Mostrando entradas con la etiqueta Falsimedia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Falsimedia. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de noviembre de 2016

0

Ángeles Diez: "Los medios ocultan el papel fundamental que España desempeña en la alianza de la guerra"

Fuente

Durante la segunda semana de este mes de noviembre, visitaba la isla de Gran Canaria, invitada por la Plataforma Canaria de Solidaridad con los Pueblos, la socióloga y profesora de la Universidad Complutense de Madrid, Ángeles Diez.
Diez, posiblemente la mayor especialista en medios de comunicación del Estado español, concedió a Canarias-semanal una clarificadora entrevista que, por su amplitud, les ofreceremos en dos entregas.


Canarias-semanal entrevista a la socióloga Ángeles Diez (Iª Parte) from La primera a la izquierda. C-S on Vimeo.

martes, 5 de abril de 2016

0

Vuelve el "ilusionante" juego del bucle "indignado", ahora en Francia




Fuente
http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2016/04/vuelve-el-ilusionante-juego-del-bucle.html

Por Marat

Conviene distinguir el grano de la paja. La huelga y manifestaciones del movimiento obrero francés de estos días van a ser "reconvertidas" de nuevo en "agitamanismo" de batucadas y asambleas de culo plano de los Erasmus europeos, de ninis (ni de derechas ni de izquierdas pero, al fin y al cabo, tan de derechas como le convenga al sistema que los alimenta ideológicamente), de grupos anarcoides, de trotskistas anticomunistas y por supuesto de mucho reaccionario anarcocapitalista. Y La Sexta y Público nos lo contarán en directo e iluminarán la “Nuit Debout”.

Los medios de desinformación del capital y casi todos los "alternativos", que cada día se parecen más al primero, ya han hecho su apuesta y han bautizado a una protesta, que inicialmente fue obrera y de clase, como el 15M francés o la de los "indignados". Pronto aparecerán caretas del andrógino Guy Fawkes portadas por cibernéticos anonymous jugando al superhéroe. Me pregunto cómo se llamarán a sí mismos los yayoflautas. Ignoro si el idioma francés será capaz de producir un término tan poco autobenevolente.

El gran problema que hace esto posible es que la "izquierda" se ha reconvertido hace ya muchos años en pesebrera del capital, repartidora de sus migajas y, cuando han venido mal dadas y ya no hay nada que repartir, acude a las tonterías reaccionarias de pedir democracia (como si la auténtica, la social y económica fuese compatible con el capitalismo), "otra UE" (como si pudiera haber otra que no sea del capital) y se ha echado en brazos de horizontalidades disolventes, de debates en bucle, de asambleísmos en el que el primero que pasa por allí suelta su "genialidad" y cree estar haciendo historia y de inclusivismo, mucho inclusivismo, en el que el desclasado joven trabajador o universitario sobradamente preparado, y convencido, de que él merece un puesto social por encima del obtenido por la media, cree que comparte objetivos de lucha con el hijo de su patrón que echará una canita política al aire y quizá encuentre trabajo de diputado en la próxima Asamblea Nacional francesa.

Esta disidencia fabricada y controlada por el mismo sistema que la alimenta ideológicamente, que nutre a sus "no líderes" de medios, dinero y becas a través de fundaciones globalistas, volverá a retrasar el reloj de la historia, a impedir que surjan alternativas revolucionarias, de clase, que se reorganice el movimiento obrero bajo un proyecto de lucha por el socialismo, que nada tiene que ver ni con los partidos socialistas ni con los ex comunistas de facto, sino con un horizonte de revolución social y dictadura del proletariado.

Si les sale medio bien en Francia, montarán otro Mayo, éste aún más pequeñoburgués, invitarán a hablarles en sus asambleas cumbayá a Varoufakis y su Plan B para Europa para que les cuente sus bonitas "utopías" de capitalismo de rostro humano, al estilo del que le gustaba al fallecido "revolucionario de salón" y pro-OTAN Stéphane Hessel, o quizás al antimarxista de moda Piketty o incluso a las alcaldesas del cambiazo. De paso, si les es posible, suministrarán un poquito de oxígeno para dar algo de color a los también fenecidos Democracia "Real" Ya y 15M españoles, que quizá acierten a experimentar un breve fuego fatuo, y continuarán reideologizando en clave de desclasamiento y anticomunismo a Europa.

El capital necesita, en un momento en el que vuelve la crisis con toda su fuerza sobre el mundo capitalista y sobre Europa en particular, ganar tiempo, llenar el escenario de las calles con falsas banderas, no sea que comenzasen a rearticularse otro tipo tipo de proyectos y propuestas con el tiempo más peligrosas y llenasen ese hueco. No se puede dejar solos a quienes gustan de sentirse rebaño.

Y mientras tanto, el capital seguirá engordando su auténtica operación de recambio, el fascismo, que aún necesita tiempo para continuar creciendo y poder montar más asambleas en las plazas pero ya al estilo Maidán, ese que tanto le gusta al podemita y supuesto filósofo de saldo Santiago Alba Rico, el que dice que la OTAN estos años no ha sido particularmente agresiva.

A otros sólo nos queda continuar trabajando silenciosamente en reorganizarnos y en reconstruir la subjetividad de clase del nosotros destruida durante los largos años de consumo a crédito y los posteriores de crisis con “ilusión democrática”.

Por cierto, ya que les hablaba de las fundaciones globalistas del capital, aquí les dejo un ejemplo de cómo un sicario del megaespeculador y tiburón financiero George Soros (aquí anda una página difusora del Nuit Debout difundiendo el puño de OTPOR:Soros de nuevo)(y de sus juguetes OeNeGeros muestra todo su apoyo a su partido Podemos.



El mortecino círculo Erasmus-podemita francés, alicaído tras las últimas crisis de amor de la dirección española vuelve a activarse en La Galia. Será cosa del "desbordamiento" del que tanto gustan hablar el ex vicediós y sus mariachis.

Quizá estén pensando en montar algo parecido allí. ¿Alguna televisión francesa para ello? El diario Mediapart del trotskista Edwy Plenel, un medio socio de Infolibre, podría hacer el papel de Público, del que también es dueño otro trotsko. Y de paso contar con el NPA para ser la columna vertebral inicial del nuevo partido-movimiento, como aquí lo fue Izquierda Anticapitalista respecto a Podemos. ¡Cuántas similitudes y cuánto iluso que no sólo no las huele sino que volverá a reilusionarse y a sacar del armario el kit de héroe “indignado” de clase media real o autoatribuida!
- See more at: http://marat-asaltarloscielos.blogspot.com.es/2016/04/vuelve-el-ilusionante-juego-del-bucle.html#sthash.LUNwmGv8.dpuf

sábado, 16 de mayo de 2015

0

La farsa política española y su circo electoral


Fuente
Por Marat
1.-Algunas pinceladas respecto al bazar político español:

"Toda la vida en las sociedades donde rigen las condiciones modernas de producción se manifiesta como una inmensa acumulación de espectáculos. Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación." (Guy Debord. “La sociedad del espectáculo”)
Seguir leyendo

domingo, 10 de agosto de 2014

0

Domenico Losurdo: Stalin, historia y crítica de una leyenda negra


Libro en pdf

Descarga del libro en pdf en Español

Fuente
“Pero nosotros no somos estalinistas”. Un poco como los católicos contemporáneos que no tienen nada más urgente que rechazar al Papa, los comunistas actuales se despegan tanto como pueden del período durante el que el comunismo, no fue una simple “hipótesis”, sino un movimiento que reunía millones de personas, con un peso real en la historia, y que fue el período de Stalin. El filósofo italiano Domenico Losurdo no comparte esta forma de fuga de la historia o de autofagia de los comunistas, como lo llama, y es seguramente por eso que consagró un libro al hombre que fue a la vez uno de los más adulados y uno de los más odiados del siglo XX y que personificó más que cualquier otro carácter prometeico [1] de su tiempo.

Reflexiones sobre Stalin, a partir del libro de Domenico Losurdo, Stalin, historia y crítica de una leyenda negra; traducido del italiano por Marie-Ange Patrizio, con un epílogo de Luciano Canfora; Aden, Bruselas, 2011.


Aunque el autor desmonta la “leyenda negra” forjada entre otros por Arendt, Conquest, Kruschev y Trotski, este libro no es una apología de Stalin (aunque se le acusará de serlo) sino que más bien es una tentativa para sacar a Stalin de la demonología occidental, donde ocupa un lugar destacado al lado de su “hermano gemelo” Hitler, y hacerle entrar en la historia, una historia ciertamente trágica, pero que no se resume en la lucha del Bien democrático contra el Mal totalitario. El autor aborda de frente varios temas sensibles, como la conducción de Stalin de la guerra patriótica (1941-1945), la hambruna en Ucrania, los campos, la industrialización forzada, también el antisemitismo, y lo interesante es que el autor se apoya para ello en fuentes no comunistas.

Losurdo pone de manifiesto que las prácticas de deportación o trabajos forzados denunciadas como “monstruosas” cuando se debían a los estalinistas, eran perfectamente aceptables para el Occidente liberal cuando éste las aplicaba a los pueblos colonizados. Este libro ofrecerá quizá un antídoto a la culpabilización en la que se encierra a muchos comunistas desde hace décadas.


Debería sobre todo permitir ver al régimen soviético como una dictadura desarrollista, para utilizar las palabras de Losurdo, cuyo objetivo principal no tenía nada que ver con el socialismo tal se entendía antes de 1917, sino que apuntaba a que Occidente fuese alcanzado por un país atrasado. Toda la obra de Stalin puede resumirse en estas frases de Isaac Deutscher (que no le tenía el menor aprecio: “encontró una Rusia que trabajaba la tierra con arados de madera y la dejó propietaria de la pila atómica… Un resultado similar no habría podido obtenerse sin una profunda revolución cultural con la que se enviase a todo un país a la escuela para darle una amplia instrucción”. (Citado por Losurdo, p.12). Deutscher habría podido añadir que todo se hizo en un clima de hostilidad internacional y sabotaje inaudito y fue acompañado por la creación de un potente ejército que venció prácticamente solo al fascismo. Por supuesto fue el resultado de una dictadura feroz, ¿cómo podríamos imaginar que se hubiese realizado de una manera diferente? ¿Y cómo habríamos podido imaginar que todo eso fue realizado por el loco sanguinario, estúpido e inculto descrito en la “leyenda negra”?

¿Qué conclusiones políticas sacar del libro de Losurdo? Bertrand Russell [2] observaba, ya en 1920, que “los bolcheviques pasan por ser los aliados del socialismo occidental avanzado, y desde esa posición son propensos a serias críticas…. Pero como gobierno nacional, una vez eliminado su camuflaje y al considerarlos como los sucesores de Pedro el Grande, realizan una tarea necesaria, aunque ingrata.” El error fundamental de los comunistas occidentales fue dejarse engañar por el “camuflaje”, y hasta de pervertir así la idea del socialismo, definiéndolo como la obra de “sucesores de Pedro el Grande”. Así, inauguraron una tradición, que continúa, la desconfianza de la izquierda hacia las libertades democráticas (entre otras la libertad de expresión), percibidas hoy como “burguesas”, dado que se habían suprimido en la URSS, mientras que antes de 1917, los socialistas, sin distinción de tendencias, tanto reformistas como revolucionarios, habían defendido estas libertades.

Pero en lo que la izquierda occidental “radical” se convirtió, con la “desestalinización” y sobre todo después de mayo de 68, es una mezcla de subjetivismo y utopía que es, en muchos aspectos, peor que lo que eran los partidos comunistas occidentales en la época “estalinista”. Esta izquierda admitió progresivamente la idea de que el final de la URSS significaba el final del socialismo (lo que equivalía a perpetuar bajo forma invertida el error fundamental de los estalinistas) y la renuncia a todo proyecto radical de transformación socioeconómica. De esa manera, abandonó poco a poco a la mayor parte del pueblo, concentrándose exclusivamente en los “excluidos”: minorías sexuales, sin papeles, personas carenciadas provenientes de la inmigración. El discurso transmitido a la mayoría ya no fue un discurso vuelto hacia el futuro (“construir el socialismo”) sino hacia el pasado, y no pretende unir sino culpabilizar: sobre el holocausto, el colonialismo, el racismo, la degradación ecológica o, con respecto a los raros partidarios de la izquierda clásica, a culpabilizarlos por el estalinismo. Los propios mitos europeístas o alter-europeístas, justificados por la culpabilización antinacionalista, eliminaron toda reflexión política real y nos encierran en una regresión social sin final. El internacionalismo “proletario” fue sustituido por el “derecho de injerencia humanitaria”. El control del discurso, en nombre del antirracismo y el antifascismo, es aún más totalitario que antes: para la izquierda actual, es bien más grave pronunciar una frase racista que privatizar un banco público.

A pesar de todos sus defectos, los comunistas occidentales “estalinistas” peleaban por causas generalmente justas: la lucha contra el fascismo, las políticas de progreso social y la descolonización. En la actualidad, la izquierda occidental está -con su retórica grandilocuente sobre los derechos humanos- sin proyecto, sin futuro y completamente al margen de la historia real.

El libro de Losurdo quizás permitirá a los comunistas, apropiándose nuevamente de una visión realista de su historia, comenzar a reinventarse un futuro.

lunes, 21 de abril de 2014

1

Stalin y la Rusia Socialista: "Mentiras y propaganda del capitalismo"


Fuente
https://docs.google.com/document/d/1gR_8QUy8Ppsw6QpspxeLC_wSgMETEtoblaEO9qf0Kmg/edit?pli=1


R. Andreu
Antorcha, núm. 10, enero de 2001


La imagen actual de Stalin y de su etapa al frente de la URSS ha sido objeto de una deformación sistemática, primero a iniciativa de la propaganda hitleriana y luego al amparo de la guerra fría. Indudablemente esa campaña, por más que se haya probado su inconsistencia y absoluta falta de rigor histórico, ha calado: Stalin es hoy sinónimo de terror, persecución, genocidio y campos de trabajo.


No cabe duda: la burguesía tiene pánico a Stalin y ese temor nos lo transmite a diario por todos los medios de intoxicación. Las razones son obvias: el movimiento comunista internacional alcanzó su fase de máxima pujanza precisamente bajo Stalin; la situación llegó a ser tan crítica para el imperialismo que realmente llegaron a temer su desplome. Había que hacer algo, borrar la imagen gloriosa de la Revolución de Octubre y de los bolcheviques e imponer una nueva imagen de diseño, plagada de tergiversaciones, mentiras y falsificaciones históricas de lo más burdas.


Los imperialistas nos insistieron durante décadas que la apertura de los archivos secretos del KGB demostraría sus afirmaciones; Gorbachov ordenó abrir esos archivos en 1989 y los primeros informes completos con las conclusiones se publicaron en 1993. Estas conclusiones no han tenido el eco mediático que merecían, sin duda porque refutan plenamente la campaña intoxicadora que hemos padecido durante tantos años.


El proceso contra Dimitrov


La primera campaña propagandística contra la URSS y el movimiento comunista internacional se inició con la quema del Reichstag en 1933, nada más subir los nazis al poder en Alemania. Estaba perfectamente preparada: Dimitrov, dirigente de la Internacional Comunista, fue acusado del incendio y los nazis desataron un ofensiva publicitaria de dimensiones hasta entonces desconocidas. Hoy está probado que fueron los propios nazis quienes quemaron un Parlamento que ya no les servía para nada, pero la primera campaña de intoxicación demostró que la técnica funcionaba. El legendario Partido Comunista alemán fue perseguido, su secretario general Thälmann encarcelado junto con otros miles de camaradas que inauguraron los primeros campos de concentración y, como luego escribió Bertold Brecht, tras los comunistas fueron los antifascistas y, finalmente, los judíos y muchas otras víctimas del terror imperialista.


Era el primer ejemplo histórico de la nueva propaganda imperialista, basada en la estrecha unión de la policía política (la famosa Gestapo) y los medios de comunicación. Los nazis inventaron la figura del periodista-policía, una nueva estirpe de siniestros funcionarios al servicio de las más burdas mentiras. Göbbels resumió esta nueva técnica en una frase hoy conocida: Una mentira que se repite un millón de veces acaba convirtiéndose en una verdad. Pero nadie reconoce que los comunistas fueron los primeros en padecer la infamia sistemática de los nazis.


Los trotskistas salen a escena


A aquella primera campaña de propaganda anticomunista le siguió otra, con la leyenda de un supuesto genocidio cometido en Ucrania contra los campesinos por la colectivización socialista. Según aquellas informaciones difundidas por la Gestapo, la colectivización habría supuesto una terrible catástrofe en la que millones de campesinos murieron de hambre.


La colectivización del campo, un episodio más de la lucha de clases bajo el socialismo en la URSS, como no podía ser de otra forma, corría paralela a una fuerte polémica -también otra más- en el interior del Partido bolchevique entre dos corrientes políticas opuestas. Triunfó la línea marxista-leninista de continuar la construcción del socialismo que encabezaba Stalin, y las posiciones derrotistas y claudicadoras que bullían en su seno fueron depuradas y expulsadas del Partido.


La más conocida -pero no la más importante- de esas corrientes es la trotskista, un movimiento insignificante inflado hasta la saciedad por la propaganda imperialista. En realidad Trotski nunca formó parte del Partido bolchevique, hasta pocos días antes de la revolución, cuando en plena efervescencia del movimiento de masas, se incorporó -como tantos otros- a las filas bolcheviques a las que antes había combatido sin cesar.


Trotski fue admitido en la dirección del Partido y asumió importantes funciones tras la Revolución como responsable del Ejército Rojo, en el que tuvo que ser destituido pocos meses después, tras sus reiterados fracasos en la dirección de la guerra con los contrarrevolucionarios. Fue sustituido en esa función por Stalin y a partir de ahí sus desvaríos no cesaron. A pesar de ello, los bolcheviques demostraron una paciencia más propia de los franciscanos que de los revolucionarios. Tuvo que ser destituido de la dirección del Partido, luego expulsado de él, luego expulsado de la URSS y, finalmente, ejecutado en México.


La burguesía imperialista siempre ha presentado esta lucha como una pugna personal por el poder entre Stalin y Trotski y no como un aspecto más de la lucha de clases contra la burguesía en el seno del Partido. Porque mientras Trotski volvió finalmente al lugar del que había salido, a las filas de la reacción, Stalin siguió también donde siempre había estado: entre los bolcheviques. Así que la inmensa mayoría del Partido estaba por un lado, y Stalin con él, mientras por el otro estaban Trotski y un reducido número de militantes que se podían contar con los dedos de las manos.


Por tanto, la fama de Trotski proviene de su obstinada lucha contra los bolcheviques, prolongada durante varias décadas, y del apoyo que a esa lucha le proporcionó la burguesía. Trotski proporcionó al imperialismo algo muy valioso que éste no tenía: información de primera mano, del mismo interior de las filas revolucionarias en las que se había infiltrado.


Esto dio un tono distinto a la campaña de infamias contra Stalin y el comunismo a través de un cúmulo de grupúsculos trotskistas que no eran más que el caballo de Troya del imperialismo camuflado entre algunos sectores estudiantiles o intelectuales. El nazismo nunca desperdició esta ayuda de los trotskistas en su guerra psicológica contra el movimiento comunista internacional. A su vez, los trotskistas se beneficiaron de los altavoces que el imperialismo les proporcionó en la prensa y la radio.


De Göbbels a Hearst


La característica común de las dos primeras campañas de guerra psicológica es que, no obstante su amplitud, no trascendieron de las fronteras de la Alemania nazi, salvo un cierto eco en la prensa reaccionaria inglesa.


Es aquí donde surge la figura del magnate de la prensa amarilla estadounidense Hearst, que en 1934 viajó a Alemania, donde fue recibido por Hitler como invitado y amigo leal. A partir de entonces, comenzó a abrir espacios en sus periódicos para difundir artículos firmados por Göring. El descrédito y las presiones populares le obligaron rápidamente a suspender la difusión de tales artículos, pero continuó informando acerca de la URSS con materiales más refinados que la Gestapo le remitía directamente desde Berlín, alusivos a masacres, esclavitud, presidios, etc.


Entonces la noticia estrella era el genocidio en Ucrania a causa de las colectivizaciones, campaña iniciada el 18 de febrero de 1935 en el periódico sensacionalista de Hearst Chicago American. A través de Hearst la Gestapo avanzó las primeras cifras: 6 millones de muertos por hambre en Ucrania.


¿Qué hay de cierto en ello?


Ucrania era conocido como el granero de Europa, un país agrícola muy rico, ambicionado por Alemania y otras potencias imperialistas rivales como despensa alimenticia en sus preparativos de guerra. Cuando en 1935 el PCUS promovió la colectivización, 120 millones de campesinos pobres se levantaron contra los kulaks, unos 10 millones de terratenientes que a través de los koljoses se habían enriquecido con el socialismo.


Se abrió un periodo de fuertes luchas en el campo, en toda la URSS. Los kulaks reaccionaron armándose y creando bandas que asaltaban a los campesinos pobres, incendiaban los graneros y destruían las cosechas. Surgió la escasez de grano y el hambre, lo que finalmente desembocó en epidemias, un fenómeno muy común en aquella época, ya que la penicilina no se inventó hasta la segunda mitad de los años cuarenta. Por ejemplo, en Europa occidental una epidemia de la llamada gripe española causó 20 millones de muertos entre 1918 y 1920.


La colectivización, por tanto, no causó ningún estrago especial entre la población ucrania, más que la propia del aplastamiento de la reacción kulak. Por el contrario, fue la colectivización la que permitió el aprovisionamiento del Ejército Rojo y de los obreros soviéticos en la guerra mundial que estallaría sólo seis años después. En la guerra mundial, los kulaks supervivientes de la colectivización volvieron a Ucrania y colaboraron en la invasión nazi, privatizando las tierras de nuevo y asesinando a los campesinos por millones. Pero de estas matanzas nada ha difundido el imperialismo.


Robert Conquest toma el relevo de la Gestapo


La guerra mundial no acabó con la URSS como pretendieron las grandes potencias imperialistas. Por el contrario, el socialismo salió reforzado de la misma, obligando a una nueva ofensiva de guerra psicológica para encubrir su tremendo fracaso. Incapaces de derrotar por la guerra al socialismo, desataron una forma singular de agresión permanente y larvada: la guerra fría.


En Estados Unidos el senador McCarthy inició una violenta campaña de persecución contra los comunistas y cualquier asomo de movimiento progresista que acabó extendiendo por todo el mundo como una fiebre de histeria. Desempolvaron los viejos argumentos de la Gestapo y Hearst. En 1953, financiado por los exiliados ucranios en Estados Unidos, se publicó el libro Los sucesos negros del Kremlin (1) en el que se inventaban toda una serie de matanzas truculentas en la URSS.


Pero el personajillo que se especializaría en esta tarea fue Robert Conquest, ex-agente de la policía británica elevado unos años más tarde a profesor de la Universidad de Stanford en California, que escribió en 1969 El gran terror y en 1986 Cosecha de amarguras (2). Aquel mismo año escribió por encargo de Reagan un libro inolvidable cuyo título lo dice todo acerca de su talla universitaria: ¿Qué hacer cuando los rusos vengan? Manual de supervivencia.


La fuente de información de Conquest eran los kulaks ucranios que habían colaborado con el Ejército hitleriano en la ocupación de la URSS y que los Estados Unidos acogieron después como exiliados políticos. La mayor parte de esos ucranios eran criminales de guerra, como Mykola Lebed, jefe de seguridad en Lvov durante la ocupación nazi que colaboró en la persecución contra los judíos en aquella ciudad en 1942. En 1949 Estados Unidos le acogió como desinformador y comenzó a trabajar para la CIA.


Las siniestras conexiones de Conquest no fueron conocidas hasta que el periódico británico The Guardian las desveló en un artículo publicado el 27 de enero de 1978. Los servicios secretos ingleses habían creado en 1947 para la guerra fría un departamento especial dedicado en exclusiva a la intoxicación periodística que se llamaba IRD (Information Research Department), aunque su nombre originario era también bastante ilustrativo: Communist Information Department. Su tarea era combatir la influencia comunista entre el proletariado británico con noticias e informaciones inventadas, por medio de contactos en las redacciones de los periódicos y en las emisoras de radio, comprando noticias, sobornando a los periodistas, etc. Cuando en 1977 se disolvió por sus escandalosos contactos con los fascistas británicos, se comprobó que unos 100 periodistas conocidos de la prensa, radio y la televisión cobraban de sus presupuestos y que regularmente recibían informes para su difusión.


Conquest fue agente del IRD desde los comienzos hasta 1956 y su tarea era escribir noticias siniestras de la URSS para difundirlas en la prensa y la radio. Su libro El gran terror no es más que una recopilación de los artículos sensacionalistas que como agente del IRD escribió durante años sobre la URSS. Una tercera parte de los libros fueron comprados por la editorial Praeger que es la que habitualmente distribuye los libros de intoxicación de la CIA. Y por su libro Cosecha de amargura Conquest cobró 80.000 dólares de los exiliados fascistas ucranios.


Las cifras del gulag



Según Conquest (y tras él toda la propaganda imperialista) los bolcheviques mataron a 26 millones de personas, con el siguiente desglose: 12 millones de presos ejecutados entre 1930 y 1953 y otros 14 millones muertos de hambre en la década de los años veinte. También siguiendo sus cálculos, en 1950 había de 25 a 30 millones de presos en los campos de trabajo soviéticos, de los que 12 de ellos eran presos políticos, o sea contrarrevolucionarios. Añade que en las depuraciones de 1936 a 1939 fueron ejecutadas un millón de personas y otros dos millones murieron de hambre. El resultado de estas depuraciones serían 9 millones de presos políticos y 3 millones de muertos.


Soljenitsin, un fascista-zarista que recibió el Premio Nobel de Literatura (3) en pago a sus servicios, infló todavía más las cifras de Conquest. Según él, los bolcheviques mataron a 110 millones de personas: 44 millones en la II Guerra Mundial y otros 66 millones desde la colectivización hasta la muerte de Stalin en 1953. Finalmente, calculaba que en 1953 en los campos de trabajo había 25 millones de presos.


Estas son las cifras que luego la prensa imperialista ha reproducido millones de veces por todo el mundo, por supuesto de fuentes fidedignas.


Los archivos del KGB



Naturalmente, las conclusiones de la apertura de los archivos secretos por Gorbachov en 1993 no han recibido la misma dimensión informativa y sólo han alcanzado a las publicaciones científicas restringidas. Las conclusiones del estudio se han compendiado en 9.000 páginas redactadas por tres académicos rusos (Zemskov, Dougin y Xlevnjuk) nada sospechosos de simpatías stalinistas. Estas conclusiones han sido reproducidas también por Nicolas Werth del CNRS (Instituto Francés de Investigaciones Científicas) en la revista L'Histoire en setiembre de 1993, y por J. Arch Getty profesor de Historia de la Universidad de River Side en California en la revista American Historical Review.


Todos los informes académicos son unánimes en desmentir la campaña tergiversadora.


En la URSS en 1940 existían 53 campos y 425 colonias de trabajo, los famosos gulags. Se diferenciaban porque las colonias eran más pequeñas y con un régimen penitenciario más relajado que los campos y a ellas se destinaban los presos con condenas más reducidas. En los campos y colonias los presos no estaban recluidos en espacios cerrados sino que trabajaban y cobraban el mismo sueldo que los demás trabajadores, sobre la base del principio de que los presos no podían resultar una carga para la sociedad. Trabajaban durante su jornada laboral (7 horas diarias) y luego debían recluirse en los recintos cerrados y custodiados. En la URSS no había cárceles como las que conocemos aquí, en las que impera la ociosidad: trabajar era una obligación para todos, y no un derecho. Imperaba el conocido principio general de que quien no trabaja no come.


En 1939 en los campos y colonias había un total de 2 millones de presos, de los que 454.000 eran contrarrevolucionarios. De ellos murieron 160.000 por causas diversas, especialmente epidemias, enfermedades contagiosas y falta de medicinas. Después de la guerra, en 1950, el número de contrarrevolucionarios presos subió a 578.000, pero el porcentaje de presos que en total purgaban sus condenas nunca pasó del 2'4 por ciento de la población adulta de aquella época.


¿Qué significan estas cifras? Hagamos comparaciones...


En Estados Unidos hoy viven 252 millones de personas y hay 5'5 millones de presos en total, es decir, un 2'8 por ciento de la población adulta. Más que en la URSS de la época de Stalin. Y Estados Unidos ni padece un levantamiento armado de las proporciones de la guerra civil en la URSS, ni tampoco la amenaza exterior de ninguna potencia. Por el contrario, la URSS surge de una guerra mundial, padece una guerra civil, una invasión exterior de las grandes potencias, un sabotaje permanente de espías y contrarrevolucionarios y, finalmente, una nueva guerra mundial. A pesar de ello, el número total de presos era inferior al actual en Estados Unidos.


En cuanto a las muertes en los campos y colonias de trabajo, los porcentajes van del 5'2 por ciento en 1934 al 0'3 por ciento en 1953, lo que hace un total aproximado de un millón de presos, la mitad de ellos en el periodo de 1934 a 1939, y siempre por causas involuntarias, como se demostró al difundirse tras la II Guerra Mundial el uso de antibióticos, que redujo notablemente el volumen de fallecimientos.


En la URSS existió la pena de muerte, que se ejecutaba sólo en los casos más graves de levantamientos armados contra el socialismo. Dimitri Volkogonov, nombrado por Yeltsin jefe de los antiguos archivos soviéticos, ha calculado en 30.514 el número de fusilados entre 1936 y 1938 y, según cifras actuales del KGB, desde 1930 hasta 1953 habrían sido condenados a muerte 786.000 detenidos.


Pero esta última cifra no parece convincente y puede referirse al total de ejecuciones entre delincuentes comunes y contrarrevolucionarios. Quizá pueda deberse también a que el KGB contabilizó todas las sentencias de muerte, incluso aquellas que luego no se ejecutaban y se conmutaban por otras. En todo caso, puede decirse que los fusilamientos en una de las fases más aguda de la lucha de clases en la URSS entre 1936 y 1939, la época llamada del gran terror entre los imperialistas, serían de unos 100.000. Por tanto, muy lejos de los millones de la propaganda con la que nos han bombardeado durante años.


Pero hay detalles muy poco conocidos. Por ejemplo, hasta 1937 la pena máxima establecida por las leyes soviéticas era de 10 años, y el 82 por ciento de los condenados lo eran a penas inferiores a 5 años. Las penas dictadas por los tribunales populares eran algo superiores, pero en todo caso, sólo el 51 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados en 1936 a penas superiores a los 5 años. Cuando en 1937 se elevó el tope de las penas, sólo el 1 por ciento de los contrarrevolucionarios fueron condenados a penas superiores a los 10 años. Ni existía la condena a perpetuidad como en Estados Unidos, ni nadie cumplía condenas de más de 20 años, como en España.


Los comentarios, una vez más, sobran.


Los convictos del gulag


Pero todas esas cifras expuestas no nos daría una imagen ni siquiera aproximada de la URSS en los años treinta y las durísimas condiciones en las que se desarrollaba la lucha de clases de los obreros y los campesinos pobres. Pese a la colectivización, los kulaks no desistieron en su empeño de doblegar a los campesinos pobres, asesinando a los militantes comunistas, a los funcionarios del Estado y a los cooperativistas, incendiando las cosechas, provocando plagas, matando a los animales de trabajo y provocando el hambre. El Partido Comunista y los campesinos pobres tuvieron que luchar en las condiciones más adversas porque los kulaks contaban con importantes apoyos exteriores y tenían experiencia de años en el control de todos los resortes del poder en el campo. Sin duda la represión debió ser dura y los kulaks más destacados por sus crímenes fueron justamente ejecutados o condenados a los campos de trabajo. No obstante, de los 10 millones de kulaks existentes antes de la colectivización sólo resultaron condenados 1'8 millones de ellos a diversas penas.


Es seguro que cuando la lucha es tan encarnizada y de tan vastas proporciones, se produjeron errores, injusticias y venganzas particulares. Pero en su conjunto, la lucha fue acertada, permitió subsistir a la URSS y salvó aún muchas mas vidas de las que costó. Y sobre todo: esas vidas que se salvaron eran las de los obreros, los campesinos pobres, los cooperativistas y la población en general de todos los pueblos de la URSS.


Además, la situación no se ceñía exclusivamente al campo. También en las fábricas y en el Ejército ocurría algo parecido. Numerosos cuadros y técnicos provenían de las filas de la burguesía, ya que eran cuadros cualificados de los que no se pudo prescindir inicialmente. La mayor de parte de ellos colaboraron lealmente con los obreros en los planes quinquenales, pero otros saboteaban la producción, retrasaban los suministros, destruían la maquinaria y boicoteaban las tareas, causando un extraordinario perjuicio a la producción, en unos momentos clave en que la amenaza exterior del imperialismo acechaba.


La revolución, cabe concluir, no es un camino de rosas, desgraciadamente. Pero no será porque los revolucionarios estén sedientos de sangre. Es seguro que si los capitalistas renunciaran voluntariamente a sus privilegios, todo resultaría más fácil. La Historia demuestra que eso no ha sucedido nunca y que los que lo tienen todo no dudan en masacrar a los que no tienen nada para salvaguardar sus prebendas. Y luego encima nos vuelven la historia del revés.


Notas:


(1) Black deeds of the Kremlin.
(2) Harvest of sorrow.
(3) Por sus libros Archipiélago gulag y Un día en la vida de Ivan Denisovich.


Seis meses después de aparecer este artículo, el diario La Vanguardia de 5 de junio de 2001 publicó una entrevista sobre este mismo tema con el historiador ruso Viktor Zemskov, al cual aludimos en el artículo. El historiador dice que es la primera entrevista que concede a la prensa extranjera, que no se ha interesado para nada en restablecer una falsedad millones de veces repetida: Ya es hora de que la propaganda dé paso a la historia, y la suposición al documento. Hace diez años que en Rusia se sabe que Stalin y su régimen mataron mucho menos de lo que se ha dicho, comienza a decir el periodista en el encabezamiento, mientras que Zemskov dice que en Occidente se habían engañado mucho al respecto, es decir, sobre el volumen de la represión. El Estado soviético llevaba un control absoluto y preciso de cada detenido y de cada fusilado: La estadística del Gulag es considerada por nuestros historiadores como una de las mejores [...] Un solo caso de un preso desaparecido en un naufragio o fugado, genera todo un dossier de documentos y correspondencia. Como es natural, no se dice absolutamente nada de los motivos por los cuales fueron enviadas al Gulag todas esas personas. Zemskov confirma también que el principal manipulador de las estadísticas ha sido Robert Conquest, cuyas cifras de represaliados y muertos quintuplican la evidencia documental, dice Zemskov, aunque no explica el perfil biográfico de Conquest. Según las conclusiones que extrae el propio periodista, en el momento culminante de la represión estalinista, el ‘gran terror’ de 1937-1938 en la URSS se practicaron 2'5 millones de detenciones, y entre 1921 y 1953 se fusiló por motivos políticos a 800.000 personas. Pero el historiador no dice fusilados sino algo bien distinto: condenados a fusilamiento, es decir, que no existe confirmación de que la pena se ejecutara en todos los casos, por lo que debe tomarse como una aproximación. Esta cifra coincide aproximadamente con la que nosotros adelantamos y las diferencias pueden deberse a que nosotros tomamos un periodo de tiempo más corto.


Muchos de los millones de muertos imputados al comunismo en la Unión Soviética provienen de la hambruna en Ucrania, supuestamente a consecuencia de la colectivización. El periodista canadiense Douglas Tottle publicó un libro titulado Fraude, hambre y fascismo: el mito del genocidio ucraniano, de Hitler a Harvard (Fraud, famine and fascism. The Ukrainian Genocide Myth from Hitler to Harvard, Toronto, Progress Book, 1987). La colectivización se inició a finales de 1929 y el hambre apareció en 1934 (casualmente al año siguiente de la llegada de Hitler al gobierno de Berlín). En su libro Tottle demuestra que las fotografías publicadas, que exhiben supuestas escenas de niños muertos de hambre, se tomaron, en realidad, de publicaciones de 1922 mostrando las muertes de hambre causadas por la intervención de ocho potencias imperialistas en la guerra civil de 1918-1921.


Estas falsificaciones también han sido denunciadas por Louis Fisher, corresponsal en Moscú del periódico americano The Nation. Fisher denunció que el periodista M. Parrot, el auténtico corresponsal de la cadena Hearst en Moscú, envió reportajes que jamás se publicaron acerca de las excelentes cosechas en Ucrania. Tottle demuestra que el periodista que envió durante mucho tiempo los reportajes y fotografías falsos sobre el hambre en Ucrania, Thomas Walker, se llamaba en realidad Robert Green, que se había escapado de una cárcel de Colorado. Cuando Green regresó a Estados Unidos fue detenido y confesó al tribunal que jamás había estado en Ucrania y que sólo estuvo cinco días en Moscú.


Sobre los millones de muertos de hambre en Ucrania existe una curiosa carta en los archivos del Ministerio francés de Asuntos Exteriores escrita por su embajador en Moscú Charles Alphand y dirigida a Paul Boncour, el titular entonces del Ministerio en París, de fecha 13 de setiembre de 1933. La carta relata un viaje por la Unión Soviética de Alphand acompañando a Herriot. Dice así:


Invitado oficialmente por el gobierno soviético para participar en el viaje de Herriot al sur de la URSS, seis días en Ucrania y en el norte del Cáucaso [...]


Este viaje [...] ocasionó manifestaciones de lo más cariñosas respecto a Francia que por todas partes recibió los aplausos unánimes de la muchedumbre soviética sin que [...] hubiera una nota discordante. El sólo hecho de que se les haya permitido e incluso provocado, muestra el deseo de los gobernantes de mostrar su deseo de acercamiento con Francia.


Además de museos y monumentos antiguos, hemos visitado el mayor número posible de fábricas y explotaciones agrícolas [...] maravillado por el Dnieprostroi donde, además, se encuentra la fábrica hidroeléctrica más importante de Europa. Sobre una estepa rusa se eleva desde hace cuatro años una ciudad de 150.000 habitantes, de los que 40.000 son obreros [...] Salvo para el aluminio (sólo se logró un sexto de lo previsto), las fábricas aún están en fase de equipamiento y la producción no alcanzará su pleno rendimiento hasta dentro de tres o cuatro años, según los técnicos que he podido consultar. Visita a las fábricas de panificación de Kiev, de turbinas y tractores de Jarkov, maquinaria agrícola, cosechadoras en Rostov, rodamientos y motores en Moscú. Concordando esas constataciones de las informaciones ya proporcionadas al Departamento sobre las formidables industrias de los Urales (Magnitogorsk y Kuznietsk), sobre los proyectos hidroeléctricos del Volga y de Siberia, sobre las fábricas de Gorki y de Leningrado, se ve el esfuerzo industrial enorme del Gobierno de los Soviets. Dada la peculiar situación de la URSS, el único país del mundo que progresa, ese desarrollo no puede perjudicar a las industrias europeas, más que cerrándoles el mercado ruso, porque las posibilidades de absorción de ese mercado son tan grandes que pasarán 50 o incluso 100 años antes de que los Soviets alcancen una sobreproducción que no sean capaces de absorber por ellos mismos. Pero hay un grave problema [...] el de los transportes: insuficiencia de la red ferroviaria y vial [...] En esta vía [...] podememos plantearnos la colaboración franco-soviética.


Al margen de la cuestión industrial, se desprende una impresión del viaje a la URSS, el de un esfuerzo en la construcción de alojamientos para una población que en diez años aumenta la población de Francia. Lo mismo en Moscú que en Leningrado de un plumazo se alzan grandes casas obreras casi en cada calle, pero el éxito más grande desde el punto de vista del urbanismo está en Jarkov donde en cuatro años una ciudad entera de aspecto netamente americano se ha edificado al lado de la ciudad antigua.


En fin, una de las partes mas importante de nuestra gira ha sido la visita a las organizaciones soviéticas en Ucrania y en el norte del Cáucaso, el centro mismo de los territorios donde, según recientes campañas de prensa, reinaba un hambre comparable a la de 1922.


Usted verá, me habían dicho, que en el último momento esta parte del viaje será suprimida; no le llevarán a ese infierno de miseria. Para encontrar en Moscú a Molotov, que partía de vacaciones, se suprimió del programa la excursión a Crimea que tenía un carácter particularmente turístico; el viaje a Ucrania se desarrolló normalmente. Hemos atravesado de parte a parte, en los dos sentidos, en ferrocarril, este inmenso campo de cereales cuyos cultivos se interrumpen allá donde no alcanza la vista, de espeso humus negro que hace innecesario el abono. A 60 y 70 kilómetros de las ciudades, hemos visitado koljoses y sovjoses, y volvemos con la impresión muy clara de la falsedad de las noticias difundidas en la prensa y la convicción que yo esbocé en mi correspondencia de una campaña inspirada por Alemania y los Rusos blancos deseosos de oponerse al acercamiento franco-soviético.


Antes de recorrer el país, yo mismo me he hecho eco de esas habladurías difundidas por los enemigos del régimen y tengo hoy la certidumbre de su exageración.


Sin duda, se nos dirá, los eslavos, después del Potemkin, tienen un maravilloso sentido de la puesta en escena, sólo os han mostrado lo que querían que viérais, ¿cómo pretende Usted, en una excursión de una semana, no hablando ruso, apercibirse del estado de una región tan extensa? Sin embargo, hemos mirado por las ventanas durante el trayecto de más de 3.000 kilómetros, y no se ha podido trucar completamente la población, que nos ha parecido en el mejor estado físico y de vestuario que la de las ciudadades del norte, de donde venimos. Nuestro coche ha podido aplastar pollos de más de cuatro meses; nos hemos dado cuenta de la extensión de esos campos que acaban de proporcionar una cosecha que todos están de acuerdo en calificar de excepcional. Si verdaderamente millones de hombres estuvieran muertos de hambre en esas regiones, los infortunados hubieran comido sus pollos antes de pensar en alimentarse de cadáveres. Hubieran sido necesarios millones de soldados para impedirles comerse las semillas.


¿Qué dicen a este respecto las autoridades que hemos interrogado? El año pasado tuvo lugar efectivamente, un episodio de los más graves de la Revolución para la aplicación del régimen colectivista en la agricultura. En esas regiones particularmente ricas, hemos tenido que luchar contra los campesinos ricos que no cultivaban por sí mismos sus tierras sino que utilizaban asalariados; contra esos kulaks, más o menos abiertamente sostenidos por Alemania, que lleva en Ucrania su campaña separatista. Con la esperanza de desórdenes graves, esos elementos contrarrevolucionarios intentaron suscitar la huelga de brazos caídos. De ahí resultó una disminución de la producción de cereales que en un momento dado amenazó seriamente Moscú y supuso no solamente graves dificultades en las regiones donde se organizó el sabotaje de la cosecha, sino también la obligación de imponer restricciones importantes en la distribución de víveres. Que ha habido hambre está fuera de duda. Pero por una acción enérgica del poder central, acción combinada de la policía y de los elementos políticos comunistas, gracias a ciertas concesiones ofrecidas al interés personal (propiedad de una vaca y de productos de la huerta), la situación ha podido ser restablecida durante estos últimos meses y Stalin, según una expresión de Radek [...] ha ganado su ‘batalla del Marne’ agraria.


Dos ejemplos típicos de esta campaña y de las dificultades [...] nos los ofreció Kalinin, a quien interrogamos sobre este grave problema del hambre. Nos dio el ejemplo de la comuna de Tver que hoy lleva su nombre, donde hay tres koljoses. El primero ha trabajado muy bien, ha realizado una buena cosecha y sus miembros han obtenido buenos beneficios; el segundo ha alcanzado los dos objetivos; pero el tercero, por impulso de nuestros adversarios, ha saboteado la cosecha y sus afiliados han corrido el peligro de morir de hambre. A petición mía [de Kalinin], el Gobierno les ha hecho llegar ayuda. A causa de ello, me he atraído la enemistad de los otros dos koljoses que pensaban que no importaba hacer las cosas mal si, no haciendo nada, se obtenía sin embargo la subsistencia [...]


El segundo ejemplo de Kalinin es el siguiente: el año pasado faltó la leche en Moscú y se restringió la distribución incluso a los niños y a los obreros empleados en trabajos nocivos. Pero la persona encargada de la distribución era precisamente el gran negociante de preguerra que aseguraba el mismo servicio bajo el régimen zarista. El Presidente Kalinin llamó a ese fucionario para preguntarle cómo con una cantidad doble de leche no llegaba para suministrar a las categorías restringidas indicadas. El interesado apenas tuvo que mostrar que la cantidad era hoy insuficiente porque antes la leche era un privilegio de la clase noble y rica de Moscú.


Aumento considerable de las necesidades, resistencias políticas de los elementos reaccionarios, tales son las causas del desequilibrio que revuelve nuestros espíritus occidentales pero que parecen naturales al espíritu eslavo fatalista que, poco deseoso de intereses inmediatos individualistas, está centrado en el cumplimiento del amplio prgrama que se ha propuesto.

martes, 23 de agosto de 2011

1

La “Operación Libia” y la Batalla por el Petróleo: Nuevo trazado del mapa de África

Michel Chossudovsky
Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124279


Véase Parte I: Insurrección e intervención militar en Libia


Las implicaciones geopolíticas y económicas de una intervención militar dirigida por EEUU y la OTAN contra Libia pueden alcanzar gran magnitud.

Libia es una de las mayores economías petroleras del mundo y cuenta aproximadamente con el 3,5% de las reservas mundiales de petróleo, más de dos veces las de EEUU.

La “Operación Libia” forma parte de una agenda militar más amplia para Oriente Medio y Asia Central, que consiste en obtener el control y la propiedad corporativa de más del 60% de las reservas mundiales de petróleo y gas natural, incluyendo las rutas de oleoductos y gasoductos.

“Los países musulmanes, entre los que se encuentran Arabia Saudí, Iraq, Irán, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Yemen, Libia, Egipto, Nigeria, Argelia, Kazajstán, Azerbaiyán, Malasia, Indonesia, Brunei, poseen entre el 66,2% y el 75,9% del total de las reservas de petróleo, dependiendo de la fuente y metodología de la estimación.” (Véase Michel Chossudovsky, “The ‘Demonization’ of Muslims and the Battle for Oil”, Global Research, 4 enero 2007; en español, traducido por Felisa Sastre en:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=45361)

Con 46.500 millones de barriles de reservas probadas (diez veces las de Egipto), Libia es la mayor economía petrolera en el continente africano, seguida por Nigeria y Argelia (Oil and Gas Journal). En contraste, las probadas reservas petroleras de EEUU son del orden de los 20.600 millones de barriles (diciembre 2008), según Energy Information Administration: “U.S. Crude Oil, Natural Gas, and Natural Gas Liquids Proved Reserves”.





NOTA:

Las estimaciones más recientes sitúan las reservas de petróleo de Libia en los 60.000 millones de barriles y sus reservas de gas en los 1.500 millones de metros cúbicos. Su producción está entre los 1,3 y 1,7 millones de barriles por día, bastante por debajo de su capacidad productiva. Su objetivo a largo plazo son 3 millones de barriles por día y una producción de gas de 2.600 millones de pies cúbicos al día, según las cifras de la National Oil Corporation (NOC).

La encuesta estadística (alternativa) sobre la energía efectuada por BP (2008) situaba las reservas probadas de petróleo de Libia a finales de 2007 en los 41.464 millones de barriles, lo que representa el 3,34% de las reservas mundiales probadas (Mbendi: “Oil and Gas in Libya – Overview”).


El petróleo es el “trofeo” de las guerras emprendidas por EEUU y la OTAN


Una invasión de Libia bajo un mandato humanitario beneficiaría a los mismos intereses corporativos que la invasión y ocupación de Iraq de 2003. El objetivo subyacente es tomar posesión de las reservas de petróleo de Libia, desestabilizar la National Oil Corporation (NOC) y, finalmente, privatizar la industria petrolera del país, es decir, transferir el control y propiedad de la riqueza petrolera de Libia a manos extranjeras.

La NOC ocupa el puesto 25 entre las Grandes Compañías Petroleras del Mundo. (“The Energy Intelligence ranks NOC among the world’s Top 100 Companies”, Lybiaonline.com).

La planeada invasión de Libia, que está ya en marcha forma parte de la más amplia “Batalla por el Petróleo”. Cerca del 80% de las reservas de petróleo de Libia se sitúan en la cuenca del Golfo de Sirte al este de Libia. (Véase mapa más abajo).

Libia es un Premio de Economía. “La guerra es buena para hacer negocios”. El petróleo es el trofeo de las guerras que EEUU y la OTAN emprenden.

Wall Street, los gigantes petroleros anglo-estadounidenses, los productores de armas de la UE y EEUU serían los beneficiarios tácitos de una campaña militar de EEUU y la OTAN contra Libia.

El petróleo libio es un filón para las grandes del petróleo anglo-estadounidenses. Aunque el valor del crudo en el mercado supera en la actualidad los 100 dólares el barril, el coste del petróleo libio es extremadamente bajo, hasta 1 dólar USA el barril (según una estimación). Como un experto del mercado del petróleo comentó de forma un tanto críptica:

“Con el crudo a 110 dólares en el mercado mundial, una operación sencilla de matemáticas muestra que Libia tiene un margen de beneficio de 109 dólares.” (Libya Oil, Libya Oil One Country’s $109 Profit on $110 Oil”, EnergyandCapital.com, 12 marzo 2008).

Intereses petroleros extranjeros en Libia

Entre las compañías petroleras extranjeras que operaban en Libia antes de la insurrección bia figuran la TOTAL francesa, la ENI italiana, la China National Petroleum Corp (CNPC), British Petroleum, el consorcio petrolero español REPSOL, ExxonMobil, Chevron, Occidental Petroleum, Hess, Conoco Phillips.

Es importante señalar que China juega un papel central en la industria del petróleo libia. La China National Petroleum Corp (CNPC) tenía, hasta el momento de la repatriación tras los últimos acontecimientos, una fuerza laboral en Libia de 30.000 chinos. Contrasta con la British Petroleum (BP), que tenía tan sólo 40 trabajadores, que fueron también repatriados.

El 11% de las exportaciones petroleras libias va a parar a China. Aunque no hay cifras sobre el tamaño y la importancia de las actividades de exploración y producción de la CNPC, hay indicadores de que son considerables.

En términos generales, Washington considera que la presencia de China en el Norte de África constituye una intrusión. Desde una posición geopolítica, China supone una invasión. La campaña militar contra Libia es también un intento de excluir a China del Norte de África.

También es importante el papel de Italia. ENI, el consorcio petrolero italiano saca 244.000 barriles de gas y petróleo, lo que representa casi el 25% del total de las exportaciones libias. (Sky News: “Foreign oil firms halt Libyan operations”, 23 febrero 2011).

Entre las compañías estadounidenses en Libia, Chevron y la Occidental Petroleum (Oxy) decidieron hace apenas seis meses (octubre 2010) no renovar sus licencias de exploración de gas y petróleo en Libia. (“Why are Chevron and Oxy leaving Libya?” Voice of Russia, 6 octubre 2010). En contraste, en noviembre de 2010, la compañía petrolera alemana R.W. DIA E firmó un acuerdo de gran alcance con la NOC libia que implicaba compartir la producción y exploración (AfricaNews-Libya: “German oil firm signs prospecting deal”).

Los intereses financieros, así como el “botín de guerra”, son extremadamente altos. La operación militar responde a un intento de desmantelar las instituciones financieras de Libia, así como de confiscar miles de millones de dólares de los activos financieros libios depositados en bancos occidentales.

Habría que subrayar que las capacidades militares de Libia, incluido su sistema de defensa aérea, son débiles.






El nuevo mapa de África

Libia tiene las mayores reservas de petróleo en África. El objetivo de la interferencia de EEUU y la OTAN es estratégico: consiste en un saqueo total, en el robo de la riqueza petrolífera de la nación bajo el disfraz de una intervención humanitaria.

Esta operación militar es un intento de establecer la hegemonía estadounidense en el Norte de África, una región históricamente dominada por Francia y, en menor medida, por Italia y España.

Con respecto a Túnez, Marruecos y Argelia, el diseño de Washington busca debilitar los lazos políticos de estos países con Francia y presionar para instalar nuevos regímenes políticos que tengan una estrecha relación con EEUU. Este debilitamiento de Francia es parte del diseño imperial estadounidense. Es un proceso histórico que se remonta a las guerras en Indochina.

Redistribución colonial de Africa (1913)



La intervención de EEUU y la OTAN buscando la eventual formación de un régimen-títere de EEUU es también un intento de excluir a China de la región arrebatándole el puesto que ocupa la China National Petroleum Corp. Los gigantes del petróleo anglo-estadounidense, entre los que estaría la British Petroleum, que firmó un contrato de exploración en 2007 con el gobierno de Gadafi, están entre los potenciales “beneficiarios” de la operación militar diseñada por EEUU y la OTAN.

En un sentido más amplio, lo que está en juego es el diseño de un nuevo mapa de África, otro proceso de redistribución neocolonial, el desguace de las demarcaciones de la Conferencia de Berlín de 1884: la conquista de África por EEUU en alianza con Gran Bretaña en una operación dirigida por EEUU y la OTAN.

Libia: La puerta estratégica sahariana al África Central


Libia tiene fronteras con varios países que están dentro de la esfera de influencia de Francia, entre ellos Argelia, Túnez, Níger y el Chad.

El Chad es potencialmente una economía rica en petróleo, ExxonMobil y Chevron tienen intereses en el Sur del Chad, incluido un proyecto para un oleoducto. El Sur del Chad es una puerta hacia la región de Darfur en Sudán, que también tiene valor estratégico como consecuencia de su riqueza petrolera.



Fuente www.hobotraveler.com

China tiene intereses petrolíferos tanto en Chad como en Sudán. La China National Petroleum Corp firmó un acuerdo de largo alcance con el gobierno del Chad en 2007.

Níger es también un punto estratégico para EEUU en vista de sus amplias reservas de uranio. En el momento actual, Francia domina la industria de uranio en Níger a través del conglomerado nuclear francés Areva, anteriormente conocido como Corema. China participa también de la industria de uranio de Níger.

En sentido más general, la frontera sur de Libia resulta de interés estratégico para EEUU en su búsqueda para extender su esfera de influencia en el África francófona, un inmenso territorio que se extiende desde el Norte de África hasta el Centro y Oeste del continente. Históricamente, esta región formó parte de los imperios coloniales de Francia y Bélgica, cuyas fronteras se establecieron en la Conferencia de Berlín de 1884.

EEUU jugó un papel pasivo en la Conferencia de Berlín de 1884. Este nuevo reparto del continente africano del siglo XXI, basado en el control del petróleo, del gas natural y de minerales estratégicos (cobalto, uranio, cromo, manganeso, platino y uranio) es en gran medida consecuencia de los intereses corporativos dominantes anglo-estadounidenses.

La interferencia estadounidense en el Norte de África redefine la geopolítica de toda una región. Socava los intereses de China y eclipsa la influencia de la Unión Europea.

Este nuevo trazado de África no sólo debilita el papel de las antiguas potencias coloniales (incluidas Francia e Italia) en el Norte de África, sino que también forma parte de un proceso más amplio de desplazamiento y debilitamiento de Francia (y Bélgica) sobre una gran parte del continente africano.

EEUU ha instalado en gran parte del continente africano una serie de regímenes-títere en países que históricamente estuvieron en la esfera de influencia de Francia (y Bélgica), incluyendo la República del Congo y Ruanda. Está previsto que varios países del Oeste de África (entre ellos Costa de Marfil) se conviertan en estados por poderes de EEUU.

La Unión Europea depende fuertemente del flujo del petróleo libio. El 85% de ese petróleo se vende a países europeos. En el caso de una guerra con Libia, el suministro de petróleo a Europa Occidental podría verse interrumpido, afectando en gran medida a Italia, Francia y Alemania. El 30% del petróleo de Italia y el 10% de su gas se importan de Libia. El gas libio discurre a través del gasoducto Greenstream que atraviesa el Mediterráneo.


Greenstream: el gasoducto que une Libia con Italia

Las implicaciones de esas potenciales interrupciones pueden ser de largo alcance. También repercutirán directamente en la relación entre Estados Unidos y la Unión Europea.

Comentarios finales

Los medios de comunicación dominantes, mediante una desinformación masiva, están siendo cómplices al justificar una agenda militar que, si llega a ponerse en marcha, tendría devastadoras consecuencias no sólo para el pueblo libio: los impactos sociales y económicos se dejarían sentir en el mundo entero.

Por el momento hay tres escenarios de guerra distintos en la amplia región que conforman Oriente Medio y Asia Central: Palestina, Afganistán e Iraq. En el caso de un ataque contra Libia, se abriría un cuarto escenario en el Norte de África, con riesgo de una escalada militar.

La opinión pública debe tener conocimiento de la agenda oculta tras esta supuesta intervención humanitaria, anunciada como “Guerra Justa” por los jefes de estado y los jefes de gobierno de países de la OTAN. La teoría de la Guerra Justa tanto en su versión clásica como contemporánea defiende la guerra como “operación humanitaria”. Llama a la intervención militar a partir de supuestos morales y éticos contra “estados canallas” y “terroristas islámicos”. La teoría de la Guerra Justa se utilizar para satanizar al régimen de Gadafi a la vez que proporciona un mandato humanitario a la intervención militar de EEUU y la OTAN.

Los jefes de estado y de gobierno de los países de la OTAN son los arquitectos de la guerra y destrucción en Iraq y Afganistán. A través de una lógica tremendamente tortuosa, se les aclama como las voces de la razón, como los representantes de la “comunidad internacional”.

Las realidades se trastocan. Unos criminales de guerra, indiscutibles guardianes de la teoría de la Guerra Justa, lanzan una intervención humanitaria desde sus altos puestos de poder.

Abu Ghraib, Guantánamo… Las víctimas civiles en Pakistán como consecuencia de los ataques con aviones no tripulados sobre pueblos y ciudades ordenados por el presidente Obama no son precisamente noticias que aparezcan en primera plana, ni tampoco los dos millones de civiles muertos en Iraq.

No existe eso de la “Guerra Justa”. Hay que comprender la historia del imperialismo estadounidense. El Informe del 2000 del Proyecto del New American Century (PNAC) se titulaba “Rebuilding America’s Defenses” y pedía la puesta en marcha de una guerra larga, una guerra de conquista. Uno de los principales componentes de esa agenda militar es el siguiente: “Combatir para ganar contundentemente en múltiples y simultáneos escenarios bélicos”.

La “Operación Libia” es parte de ese proceso. Es otro de los escenarios en la lógica del Pentágono de “escenarios de guerra simultáneos”.

El documento del PNAC refleja fielmente la evolución de la doctrina bélica estadounidense desde 2001. EEUU tiene planeado implicarse simultáneamente en varios escenarios bélicos en diferentes regiones del mundo.

Si bien proteger a EEUU sigue siendo un objetivo de la “Seguridad Nacional” de los EEUU, el informe del PNAC explica detalladamente por qué son necesarios todos esos escenarios múltiples de guerra. Y en el mismo no se menciona siquiera la justificación humanitaria.

¿Cuál es el objetivo de la hoja de ruta del ejército de EEUU?

Atacarán Libia porque es uno de los varios países que se mantiene fuera de la órbita de influencia de EEUU y que no se ha avenido a las demandas estadounidenses. Libia es un país que ha sido seleccionado para integrar una “hoja de ruta” bélica que consiste en “múltiples y simultáneos escenarios de guerra”. En palabras del ex Comandante en Jefe de la OTAN General Wesley Clark:

“En noviembre de 2001, en el Pentágono, uno de los oficiales de alto rango del estado mayor del ejército tuvo tiempo para charlar. ‘Sí, todavía seguimos con los planes contra Iraq’, dijo. Pero había más. ‘Eso se discutió como parte de una campaña para cinco años’, dijo, y había ‘un total de siete países en la agenda: se empezaría con Iraq, después Siria, Líbano, Libia, Irán, Somalia y Sudán’…” (Wesley Clark, “Winning Modern Wars”, página 130).

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=23605








sábado, 19 de diciembre de 2009

3

Intervención de Hugo Chavez en la Cumbre del Clima de Copenhague

-

Os dejo la intervencion de Hugo Chavez en la cumbre del clima de Copenhague, el discurso del presidente de Venezuela ha sido ignorado ,al menos de momento, por los principales medios de comunicacion en España.





miércoles, 2 de diciembre de 2009

0

David Bravo habla en 20 minutos.es del anteproyecto de Ley contra la pirateria


Fuente.20minutos.es
David Bravo

Miércoles, 02 de diciembre a las 12:00h.
1- ¿Se cortará el acceso a Internet a aquellas personas que descarguen canciones, películas, libros, etc. de sitios como eMule?. Un saludo.
Bcn Cdad


No es eso lo que se prevé en las reformas incluidas en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible. La reforma atañe únicamente -y como veremos no es poco- a prestadores de servicios de la sociedad de la información, lo que, en la práctica, incluye a toda página web que obtenga algún rendimiento económico, por mínimo que sea. Por ejemplo, un blog con publicidad entraría de lleno en esa definición. El objetivo declarado es atacar las páginas de elinks tras el fracaso de su persecución judicial. Los jueces estaban archivando sistemáticamente los casos iniciados en vía penal contra estas webs y, en la vía civil, las primeras resoluciones relativas a medidas cautelares dejaban entrever que ni siquiera consideraban que estuviéramos ante un ilícito civil por vulneración de propiedad intelectual. En las primera redadas contra este tipo de páginas, la por entonces Ministra de Cultura las apoyó, apareciendo incluso fotografiada junto a miembros de la policía, sonriendo con todos sus dientes. Imaginad la decepción cuando los jueces dijeron que en esa redada se había detenido a gente que, simplemente, no había cometido delito alguno. Ahora lo que han hecho es poner de Ministra de Cultura a la presidenta (ahora ex) de la Academia de Cine y , poco después, reformar la Ley para que ahora sea una Comisión del propio Ministerio de Cultura la que decida si estas webs se cierran o se abren. De este modo se quitan de encima a todos esos díscolos jueces que insistían en aplicar la legislación vigente. En la siguiente foto que se haga la actual Ministra para hablar de denuncias a este tipo de webs, estoy seguro de que estará aún más sonriente y segura del resultado final.

2- En su opinión, ¿estamos hablando del final de las descargas online? ¿Programas como Spotify, de escuchar música online o Megavideo, de ver películas y series online, corren peligro? ¡Gracias!
TheBoss

Que el legislador no tiene la menor idea de lo que es Internet queda de manifiesto en sus intentos de parar lo que en la práctica es imposible frenar. Las descargas ya han demostrado ser absolutamente permeables a los cambios legislativos y seguirán realizándose en cualquiera caso. No sólo la Ley, de quedar así, será ineficaz para el objetivo que dice pretender, sino que el intento patoso del legislador nos dejará en herencia una bomba de relojería que nos afecta a todos. Con esta reforma se permite que, cuando alguien denuncie a una web por posible vulneración de propiedad intelectual, sea una Comisión del Ministerio de Cultura la que decida si existe tal vulneración y, en consecuencia, si se cierra o no la web. Pues bien, si sacas una lupa e interpretas de forma estricta la propiedad intelectual, en cualquier página de internet puedes encontrar posibles vulneraciones (vulneraciones reales no tantas) de propiedad intelectual: una cita hecha sin fines docentes, una fotografía que ilustra un artículo,... Dice la Ley que en asuntos relacionados con la libertad de expresión será un juez quien decida pero esa alegación sobre quién es competente para estudiar tu caso la hará el denunciado ante la Comisión del Ministerio de Cultura, que será la que finalmente decida si es o no necesario el juez. Se trata de una Ley peligrosa para todos, no sólo para las páginas de elinks, y la mera mención teórica a la libertad de expresión y a la intervención de un juez en esos casos se encuentra con el obstáculo práctico de que es la Comisión del Ministerio de Cultura la que decida sobre su propia competencia.

3- Hola David. Estos días aparece en la prensa las manifestaciones de artistas y productores para poner coto a las "descargas ilegales". Todavía el intercambio de música por redes P2P se encuentra bajo el amparo del derecho a la copia privada por lo cual reciben una compensación (canon digital), ¿o no? ¿A que descargas ilegales, pues, hacen referencia? ¿Si es al intercambio por las redes P2P no deberían en coherencia eliminar ese canon ya que castran de facto el derecho a copia privada y no tendría sentido seguir recibiendo una compensación por nada? ¿Por qué no quieren asumir la reestructuración de la industria del disco por causa de la aparición de otros formatos y soportes? Un saludo.
Pablo


Me parece interesante pararnos antes en la propia manifestación de ayer de determinados artistas. Para empezar quiero llamar la atención sobre la asombrosa casualidad, la increible coincidencia, que supone que ayer se reunieran varios músicos pidiendo medidas valientes contra la piratería en internet y que también ese mismo día se presentara esta valiente (pero disparatada) reforma. El mismo día en que se presenta al ciudadano una vacuna cuyos efectos secundarios son mucho más perjudiciales que la supuesta enfermedad que dice querer combatir, se le muestra también a un grupo de personas que la reivindica y que asegura que, de lo contrario, la música desaparecerá. De este modo, se nos plantea un escenario donde dos partes, que realmente son sólo una, fingen pelearse: una pidiendo una Ley a gritos y la otra cediendo sin más remedio. Cuando los ví en la tele haciéndose los enfadados con el gobierno me creí tanto la pelea como las de Pimpinela.

En cuanto a la manifestación: se reunieron Chenoa, Ketama, Lolita, Loquillo y otros para decir, según palabras de Aute, que si no se paran las descargas, la industria de la música y la propia música desaparecerán en cinco años. Es decir, en esta manifestación de millonarios, se pronosticaba no sólo la desaparición de un modelo de negocio que explota la música hoy en día de un modo determinado sino también la propia música como tal. Ese tipo de argumentaciones se hacen sin rubor, pese a que son tan acertadas como decir que si se siguen descargando películas porno desaparecerá el sexo. Me parece evidente que lo único que está en peligro es un determinado modelo de negocio y no la música en sí misma, que precede a esta industria y que permanecerá cuando ésta desaparezca.

Por cierto, mientras escribo estas líneas estoy escuchando el último disco de Sabina en Spotify. Que sigan por ese camino y dejen de proponer aberraciones como la que supone esta reforma.

4- En palabras claras y concisas... Yo tengo varias páginas con enlaces p2p, bittorrent y emule. El servidor que contiene los enlaces se encuentra en Holanda. Como todas, las páginas disponen de publicidad y ni siquiera es necesario el registro del usuario para poder descargar, ¿en qué me afecta esta nueva ley?, ¿pueden cerrarme/bloquearme la web de un día para otro? Y lo que es peor, ¿qué consecuencias conllevará si las webs las cierran o bloquean?, ¿multas,juicios,denuncias o incluso carcel? Muchas gracias.
Alfredo

De momento, las leyes que regulan el fondo del asunto de un supuesto como el suyo siguen siendo las mismas. Eso quiere decir, que un enlace, según las resoluciones judiciales recaídas en asuntos idénticos, no supone vulneración de derecho de propiedad intelectual alguno. En ese sentido, la reforma no afecta en absoluto. El problema es que ahora será el Ministerio de Cultura y no un juez el que decidirá si su web vulnera o no la propiedad intelectual y, por lo tanto, si ésta debe o no cerrarse. Es decir, de momento no han cambiado las normas del juego, lo que han hecho, tras perder la industria un partido tras otro, es decirle al árbitro mejor dame a mí el pito que ya me encargo yo de esto.

5- ¿Puedo denunciar si entiendo que han vulnerado mi derecho a la intimidad al controlar la información que fluye por mi linea ADSL para determinar si me cortan la conexión? Un saludo y gracias por defender nuestros derechos.
ASD

Pese a lo que dicen algunos medios de comunicación y algunas asociaciones con prisa por salir en ellos, esta reforma -si habrá o no otra en el futuro lo desconozco- no prevé el corte de conexión a usuarios particulares.

6- ¿Seguirá siendo verdad eso de que 'sin ánimo de lucro' se puede compartir?
Rubén

Seguirá siendo verdad que sin ánimo de lucro no hay delito, lo de si se puede o no compartir entre particulares ya quedó en duda (sólo en duda) con la última reforma de la Ley de Propiedad Intelectual promovida por las presiones de la industria discográfica y cinematográfica. En cualquier caso, insisto en que esta reforma no convierte en ilícito lo que era lícito ya que no cambia nada respecto de las normas que rigen el fondo del asunto, lo que hace es dejar que sea el Ministerio de Cultura el que decida si existe o no ilicitud en determinadas páginas webs. Algo que ya es de por sí escandaloso, en mi opinión.

7- ¿Qué medidas podemos tomar los usuarios para posicionarnos de una forma efectiva contra este nuevo ataque del Gobierno y el lobby del copyright a los derechos básicos de los ciudadanos y a la neutralidad de la Red?
Adrian Pavon

Creo que es fundamental que los esfuerzos individuales y dispersos que estoy viendo en internet desde que se conoció esta reforma se concentren y dirijan a un sólo punto, que bien podría ser crear nosotros mismos un grupo de presión organizado que influya en la tramitación de esta nueva Ley.


Despedida
Gracias a todos por las preguntas. Creo que hay que obviar tanto a los alarmistas que aseguran la existencia de aspectos que en esta Ley ni se sugieren como a aquellos que, enamorados de sí mismos por haberse dado cuenta de esto último, quitan hierro a esta reforma creyéndola que no es para tanto. Una vez concienciados del peligro real de esta Ley (que no es poco), mi opinión es que todo esfuerzo que se haga para intentar frenarla será poco.

Enlaces relacionados

David Bravo

domingo, 15 de noviembre de 2009

1

Aventuras de un premio Nóbel en Africa

Para hoy os dejo este video que refleja hasta que niveles esta corrupto el sistema.



Enlaces relacionados

domingo, 1 de noviembre de 2009

5

La interesada campaña en favor de las bombillas de bajo consumo (parte 1)

Fuente
Descarga pdf
Lo que son las bombillas de bajo consumo
El uso indiscriminado de lámparas de bajo consumo es estúpido: resulta más caro, y es dañino para las personas y para el medio

Ramón Carratalá Sevila

La tecnología de las lámparas de bajo consumo no representa un adelanto novedoso. En realidad no son más que los tubos fosforescentes de toda la vida (también llamados "fluorescentes", "neones", etc.), que se han ido perfeccionando y compactando a lo largo de los años. Pero ahora, desde hace casi 30 años, también se presentan acoplados a un casquillo convencional o a una conexión pin; y los tubos no necesariamente son rectos, sino que pueden ir doblados o enrollados para reducir espacio (lo que también reduce algo su eficiencia para alumbrar).

Aunque existen diversas variedades, dependiendo de la mezcla de gases y de otros materiales que se utilizan, en esencia todos son lo mismo...

Se emplea vapor de mercurio a baja presión dentro de un tubo de vidrio revestido con fósforo. Y al conectar la corriente eléctrica, que depende de una reactancia y un cebador, el vapor de mercurio calentado por unas resistencias hace que el fósforo se ilumine.

La utilización de los fosforescentes de diversos tipos existentes es muy aconsejable, por muy diversos motivos. Pero es igualmente importante comprender que no sirven para todo.

El uso racional y correcto de los fosforescentes ya era una realidad totalmente implantada en el último cuarto del siglo XX. En realidad tal vez hayamos retrocedido algo, debido al estilo lujoso moderno en algunos domicilios, que ha introducido el uso de halógenos superfluos y ha reducido el empleo de los tradicionales "fluorescentes" en las cocinas.

Su perfeccionamiento y compactaje permiten sobre todo una calidad de alumbrado mejor para sus usos tradicionales; y también una incorporación, no demasiado relevante ni revolucionaria a algunos nuevos usos. Pero la moda "pseudo-ecológica" que pretende la implantación de un uso universalizado de este tipo de iluminación no obedece a criterios de racionalidad (y por ello el consumidor doméstico se ha mostrado tan reticente a su utilización; pues, al margen de su precio, y sin necesidad de tener conocimientos científicos, es muy capaz de apreciar al menos que es una luz "desagradable" que le cansa más los ojos).

No todo son ventajas en las lámparas de bajo consumo...

> Son bombillas lentas, que no sirven para zonas de paso (pasillos; escaleras; cuartos de aseo; y cualquier lugar, en general, en el que vayamos a permanecer un corto espacio de tiempo), pues su rendimiento óptimo sólo se alcanza tras varios minutos. Mientras que las incandescentes se encienden y apagan instantáneamente.

> Además, si se encienden y se apagan con frecuencia, se estropean rápidamente.

> Sólo las de muy alta gama, con equipos electrónicos y precios prohibitivos son menos problemáticas en cuanto a velocidad para alcanzar un rendimiento aceptable y al deterioro por encendidos y apagados frecuentes (aunque siguen estando en desventaja con las incandescentes).

> El mecanismo que genera el encendido consume de golpe una cantidad importante de energía eléctrica. Dicho gasto resultará compensado por el bajo consumo que requiere el mantener la iluminación activada. Así que la reducción de consumo energético será inversamente proporcional al número de encendidos y directamente proporcional al tiempo que necesitemos que permanezca encendida la lámpara (aunque esta reducción del consumo final, por el bajo consumo que requiere el mantener la lámpara encendida, se estabiliza tras cierto número de horas de activación ininterrumpida, a partir de las cuales ya no se puede reducir más). Por lo que, un encendido y apagado repetido, para obtener tiempos de iluminación no prolongados suficientemente, harán que este tipo de alumbrado resulte más costoso energéticamente; mientras que resultará rentable para espacios que deben de permanecer continuamente iluminados.
Con las incandescentes, el control del consumo es sencillísimo, pues el encendido y apagado no afecta al consumo (sino sólo la permanencia, que se puede ajustar al mínimo imprescindible).
En cuanto al ahorro potencial para el bolsillo, las personas que se han molestado en hacer experimentos en condiciones reales normales, en el uso doméstico ideal (no en lugares como almacenes u otras instalaciones en que ya se venían utilizando los fosforescentes de forma sistemática; sino en pequeñas oficinas, terrazas, o entornos similares que requieren iluminación continua y que también estaban frecuentemente iluminados por tubos fosforescentes no compactos), afirman que el ahorro económico conseguido con las lámparas compactas de bajo consumo es muy variable -dependiendo de muchos factores- (según algunos, el coste a largo plazo se podría quedar en torno a un 50 % ; pero en cualquier caso, normalmente, nunca se reduciría tanto como se publicita).
Nota: La estimación de ahorro publicitada por Philips, del 71 %, es un ejemplo teórico algo discutible para su modelo Master PL Electronic de 20w nominales. Supuestamente, tras ser comprada por 16’35 euros, tendría que funcionar durante 15.000 horas; compitiendo con 15 bombillas incandescentes clásicas de 100w nominales de un modelo y marca que no especifica, que durasen 1.000 horas cada una y hubiesen sido compradas a 0’94 euros la unidad.

> Las lámparas de bajo consumo son muchísimo más sensibles a la temperatura ambiente que las incandescentes. Les afectan las temperaturas bajas; pero aún más las altas. De modo que la durabilidad indicada sólo es cierta en las condiciones óptimas y constantes a las que se han hecho las mediciones en fábrica. Y se reducirá muchísimo si se instalan en elementos cerrados en que se acumule el calor, como los plafones (o incluso las propias carcasas con cubierta de vidrio esmerilado, para ocultar los tubos, que ya incorporan de fábrica algunos modelos).
Mientras que las incandescentes funcionan perfectamente a cualquier tempe-ratura razonable (y se pueden utilizar, sin problemas relevantes, tanto en una nevera, como en un horno, o sobre los fogones).

> El tipo de luz es de calidad comparativamente muy inferior a la que proporciona cualquier tipo de bombilla incandescente.
Es una luz mortecina -independientemente de su intensidad-, plana, sin calidez, que modifica mucho la percepción de los colores (estando totalmente excluida para trabajos fotográficos, grafismo, pintura y otras artes plásticas, etc.; y siendo rehuida en la hostelería de calidad por el aspecto lastimoso y poco atractivo que confiere a la comida). Mientras que la luz incandescente genera un alumbrado con un espectro luminoso muy próximo a la luz natural, incluso con bombillas de tipo estándar y baja calidad (existiendo diversos tipos de lámparas especializadas que ofrecen todo tipo de gamas cromáticas -algunas casi idénticas a la verdadera luz del Sol-).

> Las equivalencias lumínicas entre las lámparas de bajo consumo y las incandescentes son engañosas. La potencia en watios sólo mide el consumo (y ni siquiera dos bombillas incandescentes tienen porqué iluminar igual aunque tengan los mismos watios, sino que dependerá del modelo). Aunque, muy a grosso modo, se calcula que cada watio nominal de consumo de "bajo consumo" produce un alumbrado aproximado al que generan 4 ó 5 watios de incandescencia (aunque esto no quiere decir que el coste de iluminación sea 5 veces menor, ¡más quisiéramos!). Las únicas comparaciones válidas son las que se realizan en lúmenes.
Pero incluso, a igualdad de lúmenes indicados por el fabricante, al menos la sensación subjetiva es de que alumbran algo menos las de bajo consumo. Además, aunque algunas pueden llegar a sobrevivir hasta 10.000 horas antes de dejar de funcionar, con el tiempo se desgastan y van perdiendo intensidad (más del 20 % tras las 2.000/5.000 horas primeras horas -según la calidad-). Mientras que las incandescentes no pierden nunca intensidad -salvo en algunos casos excepcionales en que el cristal termina por ennegrecerse-; sino que terminan por fundirse.

> Con una lámpara de bajo consumo es muy difícil alcanzar niveles altos de intensidad de iluminación. Y ello llega a ser un problema importante cuando queremos concentrar mucha luz sobre un espacio determinado. Puesto que para alcanzar mayores niveles de alumbrado es necesario utilizar un espacio significativamente mayor y más lámparas.
Cuando los requerimientos son especialmente altos, resulta prácticamente absurdo e inviable el recurrir a instalaciones con lámparas de bajo consumo. Y en ciertas labores de riesgo, como la cirugía, están absolutamente descartadas (por lo que la futura ley, basada en la proposición de ley aprobada el 25/6/2008, se verá obligada a hacer excepciones -tal como ya se ha recomendado-, para garantizar la comercialización de lámparas incandescentes de alta intensidad fuera de los circuitos accesibles para el consumidor doméstico normal).
Por otra parte, tampoco se pueden utilizar con los mecanismos de reostato para regular la intensidad de luz (lámparas o llaves que incorporan un botón -o una regleta-, que permite subir o bajar la intensidad de la luz de forma continua), puesto que sólo trabajan a un voltaje fijo; ni tampoco en detectores de presencia; ni con fotocélulas; ni con temporizadores electrónicos (domótica); ni con aparatos electrónicos en general.

> La frecuencia de parpadeo y el espectro luminoso de la lámpara de bajo consumo la hacen dañina para la vista. De manera que nunca debería de utilizarse para tareas con alto requerimiento visual (leer y escribir, costura, relojería y joyería, y trabajos manuales de precisión en que se manejan piezas pequeñas, etc.). Mientras que esto no ocurre con las bombillas incandescentes, con las que tan solo hay que adecuar la intensidad -y la modalidad cromática, cuando sea necesario- al tipo de tarea (por ejemplo, entre 800 y 1000 lúmenes de flujo luminoso por m² para la lectura).

> Su forma y tamaño (menos versátil que las bombillas incandescentes) condicionan enormemente su utilización en mobiliario de iluminación; y con frecuencia no son compatibles con elementos diseñados para las lámparas incandescentes (plafones, farolillos, flexos, lámparas, aparatos con iluminación propia, etc.). Además, su forma (inevitable por cuestiones técnicas) impide el lograr alumbrados razonablemente focalizados a diferencia de las incan-descentes. Siendo, además, imprescindible aumentar el recorrido de los tubos (su superficie) para incrementar la intensidad lumínica (por lo que las lámparas que nos proporcionan un alumbrado razonable suelen ser largas o voluminosas).
Mientras que las bombillas incandescentes pueden tener casi cualquier forma y tamaño, aunque por cuestiones prácticas y de eficiencia se utilice cierta forma estándar de forma habitual, limitándose otras posibilidades a facilitar la iluminación estética o decorativa.

> El argumentar, como ventaja, el que generan menos calor en el ambiente es cuando menos discutible... La pequeña cantidad de calor que generan las incandescentes, que se argumenta que eventualmente incrementaría nuestro consumo de aire acondicionado, también producirá lógicamente -en la misma medida- una reducción del consumo de calefacción.

> La reducción del coste económico para la economía familiar es cada vez más discutible, pues además de que las lámparas de bajo consumo son considerablemente más caras (especialmente las de buena calidad), el coste del kilowatio es ajustado por el oligopolio de las empresas energéticas para mantener su incremento de beneficios independientemente de lo que se consuma. De manera que a medio plazo, el balance económico será forzosamente desfavorable al consumidor. Y tan sólo habrán obtenido algún ahorro significativo, durante un tiempo limitado, los que se cambiaron al bajo consumo de forma precoz. Conviene saber, además, que existe una gran disparidad de calidades -y de precios- en el mercado, en cuanto a las lámparas de bajo consumo (y que el etiquetado no nos orienta suficientemente sobre ello). Porque la cosa no sólo afecta de modo muy importante a su longevidad, que en el caso más extremo del que tengo referencia se reduce, por las propias indicaciones del fabricante, a tan solo 1000 horas (lo mismo que casi todas las incandescentes) frente a las 10.000 ó 12.000 que se indican más habitualmente (o las 20.000 que se indica para las de mejor calidad); sino que también afectará a su intensidad, calidad de espectro lumínico, estabilidad, toxicidad potencial de los residuos, y seguridad de su uso para la salud.
En cuanto a la longevidad, no hay que guiarse por el número de "años de vida" indicados por el fabricante. Esta indicación debe de venir con un asterisco que hace referencia a un calculo bastante arbitrario que resulta de dividir el número de total de horas estimado entre una cantidad diaria variable según el modelo (¡¡que puede ser, por ejemplo, de 2’7 horas diarias!!).

> Las más aceptables son las que poseen reactancias electrónicas a partir de los 20.000 Hertzios (ya existen de 35.000/40.000 Hz). Aunque tampoco son tan recomendables como las incandescentes para tareas de alto requerimiento visual; y resultan carísimas y difíciles de encontrar. Pero las más habituales funcionan a 50/60 Hz; y no sólo dañan la vista, sino que inducen al cerebro a funcionar en ritmos que generan tensión y fatiga (que se puede manifestar como dolor de cabeza, irritabilidad, bajo rendimiento, depresión, somnolencia y entontecimiento, etc.).

> Dado que la luz que producen emite radiaciones ultravioletas dañinas, es necesario fabricarlas con determinadas pinturas protectoras que filtren dichas radiaciones. De manera que es importante que estén fabricadas con materiales de calidad y que se sometan a ciertos controles, para que podamos estar tranquilos de su completa inocuidad.
Por el contrario, aprovechando dichas radiaciones peligrosas, se fabrican también en una modalidad en que el cristal de los tubos es trasparente, para utilizarlas para la destrucción de gérmenes (por ejemplo, en aparatos que la aplican para la depuración del agua). Las incandescentes son siempre absolutamente inofensivas en este sentido.

> Crean interferencias radioelectricas y electromagnéticas (que se pueden detectar a veces, por ejemplo, por algunos receptores de radio); aunque la importancia de éstas, que antes era muy notoria y molesta, se ha ido reduciendo muchísimo hasta niveles muy razonables.

> Son altamente contaminantes y peligrosas para el medio ambiente (contienen mercurio -entre 2’5 mg y 8 mg por lámpara-, entre otros componentes poco recomendables), por lo que hay que evitar, a toda costa, el que se rompan; y deberían depositarse en contenedores de recogida selectiva especiales, que en este momento sólo existen en el interior de algunos comercios especializados (aunque no se tiene muy en cuenta el peligro de ruptura y se gestionan normalmente de una forma absolutamente desastrosa). Mientras que las incandescentes se pueden tirar a la basura normal.

> Además, hay que tener en cuenta la gran desventaja, desde el punto de vista ecológico, de que cuando utilizamos este tipo de alumbrado en su formato tradicional (tubo alargado que se monta en un chasis), o en el moderno formato de conexión pin (en el que el aplique contiene la reactancia y el cebador), estamos manejando los elementos necesarios de forma independiente. De manera que también los iremos sustituyendo, elemento a elemento, conforme se vayan estropeando cada uno de ellos. Y que esto resulta imposible en las más modernas lámparas compactas de bajo consumo (que son, fundamentalmente, las que sustituirían a las incandescentes), porque todo se halla integrado de forma inseparable; lo que nos obligará a desechar todo el conjunto cada vez ante el más mínimo fallo (una cómoda práctica consumista y derrochadora que se nos ha ido imponiendo en todo tipo de objetos, pero que no deja de ser extremadamente destructiva y antiecológica).

Imposición injusta al ciudadano

La iniciativa de los gobernantes españoles de imponer, por ley, a los ciudadanos el uso general de alumbrado de bajo consumo no es novedosa ni está justificada. Un precursor de esta medida fue Fidel Castro, cuando impuso una ley similar en Cuba. Un país en el que medidas extremas como ésta no deben de extrañarnos, si se considera que una gran parte de la población subsiste en una cierta pobreza y atraso en la mayor parte de las facetas de su vida; que está sometido a un bloqueo que le sume en una carencia de todo tipo de recursos; y que se funciona secularmente de forma dictatorial.

En España, tras comprobar, durante décadas, que los ciudadanos no están dispuestos a realizar dicho cambio más allá de lo razonable -ni siquiera con las campañas que subvencionaban fuertemente su compra-, ahora se nos obligará dictatorialmente, con pretextos electoralistas que responden a un estilo de populismo demagógico, mediante la prohibición de la comercialización de las bombillas incandescentes (que ofrecen una iluminación de mayor calidad) en un plazo de 3 años.

Y una vez más se aplica un pseudoliberalismo de la ley del embudo: existe una libertad cada vez mayor para la explotación de las personas y la especulación económica; pero el ciudadano esta cada vez más controlado y coaccionado, y pierde progresivamente todas sus libertades (hasta la de elegir la bombilla para leer de la mesita de noche).

En conclusión...

Las lámparas de bajo consumo solamente son aconsejables para lugares que precisan de un alumbrado constante durante periodos relativamente prolongados, y en que no sea necesario un alumbrado de calidad por el requerimiento visual de las tareas a desempeñar. No se debe utilizar lámparas de bajo consumo para leer, ni para desarrollar otras actividades que requieran fijar la vista.

Las lámparas de bajo consumo, además de ser gravosas para la vista, ocasionan otros problemas de salud en quienes hacen un uso prolongado de ellas, que pueden llegar a ser verdaderamente importantes a largo plazo (especialmente las que no son de la gama más alta y funcionan por debajo de los 20.000 Hz).

En las viviendas, normalmente, las posibilidades de un uso racional de lámparas de bajo consumo es muy limitado. Las lámparas de bajo consumo son muy contaminantes y peligrosas para el medio ambiente, por lo que es muy importante evitar su rotura y realizar una recogida selectiva para su adecuado procesado con las máximas garantías de seguridad.

Un uso inadecuado de este tipo de iluminación no es inteligente desde el punto de vista económico, ni energético. Y es perjudicial para las personas y para el medio ambiente.

La imposición por ley del uso generalizado de las lámparas de bajo consumo, mediante la prohibición de las incandescentes -que siguen siendo totalmente imprescindibles- no constituye un avance real para la auténtica causa ecologista, sino que es una absurda medida simbólica "para la galería" de carácter demagó-gico; y responde a una concienzuda campaña promovida por la asociación que engloba a las más importantes multinacionales de la fabricación de lámparas que está liderada por Philips Lighting (el inventor de las lamparas compactas de bajo consumo y su mayor productor mundial), que han acordado recientemente abandonar progresivamente la fabricación de las bombillas incandescentes clásicas, hasta eliminarlas por completo antes del 2016 en Europa y Estados Unidos.