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miércoles, 5 de agosto de 2009

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Ecologistas niega que el censo de osos creciera el pasado año en la Montaña

Foto FAPAS Osa Villarina
Fuente Fapas
Dos osas con tres oseznos. Esos son los ejemplares censados en el 2008 en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica, delimitada entre las provincias de Palencia y de León y la comunidad Cantabria, según los datos que difundió el 21 de julio el presidente de Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, que cifró en unos treinta los ejemplares de este mamífero que alberga la Montaña Palentina. La situación la definió de «ciertamente crítica» el director general de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, José Ángel Arranz, pero aseguró que esta población que habita entre Palencia y León ha experimentado un proceso de recuperación tras los malos años 90 del siglo pasado, con cifras mínimas y que situaban claramente al oso como una especie en peligro de extinción.

Pues bien, Ecologistas en Acción de Palencia niega que el pasado año la población de osos creciera en la Montaña Palentina. «Según la Consejería de Medio Ambiente, en el 2008 se contabilizaron dos osas con tres crías en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica. Una de esas osas perdió sus dos crías, una por infanticidio y otra por causas desconocidas, estaríamos ante una única cría de oso en el año 2008», apunta la organización ecologista, que hace hincapié en la aparición en abril de este año de los restos de un oso muerto para resaltar como «no es aventurado concluir que la subpoblación oriental de osos pardos experimentó en el 2008 un crecimiento vegetativo de cero ejemplares».

Ecologistas en Acción cree que esta situación se ha podido repetir durante varios años en décadas anteriores y por ello la evolución no ha sido favorable en esa parte de la Cordillera en los últimos quince años. La organización considera, pues, necesario «dar un giro de 180 grados» en las actuales políticas de conservación del oso pardo en la comunidad.

Ecologistas entiende que ese giro debe pasar por incidir en el control y vigilancia de la muerte no natural de la especie; por agilizar los trámites burocráticos para la entrada en vigor de la nueva directiva europea sobre carroñas, y por una nueva coordinación entre los estamentos implicados en la gestión de la especie, «cumpliéndose los compromisos de los planes y estrategias nacionales».

Además, la organización aboga por una mejor gestión del Parque Natural de la Montaña Palentina y de la Reserva Regional de Caza de Fuentes Carrionas, y por buscar la implicación de la población del parque a través de programas que favorezcan el mantenimiento de de especies en peligro de extinción.

miércoles, 29 de abril de 2009

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Las dos poblaciones de osos pardos en España están aisladas desde hace 50 años


Fuente
Visto en Meneame
El estudio se publica en el último número de ‘Conservation Genetics’
Las dos poblaciones de osos pardos en España están aisladas desde hace 50 años

Un equipo de investigadores ha confirmado que los osos pardos (Ursus arctos) de la cordillera cantábrica, divididos en las subpoblaciones oriental y occidental, presentan un bajo nivel de variación genética, un dato que unido al bajo tamaño poblacional sitúa a los osos en una situación crítica. Gracias a un análisis genético no invasivo, han demostrado el aislamiento absoluto entre las dos subpoblaciones en peligro de extinción, que limita su recuperación.

La situación de los osos en la Península Ibérica es crítica. Investigadores de la Universidad de Oviedo (UO) y del Consejo Superior de Investigación Científicas (CSIC) han realizado una identificación genética a partir del análisis de heces y pelo de los osos pardos (Ursus arctos) de la cordillera cantábrica recogidos entre 2004 y 2006.

El análisis no invasivo de 146 muestras ha permitido identificar a 39 osos en la subpoblación occidental y 9 en la oriental, y así mostrar la estructura genética de la población. Para obtener los genotipos individuales de los osos, los científicos han empleando de forma conjunta 18 marcadores microsatélite y un marcador del sexo con tecnología genética punta.

“Los niveles de diversidad genética fueron del 45% en la subpoblación occidental y 25% en la oriental”, explican a SINC Trinidad Pérez y Ana Domínguez Sanjurjo, autoras del estudio e investigadoras en el Departamento de Biología Funcional (Genética) de la UO.

Según Pérez, estos niveles de variación de los genes (que permiten la adaptación, supervivencia y evolución de la especie) están “entre los más bajos de los descritos en la literatura científica para esta especie”.

El estudio, que aparece en el último número de la revista Conservation Genetics, señala que la diferencia entre las dos subpoblaciones cantábricas es “extrema”, de un 41%. Este valor es comparable, por ejemplo, al existente en poblaciones de rebeco (Rupicapra) que son consideradas de distinta especie.

Para Domínguez Sanjurjo, este fenómeno “sólo se puede explicar por un aislamiento absoluto entre ambas subpoblaciones unido a un tamaño extremadamente reducido en la oriental”. A partir de estos datos de diferenciación entre subpoblaciones “se puede inferir que no ha habido flujo genético entre ellas al menos desde hace 50 años”, afirman las científicas.

De esta forma, sabemos que en la población oriental la tasa de endogamia (reproducción de individuos de un mismo linaje) por generación es aproximadamente del 10%, “un valor que excede ampliamente la tasa máxima tolerable dada para animales domésticos que es del 1%”, asevera a SINC Pérez.

La subpoblación cuenta con un número en torno a los 20 individuos, número que “está muy lejos del tamaño que se considera mínimo viable, por lo que su conservación a corto plazo está seriamente comprometida”, añade la bióloga.

Por su lado, la subpoblación occidental presenta niveles moderados de diversidad, “debido probablemente a una importante reducción en el número de osos que habría empezado hace 300 años”, subraya Pérez. Aunque a finales de los años 90 el tamaño estimado para esta subpoblación era de entre 50 y 60 ejemplares, “este número debería situarse cerca de los 200 individuos para que la población de osos sea viable a corto plazo”, declaran las científicas.

Conectar las poblaciones, una solución

A pesar de que la población oriental es la que menos individuos tiene, la occidental posee “un gran riesgo de extinción a medio plazo”, señala Domínguez. Para ello, las investigadoras explican que “la conectividad entre las dos subpoblaciones es prioritaria si se quiere mantener el núcleo oriental que estaría en riesgo de extinción inmediata”.

El análisis genético ha permitido identificar un individuo macho en Palencia perteneciente a la subpoblación occidental. “En teoría, si consiguiera reproducirse un migrante de una subpoblación a otra cada 10 años, reduciría la diferenciación entre las dos poblaciones de osos al 20%”, confirman Pérez y Domínguez. La diferencia genética disminuiría al 11% si fueran dos osos. “Esta migración incrementaría la diversidad en la subpoblación oriental aumentando considerablemente sus probabilidades de supervivencia”, apunta Pérez.

Para que los osos pardos se encuentren fuera de peligro a largo plazo “será necesario controlar la población en su conjunto, estimar el tamaño y tendencia, procurar la conectividad entre las dos subpoblaciones y evitar pérdidas de hábitat”, concluyen las investigadoras.

Referencia bibliográfica:


Pérez, Trinidad; Vázquez, Fernando; Naves, Javier; Fernández, Alberto; Corao, Ana; Albornoz, Jesús; Domínguez, Ana. “Non-invasive genetic study of the endangered Cantabrian brown bear (Ursus arctos)” Conservation Genetics 10(2): 291-301 abril de 2009.

Fuente: SINC