también en 1902, la huelga de Rostov; en 1903, el reguero de huelgas políticas que tuvieron lugar en el sur de Rusia y Ucrania… Es importante señalar que en todo este movimiento que se concreta en huelgas y movilizaciones, el POSDR era ya capaz de actuar como motor de las mismas, desempeñando un protagonismo decisivo; en otras palabras, en estos momentos tenemos ya al PSODR ejerciendo el liderazgo en la clase obrera rusa.
Las revueltas no solo tuvieron lugar en las ciudades, protagonizadas por la clase obrera, sino que también el campesinado se movilizó en algunas regiones. Fue el caso de las revueltas campesinas contra los terratenientes en la primavera y verano de 1902 en Ucrania y en la región del Volga. El movimiento de protesta también tuvo eco entre los estudiantes, con huelgas como la del invierno de 1901 a 1902.
La reacción del régimen zarista fue la represión: además de las muertes provocadas a manos de policías y tropas del Ejército, multitud de militantes opositores acabaron en la cárcel. Las prisiones del régimen zarista y los lugares de deportación se llenaron de obreros y campesinos comprometidos con las movilizaciones. Además de recurrir a la represión, el régimen zarista intentó controlar el movimiento de agitación y protesta infiltrándose en el movimiento obrero, mediante la creación —por parte de la policía— de organizaciones obreras en diferentes ciudades que seguían las instrucciones de las autoridades (lo que se llamó socialismo policial). De 1901 a 1903 fue un período especialmente intenso de huelgas y movilizaciones.
1901. Sobre la base de varios grupos populistas, se crea el Partido Social-Revolucionario, PSR o eseristas. Acabaría siendo un fuerte rival del los bolcheviques. Fue un partido integrado sobre todo por intelectuales pero con cierto arraigo en el campesinado.
1902. Lenin publica ¿Qué hacer?
1903. División en el POSDR entre bolcheviques y mencheviques. Entre el 30 de julio y el 23 de agosto tuvo lugar el II Congreso del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia. Comenzó en Bruselas, pero la presión policial provocó que los delegados tuviesen que abandonar Bélgica y continuar el II Congreso en Londres.
El II Congreso aprobó el programa que previamente había sido propuesto por Iskra, bajo la dirección de Lenin, y se estructuraba en torno a unos objetivos máximos y a unos objetivos mínimos. Entre los primeros, se mencionaba cuál era la misión fundamental del POSDR: el derrocamiento del poder de los capitalistas y la puesta en marcha de la revolución socialista. Entre los objetivos mínimos o inmediatos, aquellos que podrían lograrse antes de que fuese superado el capitalismo, figuraban el derrocamiento del régimen autocrático de los zares, la implantación de una República democrática, la consecución de la jornada de 8 horas, la devolución a los campesinos de las tierras arrebatadas por la clase terrateniente, etc.
Sin embargo, en este II Congreso del POSDR hubo fuertes discrepancias sobre la forma de organizar, articular y concebir el Partido, refrendándose los principios defendidos por Lenin frente a los defendidos por Martov. También en la elección de los órganos del Partido se impusieron los partidarios de Lenin frente a los  martovistas. A partir de ese momento se empezó a denominar bolcheviques (mayoría) a los partidarios de Lenin, mientras que a los partidarios de Martov y el resto, que habían quedado en minoría, se les denominó mencheviques (minoría). Posteriormente al II Congreso, la disputa y confrontación entre bolcheviques y mencheviques iría haciéndose cada vez mayor. En vísperas de la primera revolución rusa de 1905, bolcheviques y mencheviques aparecían ya como dos grupos políticamente independientes.
1904. El pope (sacerdote ortodoxo) Gueorgui Gapón crea la Asociación de los Obreros Industriales Rusos de Petersburgo. Era parte de la estrategia zarista de infiltrar el movimiento obrero para controlarlo, ya que quien estaba detrás de la organización era la Ojrana, la policía secreta del zar. La organización de Gapón, que tenía un claro carácter religioso, alcanzó cierto éxito en Petersburgo. Gapón siempre estuvo vinculado a la Ojrana, razón por la cual el Partido Social-Revolucionario (PSR) ordenó su ejecución en 1906.
1904. En diciembre de 1904, impulsada por los bolcheviques, tiene lugar una gran huelga de los obreros de la ciudad petrolera de Bakú. Los huelguistas consiguen que los patronos de la industria del crudo acepten concertar un Contrato Colectivo de Trabajo para todos los trabajadores (lo que hoy en día llamaríamos un convenio colectivo). Era la primera vez en la Historia de Rusia que el movimiento obrero conseguía un convenio colectivo.
1904-1905. Estalla la Guerra ruso-japonesa (8 de febrero de 1904 – 5 de septiembre de 1905), cuyo desarrollo desfavorable para Rusia, con humillantes derrotas militares, debilitó todavía más al régimen zarista, colocándolo al borde del abismo. El Tratado de Portsmouth, firmado en EEUU el  5 de septiembre de 1905, puso fin a la guerra en condiciones muy desfavorables para Rusia. Fue una guerra provocada por las aspiraciones de expansión imperialista tanto de la Rusia zarista como de Japón. Y si la crisis económica de 1900 a 1903 había colocado a la clase obrera en condiciones de vida muy difíciles, la guerra vino a agudizar las calamidades sufridas por la clase trabajadora.
1905. III Congreso del POSDR. Entre abril y mayo de 1905 tuvo lugar en Londres el . Fue un congreso exclusivamente de los bolcheviques, ya que los mencheviques lo boicotearon, organizando una conferencia propia en Ginebra, Suiza. En este congreso se decidió la clausura de los diarios Iskra y Vperiod y la creación de un nuevo órgano oficial del POSDR, Proletarii.
Las diferencias entre bolcheviques y mencheviques no hicieron sino acrecentarse todavía mucho más. Para los primeros, la clase obrera y sus aliados naturales, los campesinos, debían ser el motor de la revolución bajo la dirección política del Partido, descartando cualquier alianza con la burguesía liberal, al considerar que tenían intereses antagónicos. Aunque por el momento se tratase de superar la autocracia zarista y llegar a una democracia burguesa sin que se pudiera romper el marco del capitalismo (una revolución burguesa), los bolcheviques rechazaban cualquier entendimiento con esa burguesía liberal. Por el contrario, los mencheviques consideraban que como se trataba, por el momento, de una revolución burguesa, había que buscar la alianza con la burguesía liberal, que debía ejercer la dirección y liderazgo de tal revolución; los mencheviques sostenían que debía ser esa burguesía —y no el campesinado, como defendían los bolcheviques— el aliado natural de la clase obrera.
De la Revolución de 1905 a la Gran Guerra
El 15 de enero de 1905, los 12.600 trabajadores de la fábrica Putilov (más tarde llamada Kirov), fueron a la huelga para conseguir la readmisión de cuatro compañeros despedidos, pero también para exigir mejoras como la jornada de 8 horas, la atención médica, mínimos salariales, etc. La huelga se extendió a otras fábricas y empresas de Petersburgo hasta transformarse en una huelga general en la capital, que terminaría siendo el detonante de la Revolución de 1905. Todo Petersburgo quedó paralizado.
El 22 de enero tuvo lugar el llamado Domingo Sangriento. El sacerdote Gueorgui Gapón, que había creado en Petersburgo la Asociación de los Obreros Industriales Rusos de Petersburgo, siguiendo orientaciones de la policía secreta zarista (Ojrana) para infiltrar y reventar el movimiento obrero, convocó entonces una marcha pacífica para el domingo 22 de enero, con la intención de concentrarse ante el Palacio de Invierno (la residencia de Nicolás II) y hacerle llegar al zar una lista con algunas peticiones de mejoras sociales. A pesar de las advertencias de los bolcheviques de que las tropas acuarteladas podrían reprimir violentamente la manifestación, no lograron evitar que las asambleas de la ciudad respaldaran la marcha-concentración; Gapón había conseguido alcanzar cierto poder de convocatoria, sabiendo manipular muy bien los sentimientos religiosos de los obreros. Los bolcheviques acabaron sumándose, para no quedarse atrás.
Muchos de los manifestantes que acudieron a esta llamada del pope, entonaban canciones religiosas y portaban iconos ortodoxos, cruces y retratos del zar, en señal de sumisión y apoyo al mismo. Gapón les había convencido de que el zar saldría a recibirlos (aunque ni siquiera se encontraba aquel día en Petersburgo), les escucharía y atendería sus demandas. Se calcula que al menos 150.000 personas se sumaron a la marcha.
Pero al llegar ante el Palacio, las unidades militares desplegadas abrieron fuego indiscriminado contra la multitud desarmada, provocando una matanza, asesinando a cientos de trabajadores, incluyendo niños que estaban con sus madres en la concentración. A continuación, los soldados y cosacos se lanzaron a la caza del hombre, persiguiendo y disparando durante horas por las calles a los supervivientes que huían. Aunque nunca se consiguió fijar con exactitud la cifra de muertos, la prensa de la época habló de 2.000 muertos, hombres, mujeres y niños, cifra a la que hay que sumar un número también muy elevado de heridos (otros medios hablan de 1.000 muertos y 2.000 heridos).
Gapón en realidad había organizado una encerrona para que la Ojrana zarista pudiese dar un escarmiento a los obreros en huelga, de manera que el terror provocado con la masacre hiciera recapacitar a la clase obrera de la capital. Pero tal estrategia se volvió en contra del régimen zarista. La fe en el zar que pudiera quedar entre la clase obrera se disipó aquel Domingo Sangriento. La noticia de la masacre enfureció a toda la clase obrera rusa y en multitud de ciudades se declararon huelgas y levantamientos contra la matanza realizada por el zar, con la consigna ¡Abajo la autocracia! Sólo en la capital rusa (Petersburgo), a finales de enero el número de huelguistas alcanzó la cifra de 440.000, más que todos los obreros que se habían puesto en huelga en los 10 años anteriores. El Domingo Sangriento había desencadenado una revolución.
La represión del Domingo Sangriento y la movilización contra el régimen por toda Rusia, hizo converger a grupos sociales motivados no siempre por intereses u objetivos idénticos. Por un lado estaba la clase obrera que actuaba como la gran fuerza social impulsora de la movilización; por otro, los campesinos con sus problemas específicos; también un sector de la burguesía intelectual y liberal que deseaba un cambio político; sectores descontentos del Ejército ya fuera por la derrota en la guerra con Japón, motivos económicos u otros; etc.
Durante todo el año se produjeron levantamientos campesinos en muchas regiones de Rusia; en muchos casos se produjeron ocupaciones de las tierras de los terratenientes, incendiando sus propiedades. El zar ordenó al ejército reprimir las insurrecciones campesinas, recurriendo a detenciones, torturas y asesinatos, pero con escaso éxito porque el movimiento de movilización campesina acabó extendiéndose por todo el centro de Rusia, por la región del Volga y por Transcaucasia.
En cuanto a la clase obrera de las ciudades, se pasó de las huelgas económicas a las huelgas políticas y movilizaciones callejeras e incluso a la resistencia armada contra las tropas del zar en algunos sitios; estos choques armados fueron en aumento a medida que transcurría el tiempo y se incrementaba la represión. La influencia del POSDR crecía de día en día, liderando la revolución. Las revueltas se extendieron a Polonia, donde las masacres de manifestantes a manos de los soldados provocaron una huelga general en Varsovia. En la ciudad industrial polaca de Lodz, los obreros en huelga general tomaron las calles con barricadas, enfrentándose en el mes de junio durante tres días con las tropas zaristas (Lenin consideró estos combates como la primera acción armada de los obreros en Rusia).
En octubre de 1905 las huelgas se recrudecieron. Especialmente importantes fueron las que paralizaron los ferrocarriles en toda Rusia y también en los servicios de Correos y Telégrafos.
También dentro del Ejército se estaban produciendo fisuras. Así, en junio de 1905 los marineros del acorazado Potemkin, de la flota del Mar Negro, se sublevaron y se hicieron con el control del buque (la historia del Potemkin fue posteriormente inmortalizada en la película dirigida por Eisenstein). El Potemkin estaba fondeado frente a la costa de Odesa, que estaba paralizada por la huelga general que mantenían los obreros. Tras hacerse con el control del acorazado, los marineros pusieron rumbo a Odesa para sumarse al levantamiento revolucionario. Fue la primera insurrección revolucionaria en el Ejército y Flota rusas.
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‘El acorazado Potemkin’ (Serguei Eisenstein, 1925) narra la sublevación de los marinos durante la Revolución de 1905 y es considerada una de las obras maestras de la cinematografía mundial.
La amenaza de una revolución obrera y campesina condujo a la burguesía liberal a tratar de alcanzar un acuerdo con Nicolás II para introducir ciertas reformas y tratar de compartir el poder con el zar. De esta forma va tomando fuerza la idea de crear una “Asamblea representativa” o Duma (Parlamento) del Estado. Aconsejado por su ministro el conde Serguéi Witte, el 30 de octubre de 1905 el zar firma el llamado Manifiesto de Octubre, por el que se comprometía a conceder ciertas libertades y derechos civiles así como la elección de una Duma. Las promesas del zar se reforzaron con la de una amnistía política, que nunca llegó a ser realidad más que de manera muy parcial.
Los bolcheviques rechazaron esta salida pero los mencheviques la apoyaron, considerando que era un avance y que había que participar en ella. Los primeros, en aquellos días de octubre, dieron un paso al frente desarrollando una nueva estrategia: la creación de soviets (consejos) de diputados obreros, asambleas de delegados de todas las fábricas que venían a constituir una nueva forma revolucionaria de organizar a las masas, por encima del orden jurídico-político existente. Fueron el precedente de lo que vendría después con la Revolución de 1917. De tal forma, de octubre a diciembre de 1905, se fueron creando soviets en las grandes ciudades y en casi todos los centros obreros, así como intentos de organización de soviets de soldados y marinos.
Los soviets organizados se convirtieron en la punta de lanza de la revolución. Implantaron la jornada de 8 horas, incitaban a no pagar impuestos al gobierno zarista e incluso llegaron en algún caso a confiscar el dinero del erario del zar. La revolución entró en una fase definitiva de levantamiento armado. La influencia bolchevique entre soldados y marinos permitió la creación de organizaciones revolucionarias dentro del Ejército. En varias ciudades se organizaron también milicias obreras armadas y se llegó a adquirir armamento en el extranjero introduciéndolo clandestinamente en Rusia.
Al llegar diciembre, el movimiento revolucionario entró en la fase de insurrección armada definitiva, aunque finalmente la insurrección se centró en Moscú, lo que permitió al zar concentrar su tropas en esta ciudad (en Petersburgo no se conseguió el apoyo necesario, lo cual posiblemente resultó decisivo). El 22 de diciembre se levantaron en Moscú las primeras barricadas. La lucha se mantuvo durante 9 días en las calles moscovitas, pero la tremenda desproporción de fuerzas finalmente hizo que la insurrección fuese aplastada. Aunque la insurrección estuvo focalizada en Moscú, en otras regiones se produjeron también insurrecciones, como en muchas zonas de Georgia y en la cuenca del Donets, en Ucrania. También en Letonia y en Finlandia. Pero todas estas otras insurrecciones corrieron la misma suerte que la de Moscú y resultaron derrotadas.
Mencheviques y bolcheviques valoraron de manera muy diferente el fracaso de la revolución. Para los primeros había sido un error levantarse en armas, ya que sólo consideraban la vía pacífica y política. Por el contrario, para los bolcheviques la experiencia venía a demostrar la viabilidad de la lucha armada: “Por el contrario, lo que se debió hacer fue empuñar las armas más resueltamente, con más energía y mayor acometividad, explicar a las masas la imposibilidad de una huelga puramente pacífica y la necesidad de una lucha armada intrépida e implacable” (Lenin).
La represión zarista estuvo acompañada de la convocatoria de una nueva Duma con poder legislativo, lo que provocó todavía más el repliegue revolucionario.
1906. IV Congreso del POSDR. En abril de 1906 tiene lugar en Estocolmo el IV Congreso del POSDR, también conocido con el nombre de Congreso de Unificación. El Partido quedó temporalmente en manos de los mencheviques, que consiguieron hacerse con la mayoría, a pesar de lo cual ambas facciones siguieron con planteamientos muy diferentes y con organizaciones propias e independientes.
1906-1910. Las reformas agrarias vinieron a fortalecer la penetración del capitalismo en la Rusia rural, favoreciendo el poder económico y la posición de los kulaks (ayudados además por el régiimen zarista con préstamos para que pudieran incrementar sus tierras adquiriendo otras nuevas), en detrimento de un campesinado progresivamente desposeído de la tierra y transformado en un proletariado agrícola cada vez más pauperizado. Cabe destacar la Ley agraria de Stolypin (9 de noviembre de 1906), cuya consecuencia fue la destrucción del régimen comunal de posesión de la tierra, al convertir ésta en una propiedad privada más, susceptible de ser vendida, lo cual antes no era posible. En poco tiempo se aceleró la pérdida de tierras por parte de los campesinos pobres.
1907. V Congreso del POSDR. En mayo de 1907 se reunió en Londres el V Congreso del Partido. Por aquel entonces, el POSDR contaba ya con unos 150.000 afiliados. Los bolcheviques recuperaron el control y dirección del Partido, que habían perdido en el congreso anterior, imponiéndose por mayoría en las decisiones tomadas. Fue el último congreso que celebraron juntas ambas fracciones.
1907-1912. Involución autocrática. El 3 de junio de 1907 tenía lugar un “golpe de Estado” (así lo han llamado algunos) del propio zar, disolviendo la segunda Duma y dictando una nueva ley para elegir la tercera, que sería conocida como la Duma “de los señores, popes y lacayos”, la cual marcó una involución autocrática. Durante este período que va de 1907 a 1912, las huelgas y las movilizaciones volvieron a incrementarse y también la represión, siendo llevados a juicio los diputados socialdemócratas en la Duma y desatándose la persecución contra todos los revolucionarios, resultando encarcelados o deportados y millares de ellos ejecutados. Rusia se convirtió en un gigantesco patíbulo.
En el seno del POSDR  se reabrió el debate entre los mencheviques, favorables a limitarse a ser un partido legal, y los bolcheviques, que consideraban irrenunciable la preservación de la organización clandestina del Partido, a la vez que se luchaba tanto en organizaciones legales como no legales.
1908. Lenin publica Materialismo y empiriocriticismo.
1910-1914. A las puertas de la guerra. Fue un período de expansión económica del país, marcado por el incremento de la producción en los principales sectores. Al par del desarrollo de la industria, también crecía el proletariado, gran parte del cual se concentraba en grandes empresas. Esto vino a favorecer también la expansión del POSDR entre las masas obreras.
1912. VI Congreso del POSDR. En enero tuvo lugar en Praga el VI Congreso del Partido. Tras los fallidos esfuerzos de unificación de las dos fracciones en 1910, los bolcheviques tomaron la decisión de librarse de los mencheviques, poniendo fin a la coexistencia de dos organizaciones en un mismo partido. De facto supuso la expulsión de la facción menchevique. A partir de aquí, los bolcheviques pasarán a denominarse hasta 1918 Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (bolchevique), para diferenciarse de los mencheviques.
1912. Se crea el periódico Pravda. El 5 de mayo de 1912 se publicó el primer número de Pravda (“La Verdad”), el nuevo periódico del Partido, que vino a reforzar la labor del semanario bolchevique Sviesdá que ya se editaba anteriormente. Pravda se imprimía en la capital, en Petersburgo.
1912-1914. Reactivación de las huelgas y movilizaciones y también de la represión. Crecimiento del Partido bolchevique: labor clandestina y labor legal. El 4 de abril de 1912 tuvo lugar una huelga  en las minas de oro del Lena (Siberia). Las tropas zaristas abrieron fuego contra los huelguistas, provocando medio millar de muertos y heridos. La masacre fue contestada con huelgas y manifestaciones masivas en Petersburgo y Moscú. El movimiento de respuesta se extendió por la región báltica, la región del Volga y sur de Rusia, principalmente. Y en 1913, se extendió a Polonia y al Cáucaso. El impulso del movimiento huelguístico entre 1912 y 1914, hacía recordar la situación rusa en los primeros tiempos de la Revolución de 1905.
También en el campo el movimiento de respuesta al régimen se incrementó, reactivándose significativamente la lucha de los campesinos contra los terratenientes y kulaks, registrándose más de 13.000 acciones campesinas entre los años 1910 a 1914.
El Partido Bolchevique durante este período creció de manera muy relevante, desarrollando por un lado una labor clandestina (creando organizaciones clandestinas, editando propaganda ilegal, etc.), y por otro desarrollando actividad y ganando influencia en organizaciones obreras legales, sindicatos, universidades, mutualidades obreras, etc. de la clase obrera. Mediante la infiltración en estas organizaciones e instituciones legales, el Partido buscaba convertirlas en focos de resistencia. Prueba del éxito de esta estrategia de combinar el trabajo clandestino y el trabajo en la legalidad, fue la hegemonía que el Partido empezó a tener en buena parte de los sindicatos de Petersburgo y Moscú. Mencionar también la presencia bolchevique en la cuarta Duma.
1914-1918. La Primera Guerra Mundial
El 1 de agosto de 1914, Rusia entra oficialmente en guerra con Alemania. La primera de las guerras mundiales fue una guerra entre potencias imperialistas, por la apropiación de nuevos territorios y saqueo de las materias primas de las colonias y la conquista de nuevos mercados. El imperialismo era una consecuencia del capitalismo, y la guerra una consecuencia también inevitable del imperialismo.
En 1907 se había constituido la llamada Triple Entente, la alianza imperialista entre Inglaterra, Francia y Rusia. Enfrente estaba otra alianza de imperios rivales, formada por Alemania Austria-Hungría y también Italia, aunque esta última tras estallar la guerra abandonó este bando para adherirse a la Entente; La alianza germano-austrohúngara contó con el apoyo de Bulgaria y Turquía.
La aspiración de la Rusia zarista era participar en el reparto de Turquía y hacerse con el control de los estrechos que comunican el Mar Negro con el Mediterráneo, pero también aspiraba a anexionarse algunas regiones de Austria-Hungría.
El Partido bolchevique fue el único que adoptó una postura contraria a la guerra, considerando que era una guerra entre capitalistas y que por encima de los intereses de éstos estaba la solidaridad y el internacionalismo proletarios. La lucha del Partido bolchevique era contra la guerra imperialista, contra los capitalistas y terratenientes en cuyo interés se hacía la guerra y contra el régimen autocrático de los zares. Entre tanto, los mencheviques y los partidos burgueses, cerraban filas con la burguesía rusa.
Ruptura de la II Internacional. El estallido de la guerra provocó la ruptura de la II Internacional. Sobre el papel, la Internacional había adoptado una postura contraria a las guerras que pudieran emprender los capitalistas. En el Congreso de Copenhague (1910) se acordó que los socialistas estarían obligados a votar en contra de los créditos de guerra en los parlamentos de sus respectivos países. Y en el siguiente congreso celebrado en Basilea en 1912, en plena guerra en los Balcanes, se asumió que la clase obrera de los distintos países capitalistas no debía luchar entre sí, ya que eso suponía defender los intereses de los capitalistas. Sin embargo todo esto fue papel mojado al estallar la guerra. Los principales líderes de la II Internacional se alinearon con la burguesía de sus países. Los socialdemócratas y socialistas de Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica y demás países implicados, votaron a favor de los créditos de guerra en sus parlamentos.
Tras la ruptura de la II Internacional, en el manifiesto contra la guerra que en noviembre de 1914 sacó el Comité Central del Partido bolchevique, se deja entrever ya la idea de organizar una nueva Internacional. La fundación de esta III Internacional, que será conocida como la Internacional Comunista (abreviadamente en ruso e inglés Komintern y Comintern respectivamente), se demoraría hasta marzo de 1919, después del triunfo de la revolución, siendo fundada en Petrogrado y agrupando a los diferentes partidos comunistas del mundo.
La estrategia de los bolcheviques contra la guerra imperialista. Los mencheviques y las organizaciones social-revolucionarias consideraban que la prioridad era ganar la guerra y mantener la cohesión con las fuerzas burguesas y el apoyo al régimen. Por el contrario, el Partido bolchevique consideraba que la paz estaba vinculada al triunfo de la revolución socialista. El derrocamiento del poder burgués mediante la revolución, permitiría alcanzar una paz justa. De esta forma, la estrategia del Partido bolchevique fue tratar de transformar la guerra imperialista en una guerra contra el poder de la burguesía mediante una guerra civil. Los obreros y los campesinos movilizados para la guerra, debían rebelarse y utilizar sus armas contra la burguesía. En este contexto, los bolcheviques boicotearon los Comités de la industria de guerra apoyados por los mencheviques, creados para apoyar el esfuerzo bélico e intensificar la producción de armamento.
El Partido también fue creando células revolucionarias dentro del Ejército y de la Marina de guerra, tanto en el frente como en retaguardia. Por otro lado, se creó el Grupo central de la organización militar de Kronstadt, adscrito al Comité del Partido en Petrogrado. La labor de agitación en la tropa iba consiguiendo que el Partido fuese ganando apoyos cada vez más sólidos.
1915. Lenin desarrolla su teoría sobre el imperialismo en su obra El imperialismo, fase superior del capitalismo.
1916. Deterioro de la situación en Rusia. En el tercer año de guerra, el pueblo ruso se encontraba ya en una situación extremadamente dramática (el saldo al final de la guerra fue alrededor de 3,5 millones de muertos entre civiles y militares, y entre 4 y 6 millones de heridos). Muerte, destrucción, epidemias y enfermedades, hambre y privaciones de todo tipo, todo ello estaba llevando al pueblo ruso al abismo. Las continuas derrotas militares agravaban la situación. El descontento era generalizado y cada vez era más evidente que Rusia no podría ganar la guerra.
1917. Lenin publica El Estado y la revolución.
1917: De la Revolución de Febrero a la Revolución de Octubre
En enero y febrero de 1917, la crisis de abastecimiento de materias primas y combustibles acabó resultando catastrófica, al cortarse el abastecimiento a Petrogrado y Moscú. Las fábricas comenzaron a cerrar y la clase obrera se veía abocado al paro forzoso. En este contexto se intensificó la actividad del movimiento revolucionario.
El 9 de enero de 1917, las huelgas y manifestaciones se sucedieron en Petrogrado, Moscú, Bakú y Nizhni-Nóvgorod. La policía disolvió violentamente las manifestaciones de Moscú, pero en Petrogrado los soldados se unieron a los manifestantes.
A partir de enero de 1917 la situación interna, empeorada por el curso desfavorable de la guerra con Alemania y las instigaciones revolucionarias, sumadas a las intervenciones políticas de la emperatriz, hicieron que la Cuarta Duma cediera a la presión de los revolucionarios y se formara un Gobierno provisional, liderado por Kérenski.
El 18 de febrero de 1917 tiene lugar en Petrogrado la huelga en la fábrica Putilov. Cuatro días después, el 22 de febrero, entraban en huelga los obreros de la mayoría de las grandes fábricas. El 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, las obreras se lanzaron a la calle convocadas por el Partido bolchevique, manifestándose contra e hambre, la guerra y el régimen zarista; esta manifestación fue apoyada por una huelga general en la capital. Las huelgas y manifestaciones tenían lugar sin interrupción y a partir del 11 de marzo empezaron a darse intentos de insurrección, enfrentándose los obreros a los policías para desarmarlos y hacerse con sus armas. El choque armado terminó con una matanza de manifestantes en la plaza Snamenskaia. Sin embargo, la cuarta compañía del batallón de reserva del regimiento de Pavlovsk desobedeció a sus mandos militares, abriendo fuego contra los destacamentos de guardias que disparaban contra los obreros.
El 2 de marzo de 1917 abdica el zar. Nicolás II, completamente incapaz de controlar la situación, decide abdicar, cediendo el poder a su gobierno. Era el fin de la dinastía Románov.
El 12 de marzo, las tropas de Petrogrado se negaron a acatar la orden de abrir fuego contra los manifestantes y comenzaron a unirse a los mismos. Al llegar la noche, 60.000 soldados se habían unido ya al movimiento de insurrección. Ese mismo día se crea el Soviet de Petrogrado de Diputados de Obreros y Soldados.
Levantados en armas, obreros y soldados comenzaron a detener a ministros y jefes militares zaristas, liberando de las prisiones a los presos políticos. Los últimos focos de resistencia de la guardia zarista no tardaron en ser sofocados por los revolucionarios. El triunfo de los insurrectos en Petrogrado tuvo efecto dominó en el resto del país y en multitud de ciudades los soldados, unidos a los manifestantes, derrocaban a las autoridades zaristas.
El 15 de marzo se formó el Gobierno Provisional, presidido inicialmente por el príncipe Gueorgui Yevguénievich Lvov, que se mantendría al frente del gobierno entre el 23 de marzo y el 21 de julio.
4 de abril. Las tesis de abril de Lenin. En la noche del 3 de abril Lenin regresaba a Petrogrado desde su exilio en Suiza. Al día siguiente, 4 de abril, en el Palacio Táuride, leía un documento que había elaborado con una serie de puntos, en una reunión del Partido bolchevique. Dicho documento se conoce como Las tesis de abril. Está centrado en cómo debía ser el paso a una segunda fase revolucionaria en la que el proletariado y el campesinado tomasen el poder mediante los soviets.
Las tesis de abril abordaban qué posición debían tomar los bolcheviques en relación con el final de la guerra. También la necesidad de no cooperar con el Gobierno provisional en manos de la burguesía y la adopción de medidas como la abolición de la policía, ejército y burocracia estatal, en tanto que eran herramientas del poder burgués que podían obstaculizar la toma del poder por los soviets. Así mismo planteaba un cambio de denominación del Partido, ya que el término socialdemócrata había adquirido un significado negativo al vincularse a organizaciones que por toda Europa habían apoyado las políticas belicistas. Las tesis de abril sentaron parte de las bases ideológicas que habrían de orientar la praxis bolchevique tras la toma del poder en la Revolución de Octubre.
Las Jornadas de julio de Petrogrado. Tuvieron lugar entre el 16 de julio y el 19 de julio de 1917 en la capital, ahora rebautizada Petrogrado. Se conoce con este nombre las marchas y movilizaciones apoyadas por los bolcheviques y los anarquistas para intentar derrocar al Gobierno provisional y establecer el gobierno de los soviets. El rechazo de los mencheviques y demás partidos reformistas hizo fracasar este intento de tomar el poder.
Las Jornadas de julio tuvieron su antecedente el mes anterior, cuando el 18 de junio una treintena de fábricas entraron en huelga y empezaron a producirse algunas manifestaciones armadas. El 6 de julio los obreros de más de 70 fábricas exigieron tomar el control de los medios producción y que el poder político fuese tomado por los soviets.
Por otra parte los soldados acuartelados en Petrogrado se mostraban reacios a que fuesen enviados al frente. El 16 de julio, representantes de un regimiento de ametralladoras contactó con representantes de las demás unidades militares y de los obreros de las fábricas, para derrocar por las armas al Gobierno e instaurar el poder de los soviets. Al llegar la noche, una multitud de soldados de diferentes unidades y de obreros, habían rodeado la sede del Gobierno.  En la madrugada del 17 de julio, buena parte de los concentrados se retiraron a descansar a sus casa con la intención de regresar posteriormente.
Durante el día 17 la situación se reprodujo, produciéndose enfrentamientos armados a lo largo del día, que provocaron más de 400 bajas. El Gobierno provisional estaba en una posición indefensa, aunque ordenó el traslado urgente de tropas desde el frente a Petrogrado, para aplastar la insurrección. Entre tanto, trataba de ganar tiempo. Al acabar el día habían llegado las tropas en defensa del Consejo. A primeras horas de la mañana las tropas leales al Gobierno controlaban ya la mayor parte de la ciudad. Al mediodía del día 19, las negociaciones con los insurrectos conseguían la rendición de éstos, aunque ya habían quedado muy debilitados por el abandono de buena parte de los soldados levantados en armas. Este mismo día se dictó una orden de detención contra Lenin, quien optó por huir y exiliarse en Helsinki.
Tras la dimisión de Lvov, Alexandr Kérenski pasa a presidir el Gobierno provisional, el día 20 de julio de 1917. El Gobierno de Aleksandr Kérenski tomó algunas medidas represivas, tanto con los soldados que se habían sublevado (traslado al frente como castigo) como con los dirigentes bolcheviques (algunos de ellos fueron arrestados). No consiguió desarmar a los obreros que se habían hecho con armamento y tampoco consiguió llevar a cabo la disolución de Partido bolchevique y de sus organizaciones. De hecho, el Partido decidió seguir con sus actividades legales, aunque protegiendo a Lenin enviándolo a Finlandia. A pesar del fracaso de las jornadas de julio, los bolcheviques mantenían el apoyo de obreros y campesinos.
1 de septiembre a 14 de septiembre. Golpe de Estado fallido de Kornílov. El general Lavr Kornílov, comandante en jefe del Ejército ruso, intentó un golpe contrarrevolucionario. Su alzamiento, encaminado a establecer una dictadura militar, fracasó a los pocos días por falta de apoyos. Este acontecimiento reforzó la posición del Partido bolchevique, acelerando sus planes para tomar el poder y desacreditando al Gobierno de Kérenski, que había mantenido conversaciones con Kornílov.
13 de septiembre. Los bolcheviques logran la mayoría en el Soviet de Petrogrado. Lenin plantea la necesidad de tomar el poder definitivamente. La Organización Militar del Partido prepara minuciosamente el asalto final al poder burgués, aprendiendo de los errores cometidos en las Jornadas de julio. Lenin decide regresar a Petrogrado y los bolcheviques ultiman los preparativos.
Octubre Rojo: la Revolución Socialista
lenin
7 de noviembre: la toma del Palacio de Invierno, sede del Gobierno Provisional. El 7 de noviembre (25 de octubre en el calendario juliano a la sazón en vigor), los bolcheviques toman el Palacio de Invierno, derrocando al Gobierno provisional. La toma del Palacio de Invierno fue encargada al Comité Militar Revolucionario de Petrogrado. Dos anillos concéntricos de soldados rodearían el Palacio, al mismo tiempo que se presentaba un ultimátum de rendición. De no producirse ésta, salvas de fogueo de los cañones del crucero Aurora, bajo el mando de un comité de marinos y atracado en el puerto, señalarían el comienzo del asalto al Palacio.
13:00: un grupo de marinos toma la sede del Almirantazgo y arresta a la plana mayor de la Armada.
18:30: se entrega al Estado Mayor el ultimátum de rendición, tanto del Gobierno como de las tropas.
19:10: expira el ultimátum dado. Tropas del Regimiento Pávloski toman el edificio del Estado Mayor del Ejército.
20:00-21:00: un batallón de fuerzas de asalto y un grupo numeroso de cosacos deciden rendirse y abandonar el Palacio de Invierno.
21:35: el crucero Aurora realiza un disparo de fogueo.
23:30: el Aurora descarga una treintena de proyectiles sobre el Palacio de Invierno. Poco después se lanza el asalto definitivo contra el Palacio, sin encontrar prácticamente resistencia.
A las 2 de la madrugada del 8 de noviembre, los asaltantes entran en la sala donde estaba reunido el gabinete y arresta a los ministros del Gobierno, salvo Kérenski y Prokopóvich que no se encontraban allí.
El mismo día 7 de noviembre, ante el Congreso Panruso de los Soviets de diputados obreros, campesinos y soldados, Lenin proclama el poder soviético en Rusia.

sábado, 22 de octubre de 2016

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viernes, 7 de octubre de 2016

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Jorge Beinstein: “La ofensiva imperialista, desatada al derrumbarse la URSS, se ha empantanado en Asia”

Fuente



Entrevista especialmente elaborada para la revista de Red Roja publicada parcialmente en la edición impresa correspondiente a septiembre, por el economista marxista Jorge Beinstein



RR: Tras casi una década de crisis, ¿cómo ves la salud del capitalismo y de su intento de revertir la caída de la tasa de ganancia?.

JB: En realidad la crisis del sistema comenzó mucho antes de 2008, tendríamos que retroceder hasta los años 1970 o como lo señalaba Mandel hacia fines de los años 1960. A partir de ese período comenzó a descender tendencialmente la tasa de crecimiento real del Producto Bruto Global, proceso motorizado por la desaceleración de las grandes economías centrales como las de Estados Unidos, Japón, Inglaterra o Alemania (en ese momento Alemania Federal) y también a expandirse la llamada financiarización del capitalismo.
2008 fue un punto de inflexión que marcó el agotamiento de la financiarización que había sido la droga dinamizadora del capitalismo, su euforizante y su parásito al mismo tiempo. Si tomanos el caso de los “productos financieros derivados”, la espina dorsal del sistema financiero (y en consecuencia del capitalismo mundial), constatamos que hacia el año 2000 llegaban aproximadamente a los 100 billones (millones de millones) de dólares equivalentes unas tres veces el Producto Bruto Global, en 2008 alcanzaban los 685 billones de dólares casi unas 11 veces el PBM, pero ese año se produjo la gran crisis financiera y la masa nominal de derivados dejó de crecer, se mantuvo en una suerte de estancamiento inestable. En diciembre de 2013 llegaban a los 710 billones (unas 9 veces el PBM) y en 2014 comenzó el desinfle: hacia diciembre de 2015 habían caído a unos 490 billones de dólares (seis veces el PBM), en solo dos años se evaporaron 230 billones de dólares, que representaron algo menos de tres veces el PBM de 2015. El desinfle de esa hiperburbuja, en realidad la madre de todas la burbujas, golpeó duramente a los precios y a las inversiones, las economías centrales se estancaron, tuvieron crecimientos bajos o entraron en recesión.
Como sabemos en 2014 se produjo el derrumbe de los precios de las materias primas y la generalización de la que suele ser calificada como crisis deflacionaria global. El motor financiero dejo de cumplir el rol de euforizante y paso a ser un factor depresivo que empuja hacia abajo al conjunto del capitalismo. En lo que va del 2016 la situación ha empeorado y seguramente se va a agravar próximamente, numerosas señales así lo indican.

Cuando uno mira más en profundidad se da cuenta que por debajo del fenómeno, desde los años 1970 hasta hoy, aparece la acentuación de la tendencia a la declinación de la tasa de ganancia que de manera irregular, con algunas mejoras efímeras seguidas por fuertes caídas va acorralando a un sistema enfermo. Las mejoras pasajeras de esa tasa fueron obtenidas principalmente gracias a la mayor explotación de los trabajadores y/o a la depredación de los recursos naturales de la periferia. Por ejemplo el ingreso al mercado mundial capitalista de millones de obreros industriales chinos y de otras zonas de la periferia permitió a las grandes empresas deslocalizar sus instalaciones y así producir con salarios reducidos, gracias la aplicación de tecnologías mineras y agrícolas altamente destructivas del medio ambiente las economías imperialistas obtuvieron materias primas baratas (y súper beneficios). Entonces vemos como la curva representativa de la tasa de ganancia de las economías centrales dejaba de caer e incluso ascendía durante algunos períodos entre los años 1980 y 2000, pero esos remedios no consiguieron superar el problema y en lo que va del siglo actual la trayectoria a la baja es irresistible.

Ahora nos encontramos ante la tentativa siniestra de frenar ese descenso acentuando al extremo el saqueo de recursos naturales y sometiendo a centenares de millones de trabajadores a la superexplotación, para lograr esos objetivos es empleada una variedad de instrumentos que van desde las intervenciones militares directas y los llamados golpes blandos hasta la imposición autoritaria por parte de gobiernos seudo democráticos de planes económicos que producen desempleo y caídas de los salarios reales. Pero al poner en marcha esos remedios agravan la crisis del sistema, extienden el caos, expanden los espacios sociales ingobernables, deterioran las instituciones burguesas. Pretenden alejar el desastre pero en realidad lo amplifican.


RR: ¿Qué papel juega la deuda como elemento disciplinador? ¿Por qué debemos reclamar su impago?

JB: El endeudamiento estatal y privado fue un gran dinamizador del capitalismo desde las últimas décadas del siglo pasado, en países como los Estados Unidos el grueso de los salarios crecían muy poco, se estancaban y en algunos casos caían pero el crédito permitía mantener el consumo. El Estado podía seguir gastando en guerras u obras públicas aumentando su deuda. Y las deudas crecieron más y más hasta que tocaron techo. En 2008 se produjo el descalabro financiero porque una masa significativa de deudores privados no podían seguir pagando y estalló la burbuja inmobiliaria. El ciclo de crecimientos en base a deudas se agotó y se inició un ciclo opuesto de estancamientos, recesiones y crecimientos anémicos. Antes el endeudamiento era un mecanismo que permitía crecer desacelerando salarios, ahora aparece como un factor que impone restricciones de gastos sociales del estado, reducciones salariales reales y aumento del paro. Los polos financieros disciplinan a los estados que a su vez disciplinan a los trabajadores. ¿Pero cuanto tiempo puede durar esa degradación?, no mucho más, dicho deterioro hace a mediano o largo plazo ingobernables a las sociedades. La decadencia del sistema se generaliza, ya no solo afecta a sus estructuras económicas, sino también a sus reproducciones institucionales, ideológicas, políticas, etc.
Las súper deudas, dados sus volúmenes, son impagables, solo pueden ser atendidas con más deudas lo que a su vez impulsa más estancamiento económico y desintegración social. No existe la formula mágica capaz de resolver el problema preservando el funcionamiento del sistema por una razón muy simple: la súper deuda no es otra cosa que la expresión de la decadencia del sistema, no es su causa sino su resultado, es uno de sus efectos visibles.
Como lo demostró el caso griego donde el gobierno “progresista” proponía seguir pagando “de otra manera” y mejorar la situación económica general, el sistema no ofrece esa posibilidad. Y no pagar la deuda significa romper con el sistema, con el centro financiero de un capitalismo global completamente financiarizado. Para los progresistas hacer eso sería “irracional”, sería apartarse del “mundo”, con lo cual aceptan la irracionalidad profunda del sistema que nos está llevando hacia el desastre, también identifican al “mundo” con las élites dominantes. En suma, pagar y pagar empobreciéndonos cada vez más cuando es perfectamente posible mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población dados los recursos técnicos disponibles siempre y cuando nos saquemos de encima al parasitismo, es decir al sistema, es decir al capitalismo tal cual existe en la realidad que no tiene nada que ver con los capitalismos imaginarios que nos proponen progresistas y conservadores simpáticos.


RR: ¿Qué opinas de la acentuación de las contradicciones interimperialistas entre EE UU, Alemania, Rusia, China....?

JB: Como lo señalé antes el capitalismo central, básicamente las economías dirigentes de la Unión Europea más los Estados Unidos y Japón, necesita saquear a la periferia para frenar, aunque sea durante un cierto tiempo, su decadencia económica, se trata de una mega estrategia imperialista global en curso. Cuando hablo de periferia extiendo el concepto tradicional no solo a Rusia y China sino además a las economías sometidas de Europa centro-oriental y del sur.
Pero esa gran ofensiva imperialista desatada al derrumbarse la URRS, terminó empantanándose en Asia. Peor aún: el propio mecanismo de reproducción global del sistema al fomentar el desarrollo capitalista subordinado de China contribuyó de manera decisiva a la creación de las condiciones que posibilitaron el ascenso y consolidación de de una clase dirigente combinación de burgueses y altos burócratas civiles y militares que fue ganando una creciente autonomía política, económica y tecnológica. Un capitalismo de Estado con rasgos estructurales y culturales muy sorprendentes que conforma la segunda potencia económica del planeta y ahora también científico-tecnológica. Según la National Science Foundation en 2016 los Estados Unidos gastarán en Investigación y Desarrollo el 27 % del total global seguidos por China con el 20 % y entre 2009 y 2013 mientras que los Estados Unidos incrementaron en un 7 % sus gastos de I+D, China lo hizo en un 78 %. Extrapolando esos ritmos, hacia mediados de la próxima década China pasaría a ser la primera potencia científico-tecnológica del planeta. En términos reales tal vez lo sea antes ya que los gastos estadounidenses son realizados sobre un aparato científico viejo, plagado de zonas grises, burocracias, etc. mientras que los gastos chinos se aplican a un aparato joven, muy dinámico, en rápida expansión.
En el caso ruso quienes pronosticaban en los años 1990 la desintegración de Rusia siguiendo lo que había ocurrido con la URSS se equivocaron completamente. El Estado y en especial su componente industrial-científico-militar se recompuso, el núcleo duro de las élites dirigentes aprovecho el auge de las exportaciones energéticas, recupero tradiciones nacionalistas que habían atravesado (y deformado) a la URSS y que se remontan a los orígenes mismos de la identidad rusa que no pueden ser asumidas sin integrar a las glorias del siglo XX, por ejemplo la victoria soviética sobre el nazismo que le costó a ese país 27 millones de muertos, el mayor sacrificio militar de un pueblo a lo largo de toda la historia humana. Eso no se borra fácilmente.
También allí se forjó un capitalismo de Estado que se fue autonomizando.
En ambos casos lo que no debemos hacer es caer en el reduccionismo económico, es necesario ampliar la visión al conjunto de la historia de dichas naciones, de ese modo podemos llegar a entender tanto sus resistencias a la hegemonía occidental como sus numerosas contradicciones y debilidades.
Ambos capitalismos dependen de sus exportaciones a las grandes potencias tradicionales, existen complejos lazos financieros globales a los que están atados, pero existe también la amenaza de los Estados Unidos, sus agresiones, pretendiendo colonizarlos. Algunos analistas simplificadores pronosticaban hace algunos años que jamás ocurrirían confrontaciones militares de los Estados Unidos con Rusia o con China, lo hacían señalando que la globalización económica había engendrado una suerte de trama burguesa transnacional que sobre determinaba el comportamiento de los grandes estados cuyas rivalidades pasaban entonces a un segundo plano. Algo parecido pensaba cierta gente antes de la Primera Guerra Mundial cuando avizoraba la instalación de una súper burguesía mundial por encima de los estados, pero la guerra llegó desmintiendo esa fantasía.
En síntesis: integraciones, interdependencias de todo tipo entre grandes potencias pero al mismo tiempo rivalidades, guerras.


RR: ¿Qué papel juega la guerra imperialista hoy? ¿Está el capitalismo en su etapa senil?
JB: La guerra, el aparato militar, sus prolongaciones industriales y financieras, sus articulaciones mafiosas, constituye actualmente el núcleo central de las élites dominantes de los Estados Unidos que conforman un conglomerado de redes muy concentradas volcadas mayoritariamente a practicas parasitarias. Parasitismo, imperialismo y militarismo son conceptos decisivos cuando tratados de describir el comportamiento del Imperio. Estos rasgos del amo explican a su vez la dinámica de sus socios-vasallos (Alemania, Francia, Japón, etc.).
Los capitalismos centrales tradicionales necesitan para sobrevivir como tales (así como Drácula necesitaba sangre y más sangre) sobreexplotar los recursos naturales y masas trabajadoras de la periferia lo que lo convierte en una gigantesca fuerza tanática de alcance planetario.
Estados Unidos apoyado en ciertos casos por otras potencias occiddentales ha destruido a países como Afganistas, Irak, Libia o Siria, intenta cercar militarmente a Rusia, hundir su economía, está empezando a hostigar militarmente a China, se encuentra embarcado en la recolonización integral de América Latina a la que le reserva un destino mexicano.
Se trata de la guerra de Estados Unidos y sus socios-vasallos contra el resto del mundo, “guerra de cuarta generación” que combina una amplia variedad de formas (militar convencional, mediática, financiera, etc.) cuyo objetivo final es la transformación de ese “resto-del-mundo” en una vasta zona gris, con semi-estados fallidos, sociedades desarticuladas, caóticas indefensas ante el saqueo desmesurado.
Pero querer no es poder, más aún si las retaguardias imperialistas, sus espacios nacionales se encuentran en franca decadencia. Sus economías crecen cada vez menos, algunas de ellas ya están en recesión y sin posibilidades de recuperación atrapadas por sus tramas parasitarias. En ese sentido el concepto de senilidad es sumamente útil para entender lo que está ocurriendo, tanto desde el punto de vista productivo-tecnológico como ideológico. La cercanía de la muerte, la pérdida de vitalidad, no promueven la resignación serena del viejo crápula sino su irracionalidad, su tentativa desesperada por conservar lo existente e incluso acrecentar sus privilegios, a medida que avanza la pérdida de vitalidad se exacerban sus delirios. La RAND Corporation, la más importante consultora norteamericana en temas militares, acaba de publicar un estudio donde se desarrollan escenarios de una hipotética guerra entre los Estados Unidos y China, allí se miden posibles “pérdidas” de cada contendiente, etc. Circulan documentos similares referidos a una eventual guerra con Rusia.


RR: ¿Cree que el capitalismo puede "reformarse", como sostiene la socialdemocracia?

JB: La reforma productivista y social del capitalismo, como lo pregona la socialdemocracia es en el mejor de los casos una simple expresión de deseos, en realidad se trata de un engaño que oculta la naturaleza real del capitalismo tal como hoy existe. Para lograr ese supuesto capitalismo con rostro humano sería necesario erradicar a sus centros hegemónicos financieros. Dicho de otra manera para salvar al enfermo habría que extirpar su corazón y su cerebro para luego mejorar lo que queda. El capitalismo del siglo XXI está completamente financiarizado y ese hecho es el resultado de un largo proceso histórico de carácter global, no el efecto no deseado de una desviación reversible. Es el resultado de la prolongada declinación tendencial de la tasa de ganancia y en consecuencia de la irrupción de su salvavidas financiero, del achatamiento de las inversiones productivas, de los modelos tecnológicos centrados en la depredación de recursos naturales y el ahorro de costos laborales.
El capitalismo solo nos ofrece vivir cada vez peor, no tiene otra posibilidad, no puede reproducirse como sistema global sin acrecentar su parasitismo y por consiguiente la superexplotación de sus víctimas a las que la marcha de la historia va conduciendo ante dos escenarios contrapuestos: el de la insurgencia anticapitalista y el de la degradación prolongada.

Jorge Beinstein es Doctor de Estado en Ciencias Económicas (Francia), especialista en pronósticos económicos. Fue consultor de organismos internacionales y gobiernos, dirigió numerosos programas de investigación y fue titular de cátedras de economía internacional y prospectiva tanto en Europa como en América Latina. Es profesor titular de las cátedras libres “Globalización y Crisis” en las Universidades de Buenos Aires y Córdoba (Argentina) y de La Habana (Cuba), y Director del Centro de Prospectiva y Gestión de Sistemas (Cepros). Su página web es http://beinstein.lahaine.org/

domingo, 28 de agosto de 2016

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Cigueña (Ciconia ciconia)