lunes, 1 de septiembre de 2014

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Comentario de Pedro Prieto sobre el Partido Político Podemos

"Modestamente opino que Podemos debe reflexionar algo más sobre lo que espera haga el capital financiero instalado en nuestro país en el supuesto teórico de que ese grupo alcanzase votos suficientes para gobernar. Las leyes hoy vigentes se han construido para dotar de legalidad al libre flujo inmediato e instantáneo de capitales. Tienen que explicar que harían con un país del que pudiesen volatilizarse legalmente masas de dinero ingente en pocos días, horas o minutos, según de rápida se viese la posible transformación en las encuestas que el poder tiene siempre en sus manos y supervisa minuto a minuto. Tienen que resolver la contradicción entre querer hacer las transformaciones de forma pacífica y la falta de herramientas de coerción que ello implica para forzar al poder actual a avenirse a los programas a implantar. Todo revolucionario sabe que la violencia es la partera de la historia y aunque to er mundo e gueno y nadie desea aplicar la violencia a los grandes delincuentes, deberían entender que estos tienen una enorme capacidad de destruir cualquier movimiento que les perturbe seriamente y que tienen una probada determinación histórica para hacerlo y Podemos debe decir como piensan evitar esto en círculos pacíficos, levantando las manos pintadas de blanco, el día que los yates de Benalmádena y Marbella y de todos los puertos deportivos de España salgan despendolados y cargaditos de bolsas con euros, hacia Montecarlo o Gibraltar, como lo hicieron con bolsas de dólares y de joyas y oro desde La Habana hacia Miami. Qué hacer el día en que ese inmenso poder empiece a apretar las tuercas a fondo para mantener sus privilegios, si los ve en serio peligro. Hay que explicar bien a los ciudadanos los días amargos que deben esperar cuando el poder llegue a intuir una derrota electoral que permita a Podemos cambiar la a Constitución (no una derrota que ellos puedan "gestionar" con alianzas y chanchullos en los que son expertos). Hay que decirles en puridad y con toda honestidad que su victoria por mayoría absoluta implicara, necesaria y muy probablemente salvo milagro de Fatima y durante un importante periodo de tiempo, días, meses o incluso muchos años de sangre, sudor y lágrimas, antes de ver una pequeña luz de justicia al final del túnel transformador de esta sociedad. Esperar poder realizar estos cambios sin forzamiento, que seguramente debería ser violento si se quiere llevar a cabo, es bastante ilusorio, aunque uno siempre puede creer en milagros. Hay que tomarse en serio lo de la falacia de "acabar con el austericidio", que es la muletilla de la socialdemocracia de estos momentos hasta la siguiente alternancia, haciendo creer a la gente que si ellos llegan al poder, llegarán inmediatamente días de vino y rosas y salarios dignos mínimos automáticos, sólo con votar y sin salir a la calle o a las barricadas y a la zanja o al surco a defenderlos con extrema dureza y una resistencia esperada del poder financiero muy violenta en todos los ámbitos: desde el mediático hasta el del estrangulamiento financiero, pasando por el toque de trompeta de la amenaza militar por rotura de las "normas de convivencia democrática". Hay que esperar, no que Podemos en el gobierno decida salirse del euro, sino que el poder financiero incluso llegue a expulsarlo de él. Si se ha de ser honesto, eso es lo que hay que prometer: la transformación radical, como la tortilla, sólo se puede hacer rompiendo huevos. Y dejar que empiecen a escandalizarse ya mismo (lo de ahora, aunque parezcan escandalizados, no es nada comparado con lo que iba a ser si realmente temieran un inminente cambio sustancial), no el mes anterior al que el CIS indique que Podemos tendrá mayoría absoluta, si dejan que llegue ese momento. Cambiar la judicatura, rasgando muchas togas ilustres y mandando a hacer puñetas muchas puñetas; la bancaria asustando mucho al capital financiero europeo y español; la energética nacionalizando y expropiando y además rezando para que quienes dominan el mercado global de suministro de combustible te quieran seguir vendiendo un barril de petróleo pagado en pesetas nuevas. El estamento militar, con cambios que muchos imaginan y pocos detallan, para evitar nuevos paseos de tanques a lo Milans del Bosch hacia TVE. To er mundo e gueno, si, pero a la hora de la verdad,a lo peor no lo somos tanto. Esto daría para cinco volúmenes. Mientras no vea que se pide a la gente que esperen con su victoria tiempos de inmensos sacrificios, de llanto, sudor y lágrimas y enorme perseverancia en la segura adversidad que tendrán que afrontar y se siga vendiendo que yes, we can, sin enfrentar las consecuencias, hay algo que me falla."

jueves, 28 de agosto de 2014

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Apocalipsis: El ascenso de Hitler

Intervención de Adolf Hitler en el Reichstag

Documental del producción francesa que relata,con fotografías e imagenes, el surgimiento del nazismo en Europa tras la crisis capitalista de 1929, la propaganda de Goebbels, los discursos de Adolf Hitler y el encumbramiento del Partido Nazi que finalmente se hace con el control del parlamento Alemán ,el Reichstag.
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miércoles, 20 de agosto de 2014

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Coliflor Violeta de Sicilia

Nombre común: Coliflor Violeta de Sicilia
Nombre científico: Brassica oleracea var. botrytis
Familia: Crucíferas.
Origen: Asia.
Ficha de cultivo




jueves, 14 de agosto de 2014

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Razas de gallinas: Brahma Gigante de la India

La Brahma Gigante es una gallina de origen asiático.Su nombre proviene del río Brahmaputra ,de la India.Es reconocido que fue creada en América a partir del cruzamiento de aves importadas de China en 1840,Shanghais y Malayas.
Huevos: 55 gramos minimo;color de cáscara de amarillo a marrón rojizo.
Peso: Gallo de 3,5 a 5 kg - Gallina de 3 a 4,5 kg
Diametro de las anilas: Gallo 27 -Gallina 24

Gallo Brahma Leonado armiñado con negro

Gallina Aperdizada plateada con mallado multiple


Gallo aperdizado plateado


Fotografias realizadas con Panasonic Lumix DMC-FZ28

domingo, 10 de agosto de 2014

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Domenico Losurdo: Stalin, historia y crítica de una leyenda negra


Libro en pdf

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Fuente
“Pero nosotros no somos estalinistas”. Un poco como los católicos contemporáneos que no tienen nada más urgente que rechazar al Papa, los comunistas actuales se despegan tanto como pueden del período durante el que el comunismo, no fue una simple “hipótesis”, sino un movimiento que reunía millones de personas, con un peso real en la historia, y que fue el período de Stalin. El filósofo italiano Domenico Losurdo no comparte esta forma de fuga de la historia o de autofagia de los comunistas, como lo llama, y es seguramente por eso que consagró un libro al hombre que fue a la vez uno de los más adulados y uno de los más odiados del siglo XX y que personificó más que cualquier otro carácter prometeico [1] de su tiempo.

Reflexiones sobre Stalin, a partir del libro de Domenico Losurdo, Stalin, historia y crítica de una leyenda negra; traducido del italiano por Marie-Ange Patrizio, con un epílogo de Luciano Canfora; Aden, Bruselas, 2011.


Aunque el autor desmonta la “leyenda negra” forjada entre otros por Arendt, Conquest, Kruschev y Trotski, este libro no es una apología de Stalin (aunque se le acusará de serlo) sino que más bien es una tentativa para sacar a Stalin de la demonología occidental, donde ocupa un lugar destacado al lado de su “hermano gemelo” Hitler, y hacerle entrar en la historia, una historia ciertamente trágica, pero que no se resume en la lucha del Bien democrático contra el Mal totalitario. El autor aborda de frente varios temas sensibles, como la conducción de Stalin de la guerra patriótica (1941-1945), la hambruna en Ucrania, los campos, la industrialización forzada, también el antisemitismo, y lo interesante es que el autor se apoya para ello en fuentes no comunistas.

Losurdo pone de manifiesto que las prácticas de deportación o trabajos forzados denunciadas como “monstruosas” cuando se debían a los estalinistas, eran perfectamente aceptables para el Occidente liberal cuando éste las aplicaba a los pueblos colonizados. Este libro ofrecerá quizá un antídoto a la culpabilización en la que se encierra a muchos comunistas desde hace décadas.


Debería sobre todo permitir ver al régimen soviético como una dictadura desarrollista, para utilizar las palabras de Losurdo, cuyo objetivo principal no tenía nada que ver con el socialismo tal se entendía antes de 1917, sino que apuntaba a que Occidente fuese alcanzado por un país atrasado. Toda la obra de Stalin puede resumirse en estas frases de Isaac Deutscher (que no le tenía el menor aprecio: “encontró una Rusia que trabajaba la tierra con arados de madera y la dejó propietaria de la pila atómica… Un resultado similar no habría podido obtenerse sin una profunda revolución cultural con la que se enviase a todo un país a la escuela para darle una amplia instrucción”. (Citado por Losurdo, p.12). Deutscher habría podido añadir que todo se hizo en un clima de hostilidad internacional y sabotaje inaudito y fue acompañado por la creación de un potente ejército que venció prácticamente solo al fascismo. Por supuesto fue el resultado de una dictadura feroz, ¿cómo podríamos imaginar que se hubiese realizado de una manera diferente? ¿Y cómo habríamos podido imaginar que todo eso fue realizado por el loco sanguinario, estúpido e inculto descrito en la “leyenda negra”?

¿Qué conclusiones políticas sacar del libro de Losurdo? Bertrand Russell [2] observaba, ya en 1920, que “los bolcheviques pasan por ser los aliados del socialismo occidental avanzado, y desde esa posición son propensos a serias críticas…. Pero como gobierno nacional, una vez eliminado su camuflaje y al considerarlos como los sucesores de Pedro el Grande, realizan una tarea necesaria, aunque ingrata.” El error fundamental de los comunistas occidentales fue dejarse engañar por el “camuflaje”, y hasta de pervertir así la idea del socialismo, definiéndolo como la obra de “sucesores de Pedro el Grande”. Así, inauguraron una tradición, que continúa, la desconfianza de la izquierda hacia las libertades democráticas (entre otras la libertad de expresión), percibidas hoy como “burguesas”, dado que se habían suprimido en la URSS, mientras que antes de 1917, los socialistas, sin distinción de tendencias, tanto reformistas como revolucionarios, habían defendido estas libertades.

Pero en lo que la izquierda occidental “radical” se convirtió, con la “desestalinización” y sobre todo después de mayo de 68, es una mezcla de subjetivismo y utopía que es, en muchos aspectos, peor que lo que eran los partidos comunistas occidentales en la época “estalinista”. Esta izquierda admitió progresivamente la idea de que el final de la URSS significaba el final del socialismo (lo que equivalía a perpetuar bajo forma invertida el error fundamental de los estalinistas) y la renuncia a todo proyecto radical de transformación socioeconómica. De esa manera, abandonó poco a poco a la mayor parte del pueblo, concentrándose exclusivamente en los “excluidos”: minorías sexuales, sin papeles, personas carenciadas provenientes de la inmigración. El discurso transmitido a la mayoría ya no fue un discurso vuelto hacia el futuro (“construir el socialismo”) sino hacia el pasado, y no pretende unir sino culpabilizar: sobre el holocausto, el colonialismo, el racismo, la degradación ecológica o, con respecto a los raros partidarios de la izquierda clásica, a culpabilizarlos por el estalinismo. Los propios mitos europeístas o alter-europeístas, justificados por la culpabilización antinacionalista, eliminaron toda reflexión política real y nos encierran en una regresión social sin final. El internacionalismo “proletario” fue sustituido por el “derecho de injerencia humanitaria”. El control del discurso, en nombre del antirracismo y el antifascismo, es aún más totalitario que antes: para la izquierda actual, es bien más grave pronunciar una frase racista que privatizar un banco público.

A pesar de todos sus defectos, los comunistas occidentales “estalinistas” peleaban por causas generalmente justas: la lucha contra el fascismo, las políticas de progreso social y la descolonización. En la actualidad, la izquierda occidental está -con su retórica grandilocuente sobre los derechos humanos- sin proyecto, sin futuro y completamente al margen de la historia real.

El libro de Losurdo quizás permitirá a los comunistas, apropiándose nuevamente de una visión realista de su historia, comenzar a reinventarse un futuro.