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sábado, 9 de noviembre de 2013

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Crisis Energética, Cambio Climático y Colapso Ecológico: un triángulo diabólico

Por Ramón Fernández Durán
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El uso de los combustibles fósiles, así como su progresivo agotamiento, ha activado y está profundizando dos nuevas e importantes dimensiones de la Crisis Global: el Cambio Climático en marcha y el Colapso Ecológico mundial. El primero más conocido y publicitado, y el segundo hasta ahora un gran desconocido, en general, más aún que la Crisis Energética global que enfrentamos. Sobre todo en cuanto a la Crisis de Biodiversidad planetaria se refiere, pues el Capitalismo Global estaría provocando ya la sexta extinción mundial de especies (Fdez Durán, 2011).


De esta forma, como nos decía André Gorz, el desarrollo de las fuerzas productivas auspiciadas por el funcionamiento del capital, y posibilitadas por los combustibles fósiles, ha implicado cada vez más el desarrollo de las fuerzas destructivas que el metabolismo urbano-agroindustrial ha generado (Valdivielso, 2008). Esto está siendo especialmente cierto en los últimos años conforme se van agotando los recursos fósiles de mayor calidad y más accesibles, y es preciso recurrir a la explotación de nuevos recursos de cada vez menor calidad y más difíciles de alcanzar y poner en el mercado (petróleo pesado, arenas bituminosas, crudo en aguas profundas o muy profundas, petróleo ártico o en selvas tropicales, etc.). Impactos que se acentúan claramente con el creciente uso del carbón que está aconteciendo para hacer frente a una demanda energética en ascenso, sobre todo de energía eléctrica. El carbón es el combustible fósil más contaminante y que más contribuye al cambio climático en marcha.

Y el siglo XXI está volviendo a ser el siglo del carbón, como lo fue el siglo XIX (ver figura 5) (Murray, 2009). Sin embargo, en el siglo XX, la Era del Petróleo, el carbón para nada desapareció de la escena, sino que su consumo se multiplicó por cinco, aunque no fuera algo tan “visible” y conocido. El carbón es hoy en día responsable de casi la mitad de la generación eléctrica mundial, y en EEUU del 50% (Heinberg, 2009). El sucio carbón es pues la energía clave de la actual Sociedad Hipertecnológica, que depende para su funcionamiento de un océano in crescendo de energía eléctrica barata.

Así pues, la Crisis Energética, el Cambio Climático y el Colapso Ecológico global están íntimamente relacionados y se configuran como un triángulo diabólico para el futuro de la Humanidad y el Planeta Tierra. Es curioso, muy curioso, que desde importantes instancias de poder global (aunque para nada desde todas), se nos hable de uno de sus vértices: el Cambio Climático y sus consecuencias (aunque no de sus causas profundas). Pero se obvia totalmente, o casi totalmente, al menos hasta ahora, la más que inminente Crisis Energética global y el Colapso Ecológico, que también está en marcha, y que está adquiriendo ya la dimensión de verdadero Ecocidio mundial. No en vano se dice que hemos entrado ya en una nueva era geológica: el Antropoceno (Fdez Durán, 2011). Y sobre todo, resulta aún más curioso constatar esta tendencia cuando para el actual Capitalismo Global el declive energético es un problema mayor en el corto plazo, en el que forzosamente opera, que el Cambio Climático, cuyas consecuencias son todavía limitadas, a pesar de su gravedad, pero que no afectan aún a las dinámicas centrales de la expansión y concentración del capital, aunque por supuesto sí lo harán en el medio y largo plazo.

Incluso el Colapso Ecológico, el problema quizás más grave para el futuro de la Humanidad, está siendo un problema mayor para las dinámicas de crecimiento y acumulación del capital que el Cambio Climático en marcha, cuyas peores consecuencias hasta ahora se están manifestando sobre todo en los ecosistemas y territorios de los espacios más periféricos y sobre las poblaciones más empobrecidas. El porqué, a nuestro entender, de esta enorme paradoja lo intentaremos abordar más adelante en el texto (Fdez Durán, 2011 b), pues es preciso no olvidar que los problemas ecológicos siempre hay que contemplarlos desde una perspectiva de la Ecología Política. Es decir, desde la lógica del poder. Dichos problemas forman parte del funcionamiento de un sistema, en este caso el actual Capitalismo Global, y sus estructuras de poder mundial (político, empresarial, militar) muestran unos y ocultan otros, de acuerdo con sus intereses y tensiones, y por supuesto de la conflictividad social que generan, a través del manejo y manipulación del lenguaje y el discurso dominante.


La lógica de funcionamiento y expansión del actual Capitalismo Global no sólo está chocando ya con los límites de la Biosfera, sino que internamente está creando situaciones crecientemente insostenibles en cuanto a la desigualdad y capacidad de reproducción social de las sociedades humanas que ha engullido bajo su dominio, sobre todo en las grandes metrópolis del planeta. Muchas de ellas cada día más polarizadas socialmente e ingobernables, sobre todo las Megaciudades del Sur Global, donde más proliferan los comportamientos patológicos, que se intentan enfrentar con un fuerte incremento de la represión y la población reclusa. En dichas metrópolis, la pobreza y la violencia se ceban especialmente sobre las mujeres, sobre cuyas espaldas recaen las tareas de reproducción social. Se está produciendo pues un conflicto creciente entre la lógica del capital y la lógica de la vida. De esta forma, la expansión capitalista depende de dos ámbitos imprescindibles para seguir creciendo: la Naturaleza y el espacio doméstico, ambos hasta ahora gratuitos y ambos en gran medida al límite de su capacidad de sustentación al principio del nuevo milenio. Uno, por las Crisis Energética y Ecológica en marcha, y, el otro, por la crisis imparable de las tareas de cuidado y reproducción. Y los dos imprescindibles para el mantenimiento de la vida humana y no humana. Además, todos los seres humanos somos interdependientes y ecodependientes, pues el Homo economicus competitivo e independiente de otros y de la Naturaleza es una absoluta ficción (Herrero, 2008; Orozco, 2008; Charkiewicz, 2009).

Sin embargo, es patente la invisibilidad de las Crisis Energética y Ecológica y de reproducción social. La tremenda capacidad de ocultación de la Aldea Global, y el hecho de que el mensaje institucional y corporativo sea (hasta ahora) que a pesar de todo caminamos hacia la “sostenibilidad social y ambiental”, había instalado al nuevo Capitalismo Global en una complacencia inusitada, lubricada además por la capacidad de consumo de las clases medias, en especial de los países centrales, y sobre todo de las elites planetarias. Es más, los patrones de vida y consumo de las mismas son los que sirven de reclamo a la población mundial, activados por la industria publicitaria que los proyecta al mundo entero. Así pues, el sistema urbano-agroindustrial mundial es como un iceberg, del que se nos muestra su lado más amable, la parte visible por así decir, pero se nos oculta sus lados más oscuros y crecientes, que se tornan invisibles mediáticamente, permaneciendo pues sumergidos. O se proyectan de tanto en tanto como forma también de inculcar el miedo colectivo, generar pasividad y garantizar la gobernabilidad de las sociedades. Sin embargo, ese lado oscuro se está haciendo cada día más patente y difícil de ocultar, como resultado de la Crisis Global multidimensional en marcha. Una crisis que está haciendo que una gran parte de la Humanidad se haya convertido en superflua para las dinámicas del capital, pues no se interesa por ella ni como productores (sobra mucha fuerza de trabajo), ni como consumidores (hay mucha miseria). La Sociedad del Trabajo ha entrado en fuerte crisis con el nuevo Capitalismo Global, pero esta situación experimentará importantes transformaciones cuando irrumpa con toda su fuerza la Crisis Energética y quiebre la globalización, demandando más trabajo humano y animal.

Ecologistas en Acción

miércoles, 26 de mayo de 2010

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San Glorio, el campo de golf de la Estacion de San Isidro y pelotazos varios


En estos tiempos de tormenta economica y de recortes sociales los especuladores se adaptan a nuevos nichos ecologicos, no es ningun secreto las casas no valen lo que nos decian, el ladrillo ya no es negocio y ahora buscan mejores lugares donde depredar.
¿Es posible jugar al golf en una estacion de esqui? parece absurdo pero es realidad , al menos eso pretendia la promotora Ski Golf Resort que abandona el ambicioso proyecto de expansión urbanística de la estación invernal , la excusa el retraso en la ejecución de la nueva línea eléctrica por parte de Diputacion de Leon ademas reclaman seis millones por daños y perjuicios causados por la falta de luz en San Isidro , por pedir que no quede ,no sera que se han dado cuenta tarde de que la cosa esta muy malita, ya se sabe los costes siempre por cuenta publica y los beneficios privados.









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domingo, 1 de noviembre de 2009

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La interesada campaña en favor de las bombillas de bajo consumo (parte 1)

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Lo que son las bombillas de bajo consumo
El uso indiscriminado de lámparas de bajo consumo es estúpido: resulta más caro, y es dañino para las personas y para el medio

Ramón Carratalá Sevila

La tecnología de las lámparas de bajo consumo no representa un adelanto novedoso. En realidad no son más que los tubos fosforescentes de toda la vida (también llamados "fluorescentes", "neones", etc.), que se han ido perfeccionando y compactando a lo largo de los años. Pero ahora, desde hace casi 30 años, también se presentan acoplados a un casquillo convencional o a una conexión pin; y los tubos no necesariamente son rectos, sino que pueden ir doblados o enrollados para reducir espacio (lo que también reduce algo su eficiencia para alumbrar).

Aunque existen diversas variedades, dependiendo de la mezcla de gases y de otros materiales que se utilizan, en esencia todos son lo mismo...

Se emplea vapor de mercurio a baja presión dentro de un tubo de vidrio revestido con fósforo. Y al conectar la corriente eléctrica, que depende de una reactancia y un cebador, el vapor de mercurio calentado por unas resistencias hace que el fósforo se ilumine.

La utilización de los fosforescentes de diversos tipos existentes es muy aconsejable, por muy diversos motivos. Pero es igualmente importante comprender que no sirven para todo.

El uso racional y correcto de los fosforescentes ya era una realidad totalmente implantada en el último cuarto del siglo XX. En realidad tal vez hayamos retrocedido algo, debido al estilo lujoso moderno en algunos domicilios, que ha introducido el uso de halógenos superfluos y ha reducido el empleo de los tradicionales "fluorescentes" en las cocinas.

Su perfeccionamiento y compactaje permiten sobre todo una calidad de alumbrado mejor para sus usos tradicionales; y también una incorporación, no demasiado relevante ni revolucionaria a algunos nuevos usos. Pero la moda "pseudo-ecológica" que pretende la implantación de un uso universalizado de este tipo de iluminación no obedece a criterios de racionalidad (y por ello el consumidor doméstico se ha mostrado tan reticente a su utilización; pues, al margen de su precio, y sin necesidad de tener conocimientos científicos, es muy capaz de apreciar al menos que es una luz "desagradable" que le cansa más los ojos).

No todo son ventajas en las lámparas de bajo consumo...

> Son bombillas lentas, que no sirven para zonas de paso (pasillos; escaleras; cuartos de aseo; y cualquier lugar, en general, en el que vayamos a permanecer un corto espacio de tiempo), pues su rendimiento óptimo sólo se alcanza tras varios minutos. Mientras que las incandescentes se encienden y apagan instantáneamente.

> Además, si se encienden y se apagan con frecuencia, se estropean rápidamente.

> Sólo las de muy alta gama, con equipos electrónicos y precios prohibitivos son menos problemáticas en cuanto a velocidad para alcanzar un rendimiento aceptable y al deterioro por encendidos y apagados frecuentes (aunque siguen estando en desventaja con las incandescentes).

> El mecanismo que genera el encendido consume de golpe una cantidad importante de energía eléctrica. Dicho gasto resultará compensado por el bajo consumo que requiere el mantener la iluminación activada. Así que la reducción de consumo energético será inversamente proporcional al número de encendidos y directamente proporcional al tiempo que necesitemos que permanezca encendida la lámpara (aunque esta reducción del consumo final, por el bajo consumo que requiere el mantener la lámpara encendida, se estabiliza tras cierto número de horas de activación ininterrumpida, a partir de las cuales ya no se puede reducir más). Por lo que, un encendido y apagado repetido, para obtener tiempos de iluminación no prolongados suficientemente, harán que este tipo de alumbrado resulte más costoso energéticamente; mientras que resultará rentable para espacios que deben de permanecer continuamente iluminados.
Con las incandescentes, el control del consumo es sencillísimo, pues el encendido y apagado no afecta al consumo (sino sólo la permanencia, que se puede ajustar al mínimo imprescindible).
En cuanto al ahorro potencial para el bolsillo, las personas que se han molestado en hacer experimentos en condiciones reales normales, en el uso doméstico ideal (no en lugares como almacenes u otras instalaciones en que ya se venían utilizando los fosforescentes de forma sistemática; sino en pequeñas oficinas, terrazas, o entornos similares que requieren iluminación continua y que también estaban frecuentemente iluminados por tubos fosforescentes no compactos), afirman que el ahorro económico conseguido con las lámparas compactas de bajo consumo es muy variable -dependiendo de muchos factores- (según algunos, el coste a largo plazo se podría quedar en torno a un 50 % ; pero en cualquier caso, normalmente, nunca se reduciría tanto como se publicita).
Nota: La estimación de ahorro publicitada por Philips, del 71 %, es un ejemplo teórico algo discutible para su modelo Master PL Electronic de 20w nominales. Supuestamente, tras ser comprada por 16’35 euros, tendría que funcionar durante 15.000 horas; compitiendo con 15 bombillas incandescentes clásicas de 100w nominales de un modelo y marca que no especifica, que durasen 1.000 horas cada una y hubiesen sido compradas a 0’94 euros la unidad.

> Las lámparas de bajo consumo son muchísimo más sensibles a la temperatura ambiente que las incandescentes. Les afectan las temperaturas bajas; pero aún más las altas. De modo que la durabilidad indicada sólo es cierta en las condiciones óptimas y constantes a las que se han hecho las mediciones en fábrica. Y se reducirá muchísimo si se instalan en elementos cerrados en que se acumule el calor, como los plafones (o incluso las propias carcasas con cubierta de vidrio esmerilado, para ocultar los tubos, que ya incorporan de fábrica algunos modelos).
Mientras que las incandescentes funcionan perfectamente a cualquier tempe-ratura razonable (y se pueden utilizar, sin problemas relevantes, tanto en una nevera, como en un horno, o sobre los fogones).

> El tipo de luz es de calidad comparativamente muy inferior a la que proporciona cualquier tipo de bombilla incandescente.
Es una luz mortecina -independientemente de su intensidad-, plana, sin calidez, que modifica mucho la percepción de los colores (estando totalmente excluida para trabajos fotográficos, grafismo, pintura y otras artes plásticas, etc.; y siendo rehuida en la hostelería de calidad por el aspecto lastimoso y poco atractivo que confiere a la comida). Mientras que la luz incandescente genera un alumbrado con un espectro luminoso muy próximo a la luz natural, incluso con bombillas de tipo estándar y baja calidad (existiendo diversos tipos de lámparas especializadas que ofrecen todo tipo de gamas cromáticas -algunas casi idénticas a la verdadera luz del Sol-).

> Las equivalencias lumínicas entre las lámparas de bajo consumo y las incandescentes son engañosas. La potencia en watios sólo mide el consumo (y ni siquiera dos bombillas incandescentes tienen porqué iluminar igual aunque tengan los mismos watios, sino que dependerá del modelo). Aunque, muy a grosso modo, se calcula que cada watio nominal de consumo de "bajo consumo" produce un alumbrado aproximado al que generan 4 ó 5 watios de incandescencia (aunque esto no quiere decir que el coste de iluminación sea 5 veces menor, ¡más quisiéramos!). Las únicas comparaciones válidas son las que se realizan en lúmenes.
Pero incluso, a igualdad de lúmenes indicados por el fabricante, al menos la sensación subjetiva es de que alumbran algo menos las de bajo consumo. Además, aunque algunas pueden llegar a sobrevivir hasta 10.000 horas antes de dejar de funcionar, con el tiempo se desgastan y van perdiendo intensidad (más del 20 % tras las 2.000/5.000 horas primeras horas -según la calidad-). Mientras que las incandescentes no pierden nunca intensidad -salvo en algunos casos excepcionales en que el cristal termina por ennegrecerse-; sino que terminan por fundirse.

> Con una lámpara de bajo consumo es muy difícil alcanzar niveles altos de intensidad de iluminación. Y ello llega a ser un problema importante cuando queremos concentrar mucha luz sobre un espacio determinado. Puesto que para alcanzar mayores niveles de alumbrado es necesario utilizar un espacio significativamente mayor y más lámparas.
Cuando los requerimientos son especialmente altos, resulta prácticamente absurdo e inviable el recurrir a instalaciones con lámparas de bajo consumo. Y en ciertas labores de riesgo, como la cirugía, están absolutamente descartadas (por lo que la futura ley, basada en la proposición de ley aprobada el 25/6/2008, se verá obligada a hacer excepciones -tal como ya se ha recomendado-, para garantizar la comercialización de lámparas incandescentes de alta intensidad fuera de los circuitos accesibles para el consumidor doméstico normal).
Por otra parte, tampoco se pueden utilizar con los mecanismos de reostato para regular la intensidad de luz (lámparas o llaves que incorporan un botón -o una regleta-, que permite subir o bajar la intensidad de la luz de forma continua), puesto que sólo trabajan a un voltaje fijo; ni tampoco en detectores de presencia; ni con fotocélulas; ni con temporizadores electrónicos (domótica); ni con aparatos electrónicos en general.

> La frecuencia de parpadeo y el espectro luminoso de la lámpara de bajo consumo la hacen dañina para la vista. De manera que nunca debería de utilizarse para tareas con alto requerimiento visual (leer y escribir, costura, relojería y joyería, y trabajos manuales de precisión en que se manejan piezas pequeñas, etc.). Mientras que esto no ocurre con las bombillas incandescentes, con las que tan solo hay que adecuar la intensidad -y la modalidad cromática, cuando sea necesario- al tipo de tarea (por ejemplo, entre 800 y 1000 lúmenes de flujo luminoso por m² para la lectura).

> Su forma y tamaño (menos versátil que las bombillas incandescentes) condicionan enormemente su utilización en mobiliario de iluminación; y con frecuencia no son compatibles con elementos diseñados para las lámparas incandescentes (plafones, farolillos, flexos, lámparas, aparatos con iluminación propia, etc.). Además, su forma (inevitable por cuestiones técnicas) impide el lograr alumbrados razonablemente focalizados a diferencia de las incan-descentes. Siendo, además, imprescindible aumentar el recorrido de los tubos (su superficie) para incrementar la intensidad lumínica (por lo que las lámparas que nos proporcionan un alumbrado razonable suelen ser largas o voluminosas).
Mientras que las bombillas incandescentes pueden tener casi cualquier forma y tamaño, aunque por cuestiones prácticas y de eficiencia se utilice cierta forma estándar de forma habitual, limitándose otras posibilidades a facilitar la iluminación estética o decorativa.

> El argumentar, como ventaja, el que generan menos calor en el ambiente es cuando menos discutible... La pequeña cantidad de calor que generan las incandescentes, que se argumenta que eventualmente incrementaría nuestro consumo de aire acondicionado, también producirá lógicamente -en la misma medida- una reducción del consumo de calefacción.

> La reducción del coste económico para la economía familiar es cada vez más discutible, pues además de que las lámparas de bajo consumo son considerablemente más caras (especialmente las de buena calidad), el coste del kilowatio es ajustado por el oligopolio de las empresas energéticas para mantener su incremento de beneficios independientemente de lo que se consuma. De manera que a medio plazo, el balance económico será forzosamente desfavorable al consumidor. Y tan sólo habrán obtenido algún ahorro significativo, durante un tiempo limitado, los que se cambiaron al bajo consumo de forma precoz. Conviene saber, además, que existe una gran disparidad de calidades -y de precios- en el mercado, en cuanto a las lámparas de bajo consumo (y que el etiquetado no nos orienta suficientemente sobre ello). Porque la cosa no sólo afecta de modo muy importante a su longevidad, que en el caso más extremo del que tengo referencia se reduce, por las propias indicaciones del fabricante, a tan solo 1000 horas (lo mismo que casi todas las incandescentes) frente a las 10.000 ó 12.000 que se indican más habitualmente (o las 20.000 que se indica para las de mejor calidad); sino que también afectará a su intensidad, calidad de espectro lumínico, estabilidad, toxicidad potencial de los residuos, y seguridad de su uso para la salud.
En cuanto a la longevidad, no hay que guiarse por el número de "años de vida" indicados por el fabricante. Esta indicación debe de venir con un asterisco que hace referencia a un calculo bastante arbitrario que resulta de dividir el número de total de horas estimado entre una cantidad diaria variable según el modelo (¡¡que puede ser, por ejemplo, de 2’7 horas diarias!!).

> Las más aceptables son las que poseen reactancias electrónicas a partir de los 20.000 Hertzios (ya existen de 35.000/40.000 Hz). Aunque tampoco son tan recomendables como las incandescentes para tareas de alto requerimiento visual; y resultan carísimas y difíciles de encontrar. Pero las más habituales funcionan a 50/60 Hz; y no sólo dañan la vista, sino que inducen al cerebro a funcionar en ritmos que generan tensión y fatiga (que se puede manifestar como dolor de cabeza, irritabilidad, bajo rendimiento, depresión, somnolencia y entontecimiento, etc.).

> Dado que la luz que producen emite radiaciones ultravioletas dañinas, es necesario fabricarlas con determinadas pinturas protectoras que filtren dichas radiaciones. De manera que es importante que estén fabricadas con materiales de calidad y que se sometan a ciertos controles, para que podamos estar tranquilos de su completa inocuidad.
Por el contrario, aprovechando dichas radiaciones peligrosas, se fabrican también en una modalidad en que el cristal de los tubos es trasparente, para utilizarlas para la destrucción de gérmenes (por ejemplo, en aparatos que la aplican para la depuración del agua). Las incandescentes son siempre absolutamente inofensivas en este sentido.

> Crean interferencias radioelectricas y electromagnéticas (que se pueden detectar a veces, por ejemplo, por algunos receptores de radio); aunque la importancia de éstas, que antes era muy notoria y molesta, se ha ido reduciendo muchísimo hasta niveles muy razonables.

> Son altamente contaminantes y peligrosas para el medio ambiente (contienen mercurio -entre 2’5 mg y 8 mg por lámpara-, entre otros componentes poco recomendables), por lo que hay que evitar, a toda costa, el que se rompan; y deberían depositarse en contenedores de recogida selectiva especiales, que en este momento sólo existen en el interior de algunos comercios especializados (aunque no se tiene muy en cuenta el peligro de ruptura y se gestionan normalmente de una forma absolutamente desastrosa). Mientras que las incandescentes se pueden tirar a la basura normal.

> Además, hay que tener en cuenta la gran desventaja, desde el punto de vista ecológico, de que cuando utilizamos este tipo de alumbrado en su formato tradicional (tubo alargado que se monta en un chasis), o en el moderno formato de conexión pin (en el que el aplique contiene la reactancia y el cebador), estamos manejando los elementos necesarios de forma independiente. De manera que también los iremos sustituyendo, elemento a elemento, conforme se vayan estropeando cada uno de ellos. Y que esto resulta imposible en las más modernas lámparas compactas de bajo consumo (que son, fundamentalmente, las que sustituirían a las incandescentes), porque todo se halla integrado de forma inseparable; lo que nos obligará a desechar todo el conjunto cada vez ante el más mínimo fallo (una cómoda práctica consumista y derrochadora que se nos ha ido imponiendo en todo tipo de objetos, pero que no deja de ser extremadamente destructiva y antiecológica).

Imposición injusta al ciudadano

La iniciativa de los gobernantes españoles de imponer, por ley, a los ciudadanos el uso general de alumbrado de bajo consumo no es novedosa ni está justificada. Un precursor de esta medida fue Fidel Castro, cuando impuso una ley similar en Cuba. Un país en el que medidas extremas como ésta no deben de extrañarnos, si se considera que una gran parte de la población subsiste en una cierta pobreza y atraso en la mayor parte de las facetas de su vida; que está sometido a un bloqueo que le sume en una carencia de todo tipo de recursos; y que se funciona secularmente de forma dictatorial.

En España, tras comprobar, durante décadas, que los ciudadanos no están dispuestos a realizar dicho cambio más allá de lo razonable -ni siquiera con las campañas que subvencionaban fuertemente su compra-, ahora se nos obligará dictatorialmente, con pretextos electoralistas que responden a un estilo de populismo demagógico, mediante la prohibición de la comercialización de las bombillas incandescentes (que ofrecen una iluminación de mayor calidad) en un plazo de 3 años.

Y una vez más se aplica un pseudoliberalismo de la ley del embudo: existe una libertad cada vez mayor para la explotación de las personas y la especulación económica; pero el ciudadano esta cada vez más controlado y coaccionado, y pierde progresivamente todas sus libertades (hasta la de elegir la bombilla para leer de la mesita de noche).

En conclusión...

Las lámparas de bajo consumo solamente son aconsejables para lugares que precisan de un alumbrado constante durante periodos relativamente prolongados, y en que no sea necesario un alumbrado de calidad por el requerimiento visual de las tareas a desempeñar. No se debe utilizar lámparas de bajo consumo para leer, ni para desarrollar otras actividades que requieran fijar la vista.

Las lámparas de bajo consumo, además de ser gravosas para la vista, ocasionan otros problemas de salud en quienes hacen un uso prolongado de ellas, que pueden llegar a ser verdaderamente importantes a largo plazo (especialmente las que no son de la gama más alta y funcionan por debajo de los 20.000 Hz).

En las viviendas, normalmente, las posibilidades de un uso racional de lámparas de bajo consumo es muy limitado. Las lámparas de bajo consumo son muy contaminantes y peligrosas para el medio ambiente, por lo que es muy importante evitar su rotura y realizar una recogida selectiva para su adecuado procesado con las máximas garantías de seguridad.

Un uso inadecuado de este tipo de iluminación no es inteligente desde el punto de vista económico, ni energético. Y es perjudicial para las personas y para el medio ambiente.

La imposición por ley del uso generalizado de las lámparas de bajo consumo, mediante la prohibición de las incandescentes -que siguen siendo totalmente imprescindibles- no constituye un avance real para la auténtica causa ecologista, sino que es una absurda medida simbólica "para la galería" de carácter demagó-gico; y responde a una concienzuda campaña promovida por la asociación que engloba a las más importantes multinacionales de la fabricación de lámparas que está liderada por Philips Lighting (el inventor de las lamparas compactas de bajo consumo y su mayor productor mundial), que han acordado recientemente abandonar progresivamente la fabricación de las bombillas incandescentes clásicas, hasta eliminarlas por completo antes del 2016 en Europa y Estados Unidos.
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La interesada campaña en favor de las bombillas de bajo consumo (parte 2)

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Ramón Carratalá Sevila
Sobre los diferentes tipos de lámparas comercializadas como de "bajo consumo"…

– Este artículo hacía referencia a lo que ha venido siendo denominado en España “lamparas de bajo consumo” desde hace casi treinta años: las lamparas fosforescentes compactas (CFL en inglés). Y es aplicable, por extensión, a todos los sistemas de iluminación “fosforescente”.
Sin embargo, desde su publicación en Julio del 2008, han salido al mercado algunos otros tipos de lamparas diferentes, que también se publicitan como de “bajo consumo” —o incluso “ecológicas”— (denominaciones que no responden a ningún criterio estricto, ni están verdaderamente reguladas), y que quedan al margen del análisis expuesto en el artículo.
Ofrecen nuevos dispositivos de iluminación led, dicroica, halógena, e incluso incandescente tradicional mejorada. Que, en su mayoría, están todavía en constante evolución comercial, investigación y experi-mentación, sin que existan estándares comunes a todas las marcas. Y se justifican en que, dentro de la calificación legal de eficiencia energética EEL (una escala genérica que puntúa desde la G hasta la A), están evaluados por encima de la E (aunque los fabricantes saben que el término "ahorro de energía" está destinado únicamente a las lamparas de clase A; y que a partir de Septiembre del 2010 entrará ya en vigor la prohibición de su uso para todas las demás).
Estas nuevas lámparas son tremendamente diferentes entre sí, incluso desde el punto de vista del consumo energético, por lo que requerirían de sus propios análisis específicos.


Sobre los diferentes tipos de luz de las lámparas fluorescentes…

– Recientemente, con posterioridad a la redacción del artículo, han empezado a comercializarse unas nuevas lamparas compactas fluorescentes con distintas gamas de color, para superar el inconveniente que se reseñó respecto a su espectro luminoso.
Este es un aspecto de la luz que ya se trató en el artículo. Pero que no debe confundirse con la intensidad (medida en lúmenes); ni tampoco con el grado de intermitencia de la luz fluorescente —que la diferencia de la incandescente, cuyo flujo es continuo—, a la que se denomina "frecuencia de parpadeo" (medida en hertzios).

– Es demasiado pronto para emitir un juicio sobre ellas. Pero en cualquier caso lo seguro es que, de momento, no conviene guiarse por las denominaciones "luz cálida", "luz normal", etc. (puesto que los criterios para las denominaciones varían —a veces bastante— de unos fabricantes a otros).

– Las dos referencias más objetivas, para diferenciar unas de otras, son la indicación de la "temperatura del color" en grados Kelvin app y el índice de reproducción cromática I.R.C. (en inglés CRI: "colour rendering index").
Pero, lamentablemente, es frecuente que los fabricantes no indiquen la temperatura Kelvin. Y aún es mucho más raro que informen sobre el IRC (excepto en productos para iluminación profesional). En cuyo caso, el consumidor hará bien en presuponer que se trata de un producto mediocre (muy probablemente se tratará de una luz de 4000 K; y con un índice de reproducción cromática muy bajo —posiblemente, en torno a 50 IRC—, al que le faltarán casi totalmente determinadas frecuencias luminosas).
La "temperatura del color" únicamente compara el color que adquiere un cuerpo negro iluminado por una determinada fuente de luz, con el color que adquiere ese cuerpo negro calentado a una cierta temperatura medida en grados Kelvin (a menor temperatura el color tiende más al rojo; mientras que a mayor temperatura tiende más hacia el azul).
Esto sirve para orientar sobre el color de la luz, pero no informa sobre el espectro luminoso (tan importante desde el punto de vista biológico que, como saben los expertos en acuarios y en el cultivo de plantas con iluminación artificial, pueden observarse experimentalmente comportamientos absolutamente distintos en el crecimiento de plantas —y también en otros aspectos— cuando la iluminación procede de tubos de igual temperatura pero diferente IRC, pues algunas radiaciones luminosas pueden estar prácticamente ausentes).
El índice de reproducción cromática (IRC ó CRI) mide la capacidad real que tiene una fuente luminosa de reproducir con fidelidad los distintos colores de un objeto iluminado concreto, en comparación con la luz solar. Valorándose mediante una escala que va de 0 a 100, en la que el valor máximo patrón lo constituye la luz solar normal a las 12.00 del mediodía de un día sin nubes.
Y debe entenderse, que son dos baremos completamente independientes… Es posible, por ejemplo, obtener un blanco muy brillante (o con diversos tonos de color) combinando fuentes que emitan tan sólo ondas luminosas en 3 colores (como hacen los tubos trifosfóricos). Sin embargo, ello no proporcionará el mismo espectro luminoso que un dispositivo que emita luz simultáneamente en todas las bandas del espectro (como se intenta que hagan los tubos profesionales llamados de "espectro total", o "full spectrum"), que permitirá imitar con muchísima mayor fidelidad la luz solar natural.

– Esta tabla puede servir de alguna orientación respecto a la temperatura…
827K Blanco anaranjado.
Iluminación con tonalidad suave, de tipo "ambiental".
2000K Color similar al de la luz natural al atardecer con el sol en el horizonte.
2700K Blanco amarillento subido.
Iluminación "extra cálida".
·····
3000K Blanco cálido.
Muy cómodo para el ojo humano, es un color similar al de la luz natural
de la mañana antes de que el sol suba mucho.
El habitual en la iluminación artificial incandescente de calidad.
Recomendable para la mayoría de tareas de alto requerimiento visual.
·····
4000K Blanco frío (en inglés "cool white").
Subjetivamente, "mortecina" (incluso con buena intensidad).
El más habitual en los “fluorescentes” compactos y en los tradicionales.
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6000K Luz artificial denominada clásicamente "Luz Día", o "Luz Solar".
Existe desde hace muchos años en bombillas clásicas convencionales
que tienen el cristal de un color azul peculiar.
Especialmente diseñada para la lectura de texto sobre papel.


Sobre las lámparas fosforescentes compactas regulables…


– También ha aparecido, muy recientemente, algún modelo de lampara fosforescente compacta que debería de ser compatible con los sistemas de regulación de intensidad. Pero la información que ofrecen los fabricantes es insuficiente; y no ha habido tiempo material para establecer una completa valoración objetiva sobre todos los parámetros de eficacia y eficiencia en su funcionamiento.
En principio, a no ser que venga especificado de forma clara e inequívoca en su etiquetado, deberá presumirse que cualquier "lámpara de bajo consumo" (LF, LFC y LFCi) tiene las limitaciones que ya se indicaron en el artículo; y que son incompatibles con elementos electrónicos que induzcan variaciones en el flujo lumínico.


Sobre "mitos" y "verdades"…

– Debe quedar claro que determinada propaganda generada por algunas multinacionales del ramo de la iluminación, que se presenta como destinada a rebatir los "mitos sobre las bombillas de bajo consumo" —y que sirve de fuente, incluso, para algunas campañas institucionales patrocinadas por administraciones públicas y también por organizaciones privadas de diversa índole—, es realmente mero trabajo de marketing destinado a mejorar sus expectativas de beneficios. Y que no puede tomarse como una información desinteresada, completa, y totalmente fiable.
Como es habitual en la publicidad, se procura no mentir directamente. Pero no se ofrece toda la verdad, claramente expuesta. Sino que se enfatizan unas cosas y se intenta velar otras; procurando dar la mejor imagen posible, incluso induciendo deliberadamente a la confusión del consumidor cuando es conveniente.

– El programa de televisión "Cazadores de Mitos", emitido en España por Cuatro y otros canales televisivos, es muy divertido, ingenioso, e interesante. Pero debe comprenderse que es exclusivamente un programa de entretenimiento; y que, frecuentemente, no puede llegar a cumplir estrictamente con los requisitos de una experimentación científica verdaderamente rigurosa. Por lo que sus resultados y conclusiones son, a veces, muy discutibles y cuestionables en algunos aspectos [el programa mismo advierte explícitamente, a veces, de modificaciones en lo que correspondería a un experimento válido, ante la dificultad de llevarlo a cabo].
En este sentido, sus experimentos sobre iluminación —cuyas conclusiones diferían, en algunos aspectos, de lo que es comúnmente aceptado por los científicos de la industria especializada y también es ratificado por muchos consumidores— no sirven para determinar cual es la frontera entre algunas verdades y mitos.

– Por otra parte, es necesario ser consciente de que algunas tecnologías incorporadas a la iluminación son tan extremadamente nuevas que nadie ha tenido tiempo material para realizar ciertas investigaciones con un mínimo de rigor científico. Y de que cierta parte de lo que se publicita es mera especulación a comprobar.

viernes, 30 de octubre de 2009

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El horticultor autosuficiente (John Seymour)


Este libro viene a ser una 'extensión' o complemento de otro libro del autor: La vida en el campo. John Seymour, que con tanta 'afición' no podía dejar de cultivar, cosechar, conversar con los amigos e interesarse por nuevas técnicas de cultivo, presenta en esta ocasión un manual centrado en el cultivo de hortalizas, árboles frutales y plantas aromáticas en un huerto familiar de tamaño medio. Como no podía ser de otra manera, en el libro se habla y se da información acerca de mil cosas: desde la construcción de un invernadero hasta la elaboración de conservas, pasando por un extenso catálogo de hortalizas, árboles frutales o plantas aromáticas, métodos de cultivo, características de cada vegetal (tiempo de siembra, necesidades de abono, riesgos de plagas, tiempos para la recolección...), la elaboración del compost o una minuciosa lista de tareas y labores relacionadas con las estaciones del año,Seguir leyendo

John Seymour
Naturart, S.A. (Blume)
256 páginas
Idioma: Español
GUIA PRACTICA ILUSTRADA.EL HORTICULTOR AUTOSUFICIENTE


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El horticultor autosuficiente (John Seymour)Español
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Enlaces relacionados

miércoles, 21 de octubre de 2009

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La realidad sobre la pirateria en Somalía

Chappatte dans “International Herald Tribune
Os dejo un audio del programa La Rosa de los Vientos de Bruno Cardeñosa ,en el se tratan algunos detalles sobre la pirateria en Somalia que los medios de comunicacion españoles y occidentales olvidan mencionar en sus espacios informativos.Fuente
Descarga directa:
La realidad sobre la pirateria en Somalia.mp3


Enlaces relacionados
Los verdaderos piratas.Joaquim Sempere

jueves, 17 de septiembre de 2009

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Educación ambiental,… ese compromiso a obtener

Educación ambiental,… ese compromiso a obtener

En el terreno de las interpretaciones, podríamos definir a la educación ambiental como la necesaria incorporación de información inherente a problemáticas ambientales, en la que un individuo adquiera conciencia de su influencia y de actuar sobre el medio natural (y poder transformarlo...o no ser parte de la cadena de los malos hábitos).

Este expresión terminaría siendo, en vez de un derecho adquirido, un enunciado falaz, si hacemos una pequeña revisión del comportamiento que manifiestan las sociedades actuales.

Para fortalecer este preconcepto por mi parte, me remonto a los resultados de buena parte de lo que ocurre en países latinoamericanos, y también, por qué no, a la realidad que viven los europeos.

Vivimos en una sociedad que cambia aceleradamente, y que está sometida a profundas transformaciones, por lo que necesita estar continuamente en procesos de actualización interna por lo que algunos de los preceptos deben ser reformulados.

Estoy convencido que algunos preconceptos de educación y convivencia (por citar algunos) debe ser parte de la educación que uno recibe por parte de los padres, y la concientización ambiental entonces, enseña lo que debería haberse enseñado en la casa..? No..? Seguro que no…? Veamos éste ejemplo: En varios países de la región no se desarrolla este pensamiento en toda su dimensión porque no está instaurado el concepto de no arrojar los residuos en la vía pública (o en los vertederos a cielo abierto) por cuestiones absolutamente incalificables (si un persona no arroja los residuos en su domicilio…porqué lo hace en la vía pública...?) Por su lado, deberíamos pensar que en Europa lo hacen simplemente por su altura educativa…o porque no queda otro proceder por están obligados ante la inexistencia de terrenos para implantar nuevos rellenos sanitarios para su destino final..?

Dicho en otras palabras, es un problema absolutamente instructivo, cultural y educativo. Latinoamérica padece de ciertos desacuerdos sobre Europa por consabidos hábitos sobre la educación que reciben nuestros colegas del viejo continente. Porqué..? Porque normalmente hacemos hincapié en que “ellos son distintos”…distintos..? De qué..? Entiendo que esa es una valla que adolece la región sobre un premisa que una cultura –en varios casos, milenaria- hace que estén adelantados. No estoy de acuerdo, ya que todo cambio requiere de cierta disciplina, de cierta responsabilidad que no hace a una cultura diferente.

Es necesario sancionar o controlar a las comunidades para que hagan lo que corresponde..? Pareciera que si.

No adhiero a esta realidad, ya que uno debería manejar los conceptos en forma más individual que colectiva (según el caso). Si todo mi alrededor se droga…yo también..? Yo cuido mi aseo personal,…solamente si poseo jabones caros..? Entiendo que no.

Convengamos pues, que este tipo de actitudes es una cuestión de principios, y dentro de estos principios, seguramente están los que de alguna manera, recibimos en nuestros hogares a lo cual no es justificación, ya que la vida misma nos da continuas manifestaciones de conducta que está en nuestras manos el corregir, mas allá de lo concebido en nuestro hogar.

Esto, que pareciera un contrasentido con lo expuesto anteriormente no modifica mucho el concepto, si no se ha instruido, se puede aprender...pasado a otro terreno, si las autoridades gubernamentales no me lo imponen, igual no debo tener un comportamiento ambiental inadecuado.

Haciendo un paralelo a otros comportamientos, también deberíamos atribuir a la pobreza las causas del delito y para ejemplificarlos, podríamos citar una experiencia como la fue y se denominó “la teoría de las ventanas rotas”.

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), se realizó un experimento de psicología social. Como prueba de campo, se dejaron dos autos abandonados en la calle. Dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno se lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos abandonados, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio. Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser desvalijado en pocas horas. Fue despojado de las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no, lo destruyeron. En cambio el auto abandonado en California, se mantuvo intacto.
Es común atribuir a la pobreza las causas del delito, atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda). Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de California llevaba una semana impecable, los investigadores rompieron un vidrio del automóvil de éste último.
El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx, y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre. ¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro, es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales.

Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que vale todo (una ciudad sucia también, da la imagen de abandono…de la propia gente o de las autoridades pertinentes).

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás. Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces “allí” se generará el delito.

Si se cometen “pequeñas faltas” (estacionarse en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves.

Un vertedero a cielo abierto (o una esquina pública) es un fiel reflejo de lo que estoy reflejando.

Se empieza por unas pocas bolsas de residuos…después…si todos los hacen…porqué yo no..?

Se debe tratar de formar comunidades limpias, ordenadas, respetuosas de la ley y de los códigos básicos de la convivencia social humana. La educación ambiental, no solo implica una reconciliación de la sociedad con la naturaleza, es, sobre todo, un modo de ser, un modo de aprender a aprender, o del deber ser.

Sobre esta base, resulta ineludible establecer como objetivo de diferenciación con la educación urbano-ambiental.

Si bien desde las aulas se aduce a la educación ambiental como todo lo que concierne al cuidado ambiental, dejando en sentido de menor dimensión a los problemas que se viven en la ciudad, no es tenido en cuenta la problemática urbana en toda su magnitud, ya que sé prioriza la ecología a partir del espacio verde, y en el ambientalismo se viven acciones diarias del ser humano con la convivencia de la contaminación en todas sus manifestaciones.

Sobre lo expuesto, podemos precisar que la educación urbano-ambiental es "la toma de conciencia y sensibilidad hacia el medio ambiente y sus problemas urbanos".

Veamos otro ejemplo: “Si una persona está consumiendo una bebida gaseosa en un transporte urbano (colectivo) y la arroja por la ventanilla del mismo, ...cuantos actores configuran esta escena?: varios que lo vieron, el chofer que sabe que no se puede vender, el propio involucrado, y los que estaban en el mismo colectivo y en la acera mirando. Bien, quien tiene la culpa….la ventanilla que estaba abierta”.

Esta reflexión no es otra que una realidad que se vive en lugares marginados, que hacen también a una cultura, a un país, y que debemos ocuparnos y preocuparnos por ella.

Nadie se hace cargo o se responsabiliza o se involucra en los actos cotidianos. Es más fácil no mirar, ser más de lo mismo, o quejarse, sin reparar que nuestra omisión termina en complicidad en desmedro de nuestro hábitat.

Los tiempos actuales nos demandan que tomemos decididamente el camino de una sociedad destinada a satisfacer las necesidades formativas y de escenarios problemáticos que tendrán que resolver en el futuro,…quién..? Los ciudadanos…? Los políticos de turno…? O todos, sin importar lo que haga el que lo haga, y parados desde esa posición, recién hacer valer nuestros derechos colectivos o legales.

Las responsabilidades ambientales no son sólo del funcionario de gobierno, sino que atañen también al empresario, al político, al ama de casa, al artista, al niño, al maestro, y por esta razón es muy importante que nuestro comportamiento no deba solamente ser un modelo de proceder, sino fundamentalmente ser parte de las soluciones facilitando la comprensión de los problemas urbanos.

Recapacitemos pues en nuestro proceder desde mañana mismo, haciendo reales responsables a quienes lo son, pero parados desde nuestro ejemplo en primera instancia, teniendo como objetivo a la educación ambiental,… ese compromiso a obtener.

Carlos Micilio
(Argentina)

sábado, 22 de agosto de 2009

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La verdadera crisis

En el sistema capitalista actual todo se valora en terminos economicos,los politicos, la television , los periodicos y la mayoria de medios de comunicacion solo hablan de la economia y de la crisis economica , es como si todo lo que pasa en el mundo se redujera a eso.
Pero en realidad la economia no es nada, es un gigante con pies de barro que depende totalmente de la naturaleza y de los recursos que esta le ofrece, mientras el capitalismo hace oidos sordos las crisis realmente importantes siguen su marcha, crisis ecologica,crisis energetica,crisis medioambiental,crisis humanitaria y quizas tambien crisis de valores.
Por desgracia estos temas de crucial importancia apenas generan debate en los circulos politicos.
A continuacion os dejo un documental de 23 minutos muy interesante, no dejeis de verlo.


Fuente

Enlaces relacionados:
La verdadera crisis
La verdadera crisis II

martes, 9 de junio de 2009

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El final del régimen energético fósil

Conferencia impartida por Pedro Prieto vicepresidente de AEREN (Asociacion para el estudio de los recursos energeticos) analiza nuestra dependencia de los combustibles fosiles (petroleo,carbon y gas) y es imprescindible para entender los problemas energeticos que se nos avecinan y su estrecha interrelacion con asuntos como el cambio climatico,las energias renovables,la ecologia,el medioambiente y la crisis economica actual.















jueves, 12 de febrero de 2009

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El engaño de las bombillas de bajo consumo

Ultimamente estamos asistiendo a una intensa campaña mediatica en favor de la implantacion masiva de la bombillas de bajo consumo , mas aun se pretende la prohibicion de las bombillas de toda la vida.
¿campaña interesada o conciencia ecologica? la experiencia nos dice que todo lo que proviene de los grandes grupos mediaticos debe ser tratado con el maximo escepticismo.
No esta mal la idea un excelente negocio el sustituir todas las bombillas actuales por otras y de paso mantener el mismo nivel de derroche, ¿no seria mejor racionalizar el consumo energetico?
La sorpresa nos la llevamos cuando leemos la letra pequeña y descubrimos que este tipo de bombillas de bajo consumo (en realidad son fluorescentes) tienen componentes tan perjudiciales para la salud como el mercurio,el fosforo y metales pesados.

Este articulo de Consumer Eroski expone lo siguiente
"No obstante, no todo son ventajas. Las bombillas CFL contienen una pequeña cantidad de mercurio, un elemento altamente contaminante. Por ello una vez más, la conciencia del consumidor es clave a la hora de que sean recicladas de forma adecuada tras ser desechadas."
Alguien se puede creer que con millones de estos artefactos en nuestras casas, el 100% sea reciclado, esa es la solucion , nos dan a elegir entre eficiencia energetica o nuestra salud, todo para que la maquinaria capitalista siga funcionando, aqui nadie habla de consumir menos.

Por ultimo recomiendo a todos leer el siguiente articulo de Ramón Carratalá Sevila para obtener una vision completa de esta problematica, eso es lo que nos cuentan todos los dias en television verdades a medias.

Lo que son las bombillas de bajo consumo
El uso indiscriminado de lámparas de bajo consumo es estúpido: resulta más caro, y es dañino para las personas y para el medio ambiente

Esquema del funcionamiento de un fluorescente fuente Wikipedia

domingo, 1 de junio de 2008

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Ecologia (15)

Asturias Verde




Consume hasta morir





EcoLaMancha





El Blog de Greenpeace España






Esqui San Glorio

Un esquiador en contra de una nueva estación de esquí.



Filon Verde





Franja ecologica
Sitio dedicado a la preservación del medio ambiente



Iberica 2000





Jovenes por la ecologia de Asturias





La cementera
Podríamos decir que el pseudocontexto es el último refugio de una cultura abrumada por la irrelevancia, la incoherencia y la impotencia


La negra sombra del Prestige






Pepe Grillo-La guia verde





Plataforma para la Defensa de Gistreo





Revuelta Verde
La tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra.



Terra.org-Ecologia practica